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Shownotes
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Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. El demonio es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz.
Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Entre la oscuridad y el silencio, hay historias esperando ser contadas. Y hoy... Vamos a escuchar algunas de ellas. Bienvenidos, soy Gina Avilés.
Este es el programa donde vamos a oír vivencias que vienen del más allá. Historias que las personas han tenido y no saben qué hacer con ellas. Platícalas con nosotros. Esto es La Mano Peluda. Síguenos a través de radioformula .com .mx y también de Spotify, La Mano Peluda, Grupo Fórmula. Mándanos un mensaje de voz o un mensaje de texto al miedofon 55 -2193 -59 -26. 55 -2193 -59 -26 es un WhatsApp, ya sabes cómo usarlo. Las paredes de los hospitales guardan historias de sufrimiento y enfermedad.
Cuando visitas un hospital, tienes que estar muy atento a cualquier tipo de actividad fuera de lo común, ya que en todos estos lugares ha habido fallecimientos y muchas veces la energía de los cuerpos queda en esta dimensión y pueden hacerse notar como fantasmas. Hoy, no todos los que caminan por el hospital siguen con vida.
¿Qué se trata? ¿De qué se trata? ¿Qué estamos platicando en este momento? ¿Acaso hay seres invisibles que se manifiestan en hospitales? Vamos a iniciar con relatos. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola. ¿Mí? Bueno. Sí, bueno, buenas noches. ¿Amigo? Sí, es contigo. ¿Cuál es tu nombre? Ay, perdóname. Jesús Plata de García Nuevo León.
Saludos, qué bueno que te reportas y que además nos quieres platicar una experiencia, ¿de qué se trata? Anteriormente estuve escuchando algunas podcast de La Mano Peluda y en ellos comentaba una persona que había unos huesos, era un tipo ministerial, no recuerdo qué era, pero el punto es que trabajaba con cadáveres. y ella comentaba que entre sus compañeros habían bromeado, o ella decía, es que hace mucho frío, sus compañeros se reían, porque sabían que sentían frío por el cadáver que estaba ahí junto a ella, sin que ella supiera, y eso me llamó la atención de la emisión del frío, porque yo me dedico a trabajar esotéricamente, y cuando una persona se siente muy, está muy dañada, su cuerpo emite mucho frío,
pasas junto a ella y sientes como si estuvieras frente a un hielo, pasas junto a ella y se siente que la energía se está opacando. Y de igual forma, como también doy terapias, masajes, por así decirlo, cuando hay un dolor muy profundo y estás sacando el dolor, también sientes esa sensación de frialdad.
Y eso me llamó la atención porque alguien más siente el frío de la energía y eso me llamó la atención. Ok, entonces al estar escuchando este relato te sentiste identificado y aquí nos estás compartiendo la explicación. ¿Esto tú a lo largo de tiempo te has dedicado a lo que nos comentas? Sí, tengo 25 años activo dedicándome a lo mismo.
Empecé a los 17, 18 años. Actualmente tengo 43 años, entonces tengo 25 años ejerciendo. Oye, ¿esas experiencias has tenido alguna fuerte que nos puedas compartir? Sí, hay una señora, bueno, había una señora sin decir nombres y tampoco me gusta decir mi nombre porque tampoco es algo publicitario, solamente comparto experiencias.
Sí, claro. Bueno, yo mi nombre le dije, pero no mi contacto, a eso me refiero. Hubo una señora que quedó embarazada, se alivió a partir del embarazo como era de una persona, digamos que algo fuera del matrimonio. La esposa le mandó poner un trabajo al amante. Cuando su mamá me contactó que estaba muy débil y que no podía comer. vomitaba y que estaba muy débil, estaba hasta en cama, pero de un momento a otro se puso muy débil. La trajeron a donde atiendo, la trajeron en silla de ruedas porque ya no tiene la fortaleza para caminar y cuando nada más al sentirla junto a ella haga de cuenta que yo sentí como cuando abren el refri, abres el refri y sientes la frialdad.
Así exactamente se sintió la persona. Entonces, obviamente ya después trabajando esa energía, trabajando con lo que traía, quitándole el trabajo, poniéndole protección por parte de la sangre de Cristo, ya que yo no trabajo más que pura magia blanca, se empezó a quitar esa frialdad. Y en cuanto a dolor, yo recuerdo que el primer momento que yo sentí esto, yo tenía como unos 21 años, 22 años, donde la persona... Iba a tener como un paro cardíaco, tenía un dolor en el pecho.
Y lo único que hice fue brotar la mano, poner la mano en su pecho y se sentía como estaba saliendo el frío de parte de su pecho. La persona se espantó porque me dijo, ¿qué me estás haciendo? Estoy sintiendo que me estás sacando algo. Lo único que yo le comenté fue, no te sientas mal, no te estoy causando daño, ni siquiera te estoy tocando, únicamente te estoy ayudando. esos serían los dos casos más fuertes en cuanto a esa sensación de frío. Obviamente en cuanto a experiencias de índole de magia, todos los días tengo algo nuevo que contar. Pero relacionado con la frialdad, creo que esos dos casos son los que más me han impactado al sentir ese frío, ya que fue donde sentí mayor frialdad que en otras personas. Además
es un frío que se distingue de... el que se siente con la temperatura ambiente, ¿no? Es algo que tú lo puedes percibir totalmente diferente. Sí, como comentas, es como si sintieras... La temperatura ambiente de Churtas, aquí en García está un poco fresco, sientes el frío que... ¿Cómo llamarlo? Bueno, la diferencia mayor está en que sientes como si sintieras el frío de golpe de cuando abres el refri. Entonces es muy diferente a tener frío del ambiente, a ese frío como de hielo, porque es como si tuviera un hielo frente a ti, pero soplándote, no solamente tienes el frío, sino como si te soplara. Ok, sí, sí, lo puedes percibir totalmente diferente. Oye, ¿esto que tú poses es de herencia? No, es que es este,
no de herencia, no, de hecho mi familia no, al principio cuando yo empecé a trabajar a los 17 años, Una hermana me dijo, me avergüenzas de ti porque a ti te llaman el brujo y X, Y, Z. Entonces se avergonzó. Yo desde niño veo seres especiales o seres de luz, desde niño. Pero mi mamá me dijo hace como unos tres años, porque también lo del tarot y hago muchas cosas. Hace como unos tres años mi mamá me dijo, quiero que dejes de ver esos seres de luz. Y mi respuesta fue la siguiente, no lo puedo hacer, madre. Porque esos seres de luz los he visto desde antes que tú fueras mi madre, los veo ahora que tú eres mi madre y los veré después que tú dejes de ser mi madre. Entonces es algo que traigo de vidas
pasadas. De hecho hace mucho tiempo que conté una historia o conté algo relacionado donde supuestamente en la historia de mi vida, digo supuestamente porque no tengo la forma de comprobarlo. Yo y mi esposa nos dedicamos en vidas pasadas a lo mismo. Fuimos quemados, fuimos acusados de brujería, fuimos linchados. Por aquí soy yo el razón. En el cual yo buscaba a mi esposa por las promesas que le hice. Y cuando yo la encontré, ahorita ya tiene 19 años, pero cuando yo la encontré tiene 17 años. Pero mucha gente publicó de que se fijó en una menor. Para empezar... Yo nada más la busqué para cumplir mi promesa, ella nunca sabe qué es ella, ni siquiera la busqué ni nada, solamente era cumplí mi parte y ahí se borró
el borrón y cuenta. Entonces es algo que traigo de muchas vidas, de vidas pasadas. Y fíjate, se encontraron en esta. No, yo la estuve buscando, pero ella tiene leves recuerdos, pero porque quiero que viviera una vida normal. No le he molestado para nada, solamente cumplí y me liberé de esa promesa. No es que estemos juntos ni que vayamos a estar juntos, solamente tenía algo que cumplir. Vaya, pues vamos a esperar tener próximamente Jesús una comunicación contigo para seguir escuchando lo que has vivido. Te agradecemos esta noche que te hayas reportado. Hasta luego.
Buenas noches. Que Dios los bendiga. Igualmente a ti. Vamos a una pausa y regresamos. El Miedofón, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis y el corte ya llegó. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. No me solté, solo me di cuenta que nada me sujetaba. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano penuda. Regresamos del corte comercial esta noche invitando a todos aquellos amigos que trabajan en un hospital o bien que han estado cuidando a un familiar y han pasado la noche. Lo que puede percibirse en la madrugada, por ejemplo, en ciertos. En ciertas áreas del hospital que se pueden ver figuras, sentir presencias,
personas que quizás fallecieron y no han podido trascender. Queremos que te reportes. Así es, te estamos esperando y por supuesto, narrando tus historias es como vamos a ser comunidad. Desde luego que aquí estamos ya listos para recibirte y para escucharte con todo gusto y placer. Por supuesto, hay fantasmas característicos que ya se han convertido en leyendas que tienen que ver con los hospitales, como la planchada, esta enfermera que jamás terminó su turno. Y yo creo que es una de las leyendas más famosas sobre hospitales. Se describe como una mujer con un uniforme impecable, perfectamente planchado, capaz de aparecer durante la madrugada para atender enfermos. Y a quien elige, esta persona se recupera
inexplicablemente. Algunas versiones la presentan como una mujer que falleció tras una decepción amorosa. Otros dicen que su espíritu busca reparar errores que cometió durante su vida. Aquí lo más inquietante no es que aparezca para asustar porque esa no es su finalidad, sino que los pacientes describen haber recibido ayuda de esta enfermera.
que nadie consigue identificar. Es especialmente ligada al Hospital Juárez de México. Sin embargo, hay numerosos hospitales donde aquí nos han contado. Ahí se apareció la planchada y a partir de que mi familia la vio o que yo la vi, me recuperé inexplicablemente, ¿verdad? Oye, pregunta. ¿Tú te dejarías atender por una enfermera que aparece de madrugada? Si descubrieras que falleció muchos años atrás, ¿tú te dejarías? Bueno, es que depende, ¿verdad? A lo mejor ya estás muy, muy mal y no te queda de otra más que aguantar, ¿verdad? Fíjate que entre las historias hospitalarias que son un tanto recurrentes, está la de los enfermos que aseguran distinguir a una persona sentada junto a su cama. En algunas de estas sensaciones
que nos han contado y nos han platicado, pues se piensa que son familiares fallecidos que regresan para acompañarlos en este trance tan difícil, tan duro que es la enfermedad, no necesariamente de muerte, pero en algunos casos puede ser. Sin embargo, determinadas enfermedades y medicamentos también pueden producir experiencias que... A la gente los lleva al borde de la locura, es decir, sienten que hay cosas, pero pudiera ser por un aspecto químico, que hace que uno tenga la sensación de que hay algún individuo cerca o lo que sea. El detalle es que cuando aparece este ser, el enfermo reconoce a alguien que supuestamente murió hace décadas. Ahí está el punto. No se trata de una prueba paranormal, pero sí de una
experiencia que puede ser emocionalmente muy fuerte y poderosa. Exactamente. Queremos entonces que nos platiques experiencias que has tenido en un hospital y si no, cualquier otro tema que tenga que ver con lo paranormal, por supuesto que lo estamos esperando. Así es. Bueno, pues les parece bien si seguimos escuchando historias.
Sí. Órale, pues aquí vamos. Hola, buenas noches. Mi nombre es Yamileth. Les estoy llamando desde aquí de California. Les quiero decir que es la primera vez que les hablo, pero hace muchísimos años. Yo los empecé a escuchar cuando estaba en Hermosanza por el 2004, me parece. Yo en ese tiempo vivía en Chicago y una señora, una compañera de trabajo que... Y pues que nos empezamos a dar raíz porque vivíamos cerca y pues para ahorrar gas y bueno. Entonces ella fue una vez, me dijo, ¿a ti te gustan las historias de terror? Y le digo, sí. Ah, mira, es que yo escucho esta estación donde la gente habla y relata historias. Y le dije, ah, está bien, póngalo. Y así es como empecé a escucharlos. Pero bueno. Después les perdí
la pista y hasta hace dos meses aproximadamente que los volví a encontrar. Yo pensé que ya no existía este programa ni nada por eso. Y en YouTube estuve escuchando otros programas y todo eso. Y de repente me puse a escuchar a Spotify y los encontré ahí en Spotify otra vez. Dije yo, ay, qué bueno, qué bueno que todavía están. Y bueno.
Pasando eso, les quiero comentar que tengo muchas anécdotas que me han pasado cuando estaba más pequeña, con mis hermanas, mi familia y pues algunas hoy ya de grande. Pero bueno, voy a empezar a contarles una anécdota pequeña, que creo que esto he escuchado muchísimas historias similares después de ver la película de la del exorcismo de Emily Rose, que fue basado en una historia real, que la muchacha en la vida real se llamaba Annalise. Yo vi esa película después de ver esa película. como a las 11 de la noche, yo algunas veces dejaba la puerta del cuarto abierta. Y en esa ocasión, pues, la dejé abierta. Y cuando apagué la luz y todo eso, no sé por qué, en cuanto apagué la luz, sentí como que algo me estaba
mirando desde afuera. Pero dije, nada, es mi mente, es porque miré la película, tal vez, no lo sé. pero no le puse nada de importancia. Pasaron como unos 10 minutos. Después de eso, yo seguía sintiendo esa presencia, eso que no me sentía tranquila. Cuando me di la vuelta para acomodarme, ya como quien dice, ya para de verdad dormirme, sentí una escalofría en todo mi cuerpo y ya no me pude mover, me quedé paralizada. No podía hablar, no me salía la voz. Yo por dentro gritaba y decía, auxilio, ayúdenme. Yo empecé a rezar en mi mente porque no me salían las palabras.
Yo trataba de que me saliera una palabra y nada. Y empecé yo a rezar por dentro, el Padre Nuestro, lo que en ese momento se me vino a la mente. Yo creo que pasaron como unos cinco minutos, yo creo, pero que se me hicieron eternos. Y hasta cuando... No sé, yo en mi mente recé como no sé qué tanto en mi mente, hasta que por fin sentí que eso se fue, eso que cayó en mí se fue, se fue eso pesado, eso que no podía hablar, no podía moverme. Y cuando ya me pude mover, pues ya sentí como un alivio, pero que me quedó esa sensación horrible, el ambiente lo sentía así como feo, el cuarto más frío. Y prendí las luces y así estuve durmiendo varias noches con la luz prendida.
Pero lo curioso es de que por dos semanas exactamente me despertaba a las 3 .15 de la mañana. Decía, ¿pero por qué me tengo que despertar a esta hora? ¿Por qué precisamente a esta hora? Y así fue, y así estuve, hasta que antes de dormirme yo decía, voy a poner mi mente en blanco, a rezar y nada de esto va a pasar y ya después de esas dos semanas pues ya como que todo se volvió a la normalidad y creo que eso le ha pasado porque a mi hermana también le pasó ella cuando miró la película dice que ella pasó también muchos días que se despertaba a las 3 de la mañana Y que por eso ella jamás volvió a ver una película de miedo, porque dice que no quiere volver a experimentar eso. Y así sucesivamente he escuchado
a otras personas que les ha pasado lo mismo cuando vieron esta película. Y yo después miré en YouTube la historia real de cómo se ha contado lo que a esta muchacha le pasó. Y mucha gente que ha ido a visitar la tumba de ella, dicen que es... que al llegar ahí está súper frío, que se siente un ambiente tenso, raro, y que siempre hay como cuervos, como que están como cuerpos, cuerpos de cuervos, como de guardianes. Y bueno. Ese es mi relato del día de hoy, espero poderles hablar en otros días, ya que de verdad tengo muchísimas historias de la casa de mis abuelitos maternos, de que ahí de verdad sí asustaban horriblemente.
Bueno, pasemos las noches, saludos a todos los radioescuchas y hasta pronto. Muchas gracias amiga, aquí nos va a encantar escuchar todas esas historias. que seguramente nos vas a compartir y que sirva el ejemplo para todos los peludomaniacos que nos están escuchando en este momento y a propósito, como lo dices, nos pueden encontrar en Spotify como La Mano Peluda Grupo Fórmula.
Así, La Mano Peluda Grupo Fórmula y de ese modo estarás seguro de que no estás cayendo con charlatanes. Exacto, y además, pues también mira... Nos dicen aquí que... Ah, nos mandan un choque. Tengo mucho tiempo, pero mucho tiempo siguiéndolos. Tengo varios relatos para contar, pero con tiempo les texteo. Tú tienes la oportunidad de decir cómo quieres contar tu relato a través de una debate telefónica, de un audio o también de texto. Elige alguna de las tres maneras y te vamos a esperar.
Saludos. a nuestro amigo o amiga que no nos puso su nombre, pero aquí nos deja su mensaje. Así es, mira, comenta Matuto. Bueno, vamos al corte, Gina. Y regresamos. 55, 21, 93, 59, 26. Vamos al corte comercial y volvemos. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. Tenemos tu atención.
Es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina o en su automóvil. Aprovecha y anúncete con nosotros. Somos RSS .com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba RSS .com ventas arroba RSS .com y sabrás que se siente estar en boca de todos.
Te dejaría jugar con mis sentimientos, pero no tengo sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Regresamos del corte comercial desde la Ciudad de México para el mundo. Relatos que no tienen explicación lógica. Así es, mira, dice nuestro amigo Matute, la flaca llega recogiendo almas a un piso o servicio y en el mismo piso, si hay cinco o seis cuartos, nunca se lleva a un solo paciente enfermo, se manifiesta cuarto por cuarto, mínimo tres almas se lleva, comenta y dice, y en ocasiones se lleva un alma por cuarto, o sea, cinco o seis almas. En el lapso de una semana, cuando llegan pacientes y de estar bien, empeora su salud en ese lapso. En un lapso de
horas, dice aquí Matute, bueno, lo que nos está compartiendo algo de las experiencias que él conoce en los hospitales. Gracias, amigo. Gracias por tu participación. Les saludo desde Pajapan, Veracruz. Nada más quiero saber si ya contó David la segunda parte de su relato, el de la historia del pacto. Aún no, fíjate que le hemos insistido para hacer nuevamente el contacto, pero no hemos tenido éxito en sus llamadas, pero lo vamos a seguir haciendo porque tanto como tú, como nosotros, tenemos ese gustanito de saber la segunda parte, como él dijo, de su experiencia. Así es, bueno, pues vamos a seguir escuchando historias, vamos a leer sus comentarios, así que disfrutemos esta noche de sustos. Hola, hola Ina, Nachito, buenas
noches. Hola, buenas noches. Un gusto y placer escucharlos y estar nuevamente con ustedes. Igualmente. Fíjense que me pasó algo muy curioso, por decirlo así, hoy en la mañana como salgo a caminar. Las cinco y media de la mañana, a las cinco de la mañana me voy a caminar a la orilla del periférico. No me van a creer. Me tocó ver a un muchacho que se accidentó en una moto. Y me arrimé de metiche. Y todavía respiraba, pero estaba sangrando muy feo del oído. Tuvo como un golpe fuerte en el filo de la banqueta, en la cabeza. Y todavía respiraba. Y no sé por qué, pero como que me salió decir una oración por él, pero dije, ay no, si todavía está vivo. Y ojalá que Dios quiera lleguen temprano la ambulancia para que lo salven.
Eso fue lo que pensé. Pero no me imaginé que se fuera a morir, ¿verdad? Porque yo lo miré que estaba respirando, estaba sangrando, muchacho. Pero no me imaginé que fuera a fallecer. Y seguí caminando, me dijo, mi hermano, ándale, vámonos, vámonos. Ya nos fuimos de regreso, ya estaba el lugar con las cintas, ya estaba cubierto con una manta blanca, ya había una veladora prendida.
Y digo, ay, y me arrepentí de corazón, así sentí feo. Digo, ay, Dios mío, yo pensé decirle una oración y no se la dije. Digo, a lo mejor le hubiera ayudado, a lo mejor estaba agonizando, pero... Ni modo, ni modo, ¿verdad? Pobre muchacho. Por supuesto. Apenas se había llegado de Canadá. Dicen que vivía aquí mismo, a un ladito de Igualas.
Lleva el lugar, me clapa. 34 años el muchacho. Digo, bueno, no quedó por allá lejos. Nada más a eso vino, a morir a su tierra, a su pueblo, que deben ir a quedar a su pueblo. Sí. Ay, llenita. Nos hace ver que la vida es muy corta para unos y para otros es un poquito más larga. Así es, no sabes cuándo. La muerte no distingue. Niños, jóvenes, adultos, mayores, todos vamos. Cuando nos toca, nos toca y cuando no, aunque nos pongamos.
Exacto. Tengan buenas noches, Gina, Nachito. Dios me los bendiga y me los proteja bien a todos, a los peludomaniatos, sus familias. todas sus familias estén bien. Muchas, muchas bendiciones a todos. Saluditos, Mari. Pues sí, mira que lamentable, en un accidente. Es terrible. Lo cierto que tenemos en la vida desde que nacemos es que algún día vamos a partir de este plano físico, sin embargo, no sabemos cuándo. Y como bien dices, hay algunas personas que se van antes. El lapso de tiempo en este plano es tan breve. y otras más, sin embargo, de cualquier manera, así viviéramos 100 años, es un tiempo muy cortito comparado con la eternidad, entonces tenemos que cuidarnos y aprovecharlo al máximo. Hoy hablando de fantasmas
y de los hospitales, pues estos aspectos se encuentran en lugares, que puede ser en cualquiera, pero por ejemplo, cuando son hospitales, es un... sitio donde con frecuencia se pueden percibir. La razón de esta gran cantidad de apariciones se debe a todas las personas que han fallecido, que algunas no han trascendido y ahí siguen habitando lo que se supone. Y muchos de estos fantasmas que deambulan por los diferentes hospitales, no solo de México, del mundo entero, no saben quizá que fallecieron. Y entonces me rodean los pasillos encontrando una explicación o quieren saber qué es lo que sucedió. Hay muchos hospitales que tienen capillas, las que en numerosas ocasiones son usadas para rezar, tratar de guiar a luz
a todas estas ánimas que habitan en estos hospitales. Y los fantasmas no habitan necesariamente en lugares abandonados, esto hay que tenerlo muy claro. sitios como lo que estamos mencionando en los nosocomios en pleno funcionamiento y que los trabajadores el personal que está ahí puede percibirlo especialmente durante las madrugadas no significa que solamente por las noches aparezcan nada más que en el día es tanto el ajetreo que a lo mejor no lo percibimos no nos damos cuenta que no es alguien físico pero Puede suceder y es más frecuente de lo que creemos. Sí, llega a ser todavía muchísimo más frecuente. Y hay historias y detalles extraños. Por ejemplo, una de las imágenes más recurrentes en el terror
hospitalario es el timbre de asistencia que se activa en una habitación que no hay nadie. Sí, ese timbre que le dicen a uno, bueno, mira, si necesita algo, me toca aquí este timbre y rápidamente venimos de aquí, ¿cómo le llaman? ¿Del módulo de enfermeras? Sí, sí. Y rápidamente venimos a atenderle. Ahora lo extraño es que suena un timbre de una habitación en donde se sabe que no ha sido ocupada, no hay paciente ahí. ¿Y por qué suena? No se puede explicar con certeza.
Bueno, nosotros que tenemos cierta relación con los temas paranormales, pues entendemos que hay energías que se pueden quedar acumuladas, que se pueden quedar ahí rezagadas y es lo que en algún momento se puede llegar a manifestar. Bueno, pues en historias de fantasmas ese sonido, el de la llamada, se interpreta como que alguien ya murió en la práctica. Puede ser obviamente una falla eléctrica o un contacto defectuoso o tal vez un sistema de alarmas que genere estas activaciones inesperadas. Lo que sí inquieta de todo esto es que el timbre representa una solicitud de ayuda. O sea, es claro, ¿no? Cuando suena ese timbre es porque alguien está necesitando asistencia. Y en la oscuridad, imaginar que alguien
sigue esperando atención después de morir, pues puede resultar aterrador. ¿O tú qué opinas? A ver, platica con nosotros y pues te estamos invitando a que comentes. Saludos. De San Diego, California, me llamo Alex, soy el número uno. Saludos también a mi madre, que se encuentra en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Siempre escuchamos la mano peluda. Saluditos a Tuxtla y también a San Diego. Bueno, claro, pues es que esta mano peluda internacional, aunque a algunos no les guste, sí es internacional porque tenemos llamadas, tenemos contacto con personas de todos lados del planeta Tierra, de muchas latitudes diferentes, así que pues ya podemos decir que es un programa internacional y pese al que le pese, guste al que le guste. Así es,
es una realidad que no se puede negar. Y vamos a seguir hablando, ¿sí? Hola, buenas noches. Los saludo desde Hermosillo, Sonora. Tengo un relato. Cuando era niño me tocó ir de vacaciones a un pueblo que se llama Maitorena. Y ese pueblo, dicen los habitantes, que ahí pasaba el tren fantasma. Una noche me quedé despierto con unos primos y cuando nos estaba ganando el sueño, escuchamos al tren pasar. Nos asomamos, pero ¿qué creen? No había nada. Nomás escuchaba el tren pasar y eso me quedó para toda la vida.
Saludos. Me gusta mucho su programa. Wow, pues muchas gracias. Y pues aquí estamos a la orden. Cuando gustes participar, eres invitado y eres bienvenido a que te manifiestes directamente aquí con nosotros. Sigo con los relatos de tesoros. Disculpen. muy famoso acá en el municipio de Cirándaro de los Chávez Guerrero, en el estado precisamente de Guerrero, en la región de Tierra Caliente. Hay un cerro que se llama Cerro de la Mesa, pero en la historia nacional de México está conocido como el Cerro de Barrabás. En ese cerro cuenta la historia que estuvo acampado Vicente Guerrero, fue uno de los sitios que él usó por mucho tiempo para cuando la resistencia durante la guerra de independencia. Bueno, el
caso es que dicen que hay una gruta, en la cual él ahí envió oro. Así que aventó muchas cajas de oro y se quedaron armas también. Una vez cuenta la historia que dos personas quisieron entrar y sacar parte de ese oro, a lo cual uno de ellos fue el que bajó, amarrado de una rieta de un mecate. Vamos al corte, Gina. Vamos al corte comercial. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda. La ponemos al descubierto aquí en La Mano Peluda. En la vida hay que saber tres cosas.
No rogarle a nadie, no confiar en nadie y no esperar nada de nadie. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda. Regresamos del corte comercial y vamos a terminar de escuchar este audio. Cuando lleva cierta distancia, dice que le gritaba al compadre, porque eran compadres, que cortara la riata, que ella no podía subir. Le gritaba, no, si hace esfuerzo, no, es que todo esto me está dando vueltas y no sé ni para dónde ir, si para abajo o para arriba. Como que perdió, digamos, el punto de salida más que nada. Porque parece ser que ya a una cierta altura, perdón, ya a un cierto nivel, está muy, muy oscuro. Pero cuenta que le gritaba, pero sé que se va a escuchar
los gritos que le decía que esto giraba a todo a su alrededor, que no sabía qué es lo que estaba pasando. Y bueno, total de que el último compadre terminó por hacerle caso y le cortó la rieta y quedó ahí. Hasta la fecha se dice que lo han sacado. Esa es una de las historias que se cuentan, no sé si sea verdad. o es solo un mito, pero sí es una de las tantas que se habla acerca de ese tesoro que dejó el general Vicente Guerrero ya en el estado del mismo apellido que lleva.
Saludos desde Las Vegas, Nevada. Marlos Uñiga, Dios del día. Gracias, mi amigo. Qué interesante. Uno de los tesoros. Y vámonos con más relatos. Nos vamos hasta Coatzacoalcos, Veracruz. Buenas noches. Buenas noches, amigos. ¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Cuál es tu nombre? Adán. Adán, nuevamente aquí contando la experiencia y además nos dices, yo tengo un relato en hospitales con el tema de hoy. Así es, yo trabajo en un hospital y me han pasado dos anécdotas paranormales independientemente de las que me han contado los compañeros que trabajan ahí. La primera que viví fue cuando recién empecé a trabajar en el hospital. Entré a trabajar por la pandemia, necesitaba personal.
Entonces, dentro de los primeros pacientes que se admitieron por COVID, había uno, no recuerdo su nombre ahorita, sinceramente, era un señor bastante alto, como de un 85 tal vez, gordo, pero así no gordo o obeso, sino así gordo, robusto. Se llamaba bastante la atención porque el señor se veía relativamente sano, pero tenía síntomas de COVID. Entonces el señor era como que muy reacio a estar en el área que le asignaron para COVID. En ese entonces no era exclusivamente COVID, ahí le han dado varias funciones en el hospital. Una de ellas, durante bastante tiempo, fue el área de tococirugía. Es donde llegan las embarazadas, las puérperas a dar luz. Generalmente, en esa área es donde luego fallecen bebés, fallecen
mujeres. Entonces, esa área, cuando fue COVID, le quitaron la función de tococirugía y la pusieron para el área de COVID y enfermedades respiratorias. Entonces, ese señor lo recuerdo muy bien porque fue de los primeros pacientes que llegó aquí a Coatzacoalcos el área COVID. Entonces, se ocupó toda esa sala, desde el frente hasta el fondo.
Pero en el fondo era donde estaba él y siempre cuando yo llegaba, yo ya estaba en el turno de la mañana y me relevaba el compañero de la noche. Nos dábamos las noticias, todo lo que aconteció. Entonces me dice, oye, fulanito, se puso un poquito histérico, porque dice que tiene miedo, tiene miedo de estar solo ahí atrás. Y era una parte de la hospitalización de COVID, en donde generalmente nada más había personas muy graves o con sospecha de otros síntomas. Entonces estábamos ahí y ese reporte fue como dos, tres días más o menos.
Lo mismo, lo mismo. El señor no quería permanecer ahí porque decía que tenía mucho miedo en esa área. Entonces, salían los resultados positivos, pero los resultados de laboratorio, si era positivo o negativo, tenían que estar hospitalizados ahí unos días en lo que se monitorizaban sus síntomas. Entonces, la última noche, mejor dicho, la última mañana que recibí mi guardia, me dijo el compañero de la noche, me dice, oye, este... El señor dice, está muy, ¿cuál es la palabra? Muy alterado, muy alterado, porque dice que tiene mucho miedo.
Y le dije, bueno, pues se trató de escapar, se escapó del área de COVID como estaba grande y fuerte, forcejeó con todos los que pudo, hasta que los guardias del portón, de la entrada, perdón, ya no permitieron su salida. Él, de buena gana, porque estaba lúcido, aceptó regresar al área, pero ya no estar ahí en ese cuarto en el que estaba hospitalizado, encamado. Y ya cuando me puse a platicar con él, porque estaba sentado en una silla, estaba completamente lúcido, yo me dije, no, amigo, yo tengo mucho miedo. Dice, es que anoche, dice, todas las noches, dice, aquí viene un doctor, dice, un doctor de Barra Blanca, con su bata blanca, dice, y me habla, me dice, me dice que pronto me voy a ir a mi
casa, que ya estoy casi sano, dice. Y le dije, pero en ese entonces nosotros traíamos pura ropa desechable, pura ropa de plástica, varias capas, capas tras capas y encima un overall y máscaras protectoras, ¿no? Entonces le digo, oiga, pero ¿cómo es posible que el señor entra con su bata? Le digo, no entró así con nosotros. Me dice, no, ese venía con su bata blanca, su pantalón blanco, zapatos bien blancos, dice, su bata blanca.
Dice, muy amable, me dio una pastilla para el corazón, porque me dijo que mi corazón estaba mal y me dijo que ya pronto me iba a dar de alta y que ya me iba a poder ir para mi casa. Me dice, pero me la tomé, pero me da miedo, porque todas las noches viene el doctor y le digo, pero no hay ningún doctor así en el turno de la noche.
No, pues que si pasa, pues que me da miedo, es muy amable, pero siento mucho miedo. Entonces pasó toda la guardia, el señor estaba ahí en una sillita, sentaba en el pasillo, no entró. Llegó mi compañero, le di las noticias, le dije exactamente lo que había transcurrido y me dice, yo lo checo. Y al día siguiente llego y me dan el reporte de la noche de ese día. Y le pregunto a mi compañero de la noche, le digo, oye, ¿qué pasó con el señor? Se tranquilizó, me dice, no, se murió. Le dio un paro al corazón, falleció así de repente y nadie supo. ¿En qué momento se quedó dormido? Porque ni ruido hizo. Entonces, un médico que él vio que nadie más veía, lo iba a visitar todas las noches. Y le dijo que lo
iba a dar de alta porque estaba malo de corazón, pero ya se iba para su casa. Y lo curioso es que al día siguiente fue que falleció. ¡Guau, amigo! ¡Qué historia! Y pues lo interpretamos como que alguien... ¿Vino por él? ¿Alguien le dio, digamos, el antecedente de que estaba próximo a partir, amigo? Así es, sí. Las personas que sabemos esa historia con la que lo vivimos, pensamos exactamente lo mismo, que el espíritu del doctor o la aparición llegó a buscarlo para llevarlo de la manera más tranquila posible. Pregunta, amigo, ¿alguien más ya había visto a ese doctor?
¿O era la primera vez que se manifestaba? Era la primera vez que se manifestaba. Sí hay entre los compañeros avistamientos de la típica planchada que dicen que una enfermera que nadie conoce se aparece y luego ronda a los pacientes. En el área de pediatría y en copediatría los niños, los compañeros que están ahí, ellos cuentan que los niños luego les platican. que en la noche llega un niño a jugar con ellos. Un niño, no siempre, pero cuando un niño está muy grave, dice que ya un niño, un niño de aspecto lúgubre, porque dice que tiene los ojos y la boca costurados.
Ah, sí, qué feo. Entonces, el niño que llega a jugar con el niño, con el niño con el que llega a jugar, Es un niño generalmente de cáncer o de alguna etapa muy grave y al día siguiente amanece, el niño fallece. Ok, pero a ver, mira, tenemos que ir a un corte y ahorita regresamos porque hay algunas preguntitas que te quiero hacer. Dame un segundito. Sí, sí, claro, claro.
55, 21, 93, 59, 26, nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana donde solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana y en la República Mexicana y el mundo entero continuamos después de este corte comercial. Se pone al descubierto aquí en La Mano Peluda. Soy Azucena Uresti y te invito a mantenerte bien informado donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. La vida no te pregunta si quieres ser fuerte. La vida te obliga a hacer sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Regresamos del corte comercial escuchando experiencias que tienen que ver con los hospitales, pero también
aquellas donde tú viviste una situación que no tiene explicación lógica. Ok, tenemos en la línea a nuestro amigo Adán. ¿Estás ahí? Sí, aquí estoy. Ok, amigo, muchas gracias. Oye, yo te quería preguntar, bueno, ya van dos de tus historias que se relacionan con la muerte, un fallecimiento de una persona, algunos que ya de algún modo se espera que fallezcan y en el caso de este señor que supuestamente ya no estaba tan grave, iba en franca mejoría y de repente murió. ¿Todas estas experiencias las podemos relacionar con muerte o ha habido algunas otras que no, que al contrario? No, sí, generalmente se relaciona con muerte, porque no podría decirles de que llegara así alguna aparición o a dar un buen
augurio de una mejoría, sino al contrario, generalmente... La que yo viví con ese señor y la que relatan los compañeros, generalmente cuando hay una aparición es porque van a pasar malas noticias, o sea, una persona fallece. Ah, ok. Oye, pues qué triste y qué duro, ¿no? Qué difícil. Y sobre todo ustedes que dicen, ching, ya platicó el niño que vio a una enfermera o que vinieron a jugar con él y ustedes ya como que pueden... y saber que va a fallecer, ¿no? Ajá, sí es. Híjole mío. ¿Y han hecho algo el cuerpo médico, los enfermeros, la gente de servicio de ahí? ¿Ha hecho algo?
Es decir, ¿hacen una oración o alguna cosa? Pues las compañeras que tienen experiencias así y pues son creyentes de Dios, luego... generalmente, no ha sido una reunión grande, pero por ejemplo, las que están en ese turno, las que comentan, las que vivieron esa experiencia o la que atestiguan, por así decirle, a la compañera que la acaba de pasar, pues se ponen a orar, pero pues es raro que suceda en estos casos, pero sí, como que de vez en cuando llega a aparecer, pero no que se haya llevado algún padre o algún pastor, no. La iglesia tenía su Como un altar para que orara la gente por sus enfermos, que ahorita ya no está, pero aún así de vez en cuando los compañeros reportan de que, por ejemplo, en el
turno nocturno es común de que a veces hay camas desocupadas y la compañerita se sienta y luego le hablan. O luego dicen los pacientes que están acostados en las camas que sienten que alguien va y se acuesta con ellos. Entonces no es así de todos los días, pero sí relativamente frecuente. ¿Pero lo toman como algo que sucede ahí o les provoca miedo? Pues sí, les llega a provocar miedo a la mayoría y también a los pacientes.
Y los pacientes que llegan a vivir eso, las enfermeras, les comentan a las enfermeras y se ponen a rezar. Y generalmente es una situación de una sola noche, no es algo que sea recurrente. Y generalmente hemos habido amigos que nos han platicado de los hospitales que trabajan ahí en ese turno nocturno. Cuando alguien va a fallecer es cuando tienen este tipo de experiencias. ¿A ti te ha tocado? A mí en lo personal no, excepto solamente lo que viví, pero a través de mi relevo yo que platiqué con el señor que falleció, pero así personalmente que yo haya vivido o visto alguna aparición que presaje la muerte, no, pero sí viví una experiencia directamente, ahorita se lo voy a contar. Sí. A plena luz del día. Ay,
a ver, cuéntanos. Sí, ok. De en cuanto a la narración del hospital, es la última que tengo, ya no recuerdo ninguna otra más. Me pasó también en la temporada de COVID, ya por terminar la pandemia. Ahí como el área estaba aislada, teníamos que entrar con un protocolo. Un protocolo para vestirnos para la entrada y un protocolo para desvestirnos para la salida. Entonces íbamos turnándonos para salir.
Generalmente yo era, como era muy lento para vestirme, o era el primero o era el último. Entonces ya en la tarde, cuando llegaba el cambio de turno o relevo, que era a las dos de la tarde, yo me salía un poquito antes para ser el primero. Entonces agarré, me salí, entrábamos por un vestidor y salíamos por otro. Eso era parte del protocolo.
Entonces agarré, hice el protocolo, me desvestí, me bañé. Me puse mi ropa que llevábamos al hospital, porque no tenía uniforme en ese entonces. Y me fui al vestidor, al vestidor de hombres que estaba al lado. Entonces estaba esperando a que llegara mi relevo para entregar las noticias del área y todos los acontecimientos. Pero yo soy de las personas que no me gusta andar con la boca sucia.
Entonces agarré, saqué mi pasta dental, mi cepillo. Y me metí al vestidor de los hombres, me metí al baño. Ese vestidor es un vestidor realmente chiquito y tiene forma de L. Entonces, cuando entras, se escucha quién entra, se escuchan sus pasos o como nada más hay dos foquitos, se ve, a pesar de que está bien alumbrado, puedes ver la sombra de alguien que se mueve, ¿no? Aunque no haga ruido, porque ves que nos bromeábamos o nos dábamos así sustitos, ¿no? Cosas de colegas.
Entonces, agarré, me metí al baño y escuché que la puerta se abrió. Y yo dije, ya no estoy solo. Y vi que pasó una sombra, porque no escuché absolutamente ningún ruido. Pasó una sombra como de una persona, como cuando pasas cerca de una pared y tu sombra se proyecta en la pared. Así más o menos vi la sombra. Pasó de la entrada. a la parte donde está la curva del ángulo de 90 grados, así. Dije, ah, bueno, alguien se metió. Y salí a ver quién era, pensé que era mi relavo. Y me asomo a la vuelta y no había nadie. Y dije, bueno, qué raro, ¿no? Pues a lo mejor fue el viento que abrió la puerta. Y me regreso al baño y continúo lavándome los dientes. Pero ahí es donde viene lo realmente sorprendente, porque me estaba lavando los dientes
y en el espejo vi cómo volvía a pasar la sombra. Y se paró atrás de mí, como si se hubiera materializado, o sea, ya no era solamente un reflejo en la pared, ya tenía un volumen, ya era como un bulto así hecho de sombra. Estaba atrás de mí, hacia mi izquierda. Entonces fue donde me asusté y agaché la cabeza y escupí en el lavabo, tanto para sacar la pasta como para ver de rojo quién era. pero no alcancé a ver a nadie. Y sentía clarito que alguien estaba atrás de mí, entonces traté de darle como un codazo con mi podio izquierdo y no toqué aire, toqué aire, y volteó y no había nadie. Pero cuando vuelvo a voltear hacia el frente del lavabo donde estaba el espejo, vuelvo a sentir la sombra. Pero no la sentí, la vi.
Y me asustó bastante y dije, bueno, esto ya no es nada bueno. Y dije, no es mi sombra, no es nadie, pero se veía algo ahí en el espejo, solamente en el espejo. Y así como estaba, me lavé los dientes con mucha calma, me puse a orar en ese momento en mi mente y caminé hacia atrás, caminé hacia atrás y me fui viendo hacia el piso para no ver eso. Dije, no sea que vaya a voltear y ahora sí vea algo desagradable. Entonces me fui caminando, me salí en reversa literalmente del vestidor y agarré mis cosas y me fui. Y al enseguida salí y le fui a contar a unos compañeros. Le dije, oye, ¿qué pasó? Este, este, este, el otro.
Me dice, ¿a poco? Y dice, ¿no entró nadie? Le dije, no, no entró nadie. Le digo, el vestidor está chiquito, te das cuenta cuando entra alguien, aunque esté en silencio, o ve su sombra, o escucha su ruido, o de plano así lo ves. Pero entró una sombra y luego la sombra se puso atrás de mí, ya no estaba en la pared. Ya estaba atrás de mí. No la podía ver con los ojos, pero en el reflejo del espejo sí la podía ver. Ok. Fíjate, ¿esta sombra tenía silueta humana? No, era como una especie de bulto como ovalado. Sí, podría decir que tenía como una rara forma así humana, porque la parte de arriba... Como que te moviste, amigo. Algo pasó que ya te escuchamos bien poquito.
Bueno, me escuchan, ¿eh? A ver. Sí, algo se bajó el volumen muchísimo. A ver, vamos a ver. ¿Ahí estás? Bueno. Sí, ahí estamos. Sí, aquí estoy, ¿me escuchan? Sí, ahí estamos, amigo. Ah, bueno. Ok. Les comentaba de que así una silueta de cabeza, hombros, tórax, ¿no? Pero sí tenía más o menos esa vaga forma. Arriba era más delgado en comparación con el resto, era así como ovalada. Órale. Oye, yo tengo dos preguntas, amigo. La primera es, ¿hay algún horario en específico que las personas que trabajan en hospital quisieran que no ocurriera?
Que se brincara, no sé, de la una de la mañana, que se brincara a las cuatro. ¿Hay un horario en donde hay más temor o sienten más presencia? Sí, hay compañeros que tienen miedo generalmente en esa hora de una, tres, y los que tienen chance de dormirse un ratito prefieren dormirse o estar en compañía dos o tres más, porque pues como todo mundo sabe, es la hora pesada. Ok, y la segunda pregunta es, ¿hay alguna zona de los hospitales, o particularmente en este caso donde tú laboras, en donde la gente sienta más? miedo, que se sienta pesado el ambiente, pero te voy a pedir un favor, aguántame tantito, vamos al corte y regresamos, ¿sí? 55, 21, 93, 59, 26, vamos al corte comercial y volvemos. Conocemos
la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. El miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento. Sabiduría en las redes. Que conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Regresamos del corte comercial escuchando experiencias que tienen que ver o que suceden en los hospitales. Así es, tenemos en la línea Adán, ¿estás ahí?
Sí, aquí sigo. Ah, perfecto. Te preguntaba yo si hay alguna zona en los hospitales y particularmente donde tú laboras en donde se sienta más pesado el ambiente. Ahorita que lo mencionas, sí, hay un... Un cuarto que se les llama aislados, que es donde se pone a las personas donde tienen una enfermedad infectocontagiosa, que generalmente se contagia fácilmente, o al contrario, cuando una persona está muy débil y es propensa a infectarse.
Entonces, ahí en el primer piso hay un aislado. Que independientemente del aislado, porque hay aislados que son visibles a simple vista, sí está como que muy escondido y sí se siente una cierta pesadez. Pero de ahí en fuera alguna otra zona que podré decirle, ¿no? O por lo menos durante el día, ¿no? Porque en las noches que yo he estado, las pocas veces que he estado, sí es distinto al hospital. Es más silencioso, pero no he estado en todas partes en la noche. Pero esa área que le digo, sí, tanto en la mañana como en la tarde, sí se siente ligeramente pesado el ambiente, se siente solitario y vacío ese cuarto. Vaya, amigo, pues sí que hay historias de hospitales y lugares en donde se viven cosas muy, muy inexplicables.
¿Tú has tenido contacto con algunas otras personas que trabajan en otros hospitales y también narren algo semejante? Sí, tengo conocidos de Mina, de una ciudad que está aquí cerca, y también de otra, de Jaltipan. De Mina no he escuchado historias, pero del hospital de Jaltipan, sí, de la clínica de Jaltipan. Narran que en las noches, por urgencias, pasa como un bulto alto, grande, blanco. que tiene como una ruta, de un pasillo a otro pasa, y si a la medianoche o pasada la noche estás ahí, es muy probable que lo veas.
Wow, híjole, pues Adán, nos dio muchísimo gusto escuchar tus historias, y veo que sí, efectivamente, en los hospitales hay presencias. ¿Tendrías tú alguna recomendación para las personas que están por ser internadas en algún hospital o las personas que por alguna razón llegan ahí? ¿Tendrías algo que comentar, algo que recomendar? Pues más que nada por las apariciones, más que nada que se encomienden a Dios sinceramente, no por los espíritus malignos, sino porque más que nada los que van a entrar aquí o que pongan... Que se encomienden a Dios y pongan también las manos de Dios a los cirujanos y le encomienden las manos de los cirujanos para que todo salga con éxito. Y también que oren mucho porque hay mucha gente que lamentablemente
va a parar a los hospitales, no es cosas leves, sino cosas serias en las que ya se debate la vida, la muerte o están sumamente delicados. Entonces mucha fe, mucha esperanza y oración. Eso es mi amigo, oye pues con eso nos quedamos Adán, muchísimas gracias, deseo que no sea la última vez que charlamos. Sí, espero que no, ya luego en otra ocasión les mando un audio de los relatos que le comenté la vez pasada, me queda uno pendiente, se escuchó, si llegan a tocar el tema ya se los mando, porque si ya es de otro tema completamente distinto al paranormal, también son de cosas no muy comunes, pero ya lo escucharán luego. Ok, muy bien amigo, muchísimas gracias y por el tema no te preocupes, o sea, nosotros proponemos un tema, pero la idea es
que mientras nosotros vamos explicando este punto o lo que sea, la gente se anime a narrar, no tiene que ser del tema que estamos platicando Gina y yo, es como te digo, solamente por tomar una directriz, pero no necesariamente. Te agradezco mucho Adán, que tengas bonita noche. Gracias, bonita noche Nacho, Gina y a todos los que nos escuchan. Hasta luego mi querido amigo. Hasta luego. Mira, pues sí que tiene experiencias y siempre agradecemos que se tomen unos minutitos y que nos compartan porque ella se queda aquí como testimonio de la mano peluda y además eso invita a más amigos a identificarse y también seguir contando más experiencias. Sí, desde luego que sí. Pues hablando de hospitales y todas estas
experiencias. Hay lugares en donde han descrito a una mujer que camina pues aparentemente hacia un quirófano que ya no existe o que alguna vez fue, pero que ya ha desaparecido por razones de uso en el hospital. Las leyendas de estos lugares pues se narra o dicen que enfermeras o pacientes atraviesan los pasillos hacia las puertas que fueron ya clausuradas durante remodelaciones.
Es un recurso que los fantasmas pues obviamente utilizan, se mueven, se desplazan en los edificios, aunque pues ya su estructura ha cambiado y especialmente es algo que se provoca porque estos seres o estos fantasmas están todavía realizando... Su rutina que tenían hacía muchos años, ellos continúan ahí, digamos que se trata de alguien que falleció, que trabajó en el hospital por muchos años, falleció y se le sigue viendo atravesando esas paredes que antes no estaban. Claro, es una psicohuella.
que ellos siguen haciendo sus actividades una y otra y otra vez, y es parte también de lo que ocurre en los hospitales. Existe un fenómeno médico denominado delirio, caracterizado por alteraciones repentinas de la atención, la conciencia y la percepción. En los hospitales, algunos pacientes pueden experimentar este tipo de alucinaciones, confundir personas, percibir amenazas inexistentes.
o no reconoce el lugar en el que están. Pero más allá de lo que puedan vivir en este delirio, también se han documentado casos en los que el concepto delirio no incluye lo que los pacientes están viendo porque hay varios que ya han descrito las mismas figuras. Ahorita, por ejemplo, Adán, que nos contaba lo que llegan a ver en ese hospital, entonces... ¿Cómo lo puedes confundir con un delirio cuando las características de diferentes pacientes en diferentes días o meses están describiendo exactamente lo mismo? Ese es el gran punto, mi querida Gina, ese es el gran punto. Y pues vamos a seguir escuchando. Hola Gina y Nacho, buenas noches. Saludos amigo. Soy Carlos Galván, vivo en el Estado de México. Y pues mi relato más
que nada... Fue una vivencia. Yo aquí en el Estado de México vivía hace ya algunos años con mi exesposa y vivíamos en unos departamentos de una unidad. La unidad más o menos medía como unos 200 metros, digamos, de largo, desde la entrada del estacionamiento hasta el final de la unidad. Y la verdad es que sí, de pronto, teníamos muchas discusiones personales y algo que nos sacó mucho de onda en aquella ocasión fue que un día, eran como las 10 de la noche, nosotros vivíamos en el departamento de planta baja y nuestra entrada y salida daba exactamente al estacionamiento de la unidad. Los demás vecinos pues tenían que entrar directamente al edificio y por dentro tenían sus accesos. Entonces hago referencia a esto porque ese día estábamos justamente
en la entrada del departamento y empezamos a escuchar que alguien lloraba y vimos que se nos empezó a acercar una chica. Con un niño, pues, nos sacamos así como de onda, ¿no? Pero la chava venía, pues, venía mal. Tenía un poco de sangre en su ropa y en su cara. Venía, pues, con golpes en el rostro. Y venía llorando mucho el niño, pues, la venía agarrando de la mano. Y yo también venía así como espantado. Entonces, pues, yo soy abogado de profesión. Ok. Entonces, pues la auxiliamos, la verdad es que la auxiliamos mi exesposa y yo. Y pues la tranquilizamos, empezamos a platicar con ella y nos contó que su esposo, su pareja, era una persona muy violenta. Entonces, en ese momento tuvieron una discusión, el esposo
pues estaba en estado de ebriedad y empezó a perder el control, la cordura y empezó a maltratar a... a esta chica al grado que llegó a los golpes. Ella como pudo se salió y entonces se salió a caminar y por azares del destino se metió a la unidad y pues estábamos nosotros allá afuera y nos encontró. Entonces ya la auxiliamos, todo esto, hablé a seguridad pública, solicité una patrulla y elementos de seguridad pública. porque ella quería ir por sus cosas a su casa, pero no quería ir sola por lo mismo de cómo era su pareja. Entonces, esa fue la razón por la que le hablamos a Seguridad Pública, le comentamos la situación y ya los oficiales comentaron que se iban a hacer cargo de la situación, que iban
a llegar al domicilio, que le iban a auxiliar. para que ella sacara sus pertenencias y se fuera del lugar y lo que pasara. Entonces, para esto transcurrieron una hora y media, dos horas más o menos. O sea, ya era algo tarde. Ok, vamos al corte, Gina. 55, 21, 93, 59, 26. Vamos al corte comercial y regresamos. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse.
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Alguien alguna vez me dijo. Nunca vas a poder olvidarme, pero ya no me acuerdo quién fue. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Regresamos del corte comercial y puedes descargar los episodios de la mano peluda en Spotify. Y bueno, total que ya se fueron. Esto pasó, digamos, un miércoles más o menos a esas horas. A los pocos días, vamos a suponer el viernes, sábado de esa misma semana, mi exesposa y yo estábamos discutiendo, pues la verdad es que algo fuerte. Nunca llegamos a algo más, pero sí discutíamos o de pronto gritábamos o cosas así. Y empezamos a discutir muy, muy fuerte.
Estábamos, la verdad, pues sí, ya algo alterados. 12 de la noche, 12 y media de la noche, la verdad. Entonces, cuando empezamos a discutir, a lo lejos, a lo lejos, se empezó a escuchar así un grito desgarrador, así un lamento, pero fuerte, fuerte, fuerte. O sea, como si estuviera, no llorando, gritando a alguien. Y entonces nos callamos y nos quedamos viendo, este, ahora sí que frente a frente. Y lo primero que pensamos es, se me hace que viene la chica otra vez, otra vez su marido le pegó o algo, ¿no? Mi exesposa era una persona muy miedosa, perdón, es una persona muy miedosa. Este, se espantó mucho y pues yo traté así como de, cálmate, no pasa nada. Entonces, estábamos esperando que tocaran la puerta, pero
la verdad es que el lamento se escuchaba lejos. Digamos, lo asociamos como a la entrada de la unidad o afuera de la unidad. Se escuchaba muy, muy, muy lejos. Y en eso empezaron a aullar los perros. Empezaron a aullar así, pero todos los perros y se empezó a escuchar. Pues ya fuerte y entonces ahí sí empezó como a parecer inusual eso, ¿no? El lamento duró como, ¿qué será? Tres, cuatro segundos, o sea, no fue tanto realmente, ¿no? O sea, sí fue un lamento bastante desgarrador, pero solo duró como cuatro segundos y los perros aullando, aullando, aullando, pues se escuchaba que de todos lados de... Los demás vecinos que tenían perros, los que estaban hasta la entrada de la unidad. Al lado de esta unidad hay otras
unidades. Entonces se escuchaba como que los perros también de las otras unidades. Y después de unos segundos, que serán unos cinco segundos, se volvió a escuchar el grito, pero ya se escuchaba más cerca. O sea, así en cuestión de segundos. El grito se empezó a escuchar más, más cerca y los perros seguían aullando, el grito así súper desgarrador y entonces nos quedamos así viendo mi exesposa y yo, pues con una cara desencajada porque fue así como de, pues no sé, alguien anda corriendo o qué pasó, le pegaron a alguien o no sé, lo asaltaron. Pensamos que algo había sucedido y lo mismo, duró unos tres, cuatro segundos.
los perros seguían aullando, se calla el grito por otros cinco segundos y vuelve a escucharse el grito, pero ya se escuchaba más cerca, o sea, más o menos por el sonido que se estaba haciendo, o sea, uno puede, aunque no lo esté viendo, uno sabe cuando el sonido o el ruido empieza a alejarse o empieza a acercarse, pero es que era inusual.
de dónde provenía el sonido, porque la primera vez se escuchaba, digamos, afuera de la unidad, pasaron unos segundos y ya se escuchaba como a, digamos, a la mitad de la unidad, y cuando se volvió a callar y volvió a escucharse ese lamento, pues se escuchaba todavía más cerca, porque nosotros casi estábamos al final de la unidad. Entonces sí nos sacó así mucho de onda que en tan pocos segundos se recorriera esa distancia porque una persona caminando normal no iba a poder avanzar, vamos a suponer, 50 metros en 5 segundos. Entonces ahí nos quedamos callados, nos quedamos viendo. Ella empezó a entrar en pánico y empezó a llorar. Y yo pues sí, soy un poquito como escéptico de las situaciones. Y yo le dije, ¿sabes qué? Déjame salir. Y me dice,
no, no salgas, ¿cómo crees? Y yo, sí, no, voy a salir, ¿qué tal si ya le pegaron a esta chava o algo está pasando? Y me dice, no, no salgas, es que ¿qué tal si te pasa algo? Y no sé cuánto. Pero en esos cuatro o cinco segundos pasó esto. Se volvió a escuchar el lamento, pero ya se escuchó como si pasara. afuera del departamento donde vivíamos nosotros. Escuchó, pero súper fuerte, así, pero súper fuerte. Entonces, pues la verdad es que la distancia que se recorrió en menos de medio minuto fue extremadamente asombrosa porque no nos lo explicamos, la verdad. Entonces, ya cuando escuchó, De verdad, por fuera del departamento, o sea, se escuchó como algo pasó o alguien pasó, pero no escuchaban pasos. Ni se escuchaba que
alguien corriera o nada. O sea, solo se escuchó el lamento así, pero desgarrador, así horrible, horrible, horrible. Y los perros seguían aullando, pero conforme iba avanzando como este sonido, pues obviamente se iban como escuchando los perros más cerca aullar. Y fue el último lamento que escuchamos, o sea, fue el último. Así en cuanto pasó, pues yo la verdad sí dije, no, pues, ¿sabes qué? Voy a salir. Y me salí, o sea, me asomé y no había nada ni nadie. Así poco a poco dejaron de aullar los perros hasta que llegó a estar nuevamente en silencio todo. De hecho, no había personas afuera porque a esa hora ya la verdad es que muchos vecinos ya estaban en sus casas dormidos, incluso muchas luces apagadas. Pero
sí nos sacó mucho de onda porque por la distancia que se recorría los lamentos, pues no es usual. O sea, de verdad, si alguien hubiese corrido... pues nos habríamos dado cuenta que se escuchaba a lo mejor los pasos, el golpeteo, no sé, algún sonido en particular de una persona cuando corre. Así fuera porque la estuviesen siguiendo, correteando o lo que sea, pero no, la verdad es que era muy inusual. Y sobre todo que cuando pasó por nuestro departamento, despuésito de eso, pues... ¿Qué me pude haber tardado en salir? Les comento que la puerta de la entrada daba directamente al estacionamiento, o sea, no me podía yo tardar ni un minuto, ni medio minuto, o sea, en segundos yo salí de la puerta y por mucho que alguien
hubiese pasado, pues el departamento de al lado o el de atrás, pues obviamente del recorrerlo, pues no lo recorres tan rápido. Y no había nadie, ni nada, ni nada, ni nada. Entonces, pues sí, la verdad es que ya me metí así como pensativo y todo eso. Y pues mi exesposa, la verdad es que estaba, pues sí, muy desconsolada. Ya después nos estábamos como consolando el uno al otro, de ya ves, no debíamos estar peleando y quién sabe qué haya sido eso, pero pues qué curioso que estábamos peleando y nos pasa esto y todo.
Y ella pues siempre se quedó con la idea de que era la llorona. O sea, la verdad es que siempre se quedó con la idea de que era la Llorona. Y bueno, pues yo no sé si efectivamente era la Llorona o que haya sido. Yo soy un poco escéptico en ese tipo de cosas, aunque me han pasado muchas cosas. Y tengo de verdad muchas historias que pudiera contarles, incluso situaciones de mi vida personal que para mí son fuera de lo común.
A lo mejor en otro momento se los contaré. o marcaré para contárselos en vivo porque de verdad me han pasado muchas cosas que no tienen una explicación lógica pero pues tampoco a pesar de que me sucedan pues tampoco las puedo pues creer como cosas de fantasmas de otras índoles pero si esa vez fue algo bien complejo y es que muy cerca de esta de esta colonia hace muchos, muchos años. Había un canal. De hecho, ese canal divide el municipio de Coacalco del municipio de Tultitlán, que es donde yo llegué a vivir un tiempo. Y ese canal duró muchos años hasta que en algún momento lo taparon y ya hicieron una avenida. Y mi papá pues me cuenta, mi abuela, mis tíos me cuentan que pues ahí había un canal
y pues a lo mejor por eso es que escuchamos este lamento porque dicen que en la Llorona se aparece donde hubo agua o donde hay agua en un río o en algo así parecido. Y bueno, algunas otras personas también ya nos habían contado que sí, efectivamente habían escuchado la llorona y pues de pronto uno no cree esas cosas. Pero quién sabe, en ese canal pasaron cosas asombrosas, la verdad, porque mi padre me contó en algún momento que cuando él era niño, que tenía como 11 años, 12 años, se salía a jugar con sus primos y la calle donde ellos vivían. Era una privada, pero al final daba con ese canal. Entonces había como unos puentes designados en ciertos lugares para cruzar el canal, pero pues ahí aventaban
basura y cosas así. Y me cuenta mi papá que en una ocasión, cuando con sus primos y con sus hermanos, él encontró unos huesitos, unos huesos. así tirados ahí. Y mi papá los recogió y se los llevó a la casa. Y cuando le dijo a mi abuela, a su madre, oye, ¿sabes qué, mamá? Es que mira lo que me encontré. Y resulta que eran unos huesos humanos. Era un fémur y unas falanges de la mano.
Y no, bueno, pues mi abuela se espantó muchísimo y le digo que fuera a dejar eso donde lo encontró y bueno, pues ya ahí total que mi padre salió regañado y todo y pues también todos espantados, pero bueno, eso es como una prueba de que, pues no sé, a lo mejor en algún momento ocurrió ahí alguna situación y pues no sé, a lo mejor aventaron ahí un cuerpo o algo pasó. Y resulta que mi papá encontró esos huesos, pero ahí pasaron muchas cosas. Y bueno, pues ese es mi relato. Perdón si me extendí un poquito, pero quería contárselos.
Últimamente he escuchado mucho que hablan de la Llorona. Y pues nada, ese es mi relato y espero contarles muchas historias más. Pero pues ya será en otra ocasión. Un gusto saludarlos y que sigan teniendo éxito. Me encanta el programa y saludos a todos. Gracias, amigo. Gracias. Cuando gustes, Carlos. Aquí estaremos pendientísimos de tu comunicación. Sí, no importa. Aquí no medimos por el tiempo, sino por las experiencias que nos estás platicando y varias que pudiste compartir.
Muchísimas gracias por reportarte. Sí, desde luego, mi amigo, te invitamos también a ti que nos escuchas, a que te manifiestes y pues nos narres alguna historia pequeña, grande, increíble, no tan increíble, pero lo importante es que compartas, ¿no? De eso se trata. Vamos con más experiencias y también con lo que tú nos envías, aquí vamos a escuchar. Hola, Yenita y Nachito. Les estoy mandando esta historia. Quería que vieran la foto primero, pero pues yo sé que están bien ocupaditos. Bueno, les quiero decir que esta foto me la dio mi sobrino. Pues él estuvo en la guerra de Irak. Estuvo en Afganistán y pues lo único que les quiero decir es que Él tomó esta foto porque él vio algo y tomó esa foto.
No les quiero decir porque quiero que vean ustedes primero para ver qué opinan y ya enseguida les mando otro mensaje de voz. Ok, Blanquita, pues está ahorita descargándose la imagen para poder checar qué es lo que... que se ve en esta fotografía que estás enviando y sí, con todo gusto la analizamos. Sí, saber qué es lo que le inquieta a nuestra amiga, ¿verdad? Hablando de estas historias en hospitales, en diferentes relatos de miedo aparece una silueta descrita como silueta oscura colocada a los pies de un enfermo. ¿Cómo se interpreta esto? Bueno, pues de acuerdo a los parapsicólogos, Hay una relación con la muerte y entidades observadoras o con presencias que acompañan a quienes están gravemente enfermos. Hay una versión muy particular
y aterradora, por cierto, que describe a un paciente que ve a la misma figura noche tras noche cada vez más cerca de su cama. Poco a poco ahí se va aproximando y no hay una evidencia científica que pueda decir esto sucede. Lo que sí queda es la narración descriptiva al 100 % de esa sensación que los enfermos van teniendo. Y pues hay que hacer caso, hay que poner atención, porque aunque no haya la posibilidad de comprobarlo, mira, si te lo están diciendo, es que hay algo de por medio. Exactamente. Oye, y más allá de la planchada, hay diferentes tipos de apariciones en los hospitales.
Ya hemos hablado de la planchada, pero también es conocido esa última ronda del médico. De un médico ya fallecido. Hay muchas experiencias que dicen ver a un doctor vestido con uniforme. Sí hacen la anotación y hay diferentes versiones que es un doctor con un uniforme que se ve antiguo. que revisa pacientes durante la madrugada, pero que nadie lo conoce, a la mañana siguiente es que el doctor tal vino y me dio este medicamento, o me revisó y cómo era, y no pueden saber quién es, por eso dicen que es la última ronda del médico fallecido, que en ese trayecto que está rondando el hospital, revisa a los pacientes, ¿qué será? También una psicohuella, pero no ocurre solamente en un hospital. Ha habido relatos donde
describen a este médico en diferentes nosocomios. Eso es, bueno, pues es parte de... Y si tú trabajas en un hospital, por favor, pláticanos tus anécdotas si es que hay algo que se deba compartir. Un amigo que es de Veracruz, no recuerdo qué región de Veracruz, pero a lo mejor los que son de allá de Veracruz han de haber escuchado esta leyenda.
Dice que ellos trabajando en la labor en el campo vieron en el cielo, el papá de una niña vio en el cielo que estaba una serpiente. En pocas palabras, como lo describió, era que es alcohol. estaba la serpiente emplumada, y se veía como la serpiente emplumada entre las nubes, estaba volando entre las nubes, dice que, le habló, hey muchacho, mira, mira hacia el cielo, y ya él voltea hacia el cielo, y mira, ahora sí, qué majestuosa serpiente emplumada, volando entre las nubes, a mí me sorprende mucho el relato, dice, yo sé que no me van a creer, a quién se lo cuento, no me cree, Pero varias personas allá en el poblado lo han visto.
Y está súper padre. Imagínate ver a Quetzalcóatl en todo su esplendor. Pues yo creo que es de las cosas más maravillosas que puedes ver. Bueno, ese es mi pequeño relato, Gina y Nacho. Saludos desde Heroica, Matamoros, Tamaulipas. De todo corazón les mando un abrazo. El vikingo Esquivel, desde Heroica, Tamaulipas, donde... Se respira el miedo. Dice que algunos ascensores suben hasta pisos desocupados, abren sus puertas sin que nadie haya solicitado el servicio o permanecen detenidos frente a habitaciones donde antiguamente hubo muchas muertes. Imagínate que trabajas como vigilante y durante tu recorrido de las 3 de la madrugada descubres un elevador abierto. en un piso completamente oscuro, te acercas para
revisar y escuchas una voz que dice, ¿ya podemos bajar? Ah, no, pues estaría espeluznante, ¿verdad? Adentro del elevador obviamente no hay nadie, sin embargo, esa sensación permanece y yo creo que a cualquiera de nosotros nos pondría la piel de gallina, literalmente dicho, y pues así es. Gina, nos vamos. Agradecemos tu participación.
Se quedaron relatos y audios pendientes. No los esperen. Mañana les damos continuidad. Gracias por haber estado esta noche también con nosotros y compartir experiencias que nos dan escalofrío. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego Gina, yo también me despido, soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, ¿por qué?
Pues porque escuchamos buenas historias y testimonios. Que tengan una estupenda noche, que descansen, si pueden, y como decimos aquí, ¡Cabot! El programa se termina, pero la investigación continúa, aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.