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Shownotes
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Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Este programa presenta de forma indistinta opiniones e información noticiosa. Las opiniones de conductores, colaboradores e invitados son personales y no representan la postura de este medio. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es, y el que conmigo no recoge derrama.
Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas, y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Hay lugares donde el tiempo se detiene y donde algo nunca se fue. Bienvenidos, soy Gina Avilés. Este es el programa con mayor tradición en la radio en México. Más de tres décadas avalan lo dicho. Yo soy Nacho Muñoz y esto es La Mano Peluda. ¿Queremos tu participación?
Síguenos a través de radioformula .com .mx y también a través de Spotify La Mano Peluda Grupo Fórmula. Ponte en contacto con nosotros. Mándanos un WhatsApp al 55 -2193 -5926. 55 -2193 -5926. Ahí nos puedes mandar mensaje de voz, mensaje de texto o de plano decir quiero contar una historia y con mucho gusto. Te contactamos. Los vecinos aseguran que la casa aparece siempre a las 3 .17 de la madrugada. Las cámaras cercanas pierden la señal durante exactamente 60 segundos y al amanecer sus ventanas están empañadas desde adentro aunque nadie la haya visto ocupada. Cada vez que cambia de calle una puerta cercana aparece entreabierta con huellas húmedas. que terminan justo frente a ella. Hoy, la casa que cambia
de calle mientras todos duermen. Y ya tenemos a alguien en la línea. No lo vamos a hacer esperar. Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? Me llamo Karina. Buenas noches. Dígame. ¿Karina? Diga sus órdenes. Ah, bienvenida, Karina. Esto es La Mano Peluda y queremos escuchar historias de terror, misterio o suspenso. Mis historias son bien verídicas. Compártelas, compártanos de una por una. Bueno, yo más que nada siempre he sentido las cosas, he tenido desgraciadamente visión de verlas. No sé si es un don o es una maldición, como dicen por ahí. Y pues lo tengo muy marcado cuando yo era niña. Tenía yo cinco o seis años y mi abuela tenía una casa muy, muy antigua. En los tiempos había pertenecido a la
Revolución. Entonces, pues mi familia era libanesa, de parte de mi madre. Y ellos pues tenían unos gustos muy extravagantes. Era gente pudiente de aquellos tiempos. Estoy hablando de 1906. Esa casa de mi abuela está cerca del Hospital de la Marina de Veracruz. El tema es que tengo un tío que es ingeniero, ya es un señor, ya es adulto grande, y nosotros vivíamos en la casa con mi madre. Somos cuatro hermanos, yo era la más pequeña. Y cierto día, mi tío Alberto, se llama Alberto, llega, pues era estudiante, tecnológico, ingeniero. Y llega a querer espantar a nosotros.
Siempre le gustaba hacernos, que nos pusiéramos pues con miedo, ¿no? Así era él, era muy bromista. Pero esa noche, siendo casi las once de la noche, empezó a molestar a mi madre. Mi abuela tenía como tres meses de abuelo fallecido. Y empezó a decir, ahorita va a venir mi tía Ana. Sí. Sí. Y se va la luz en toda la casa. Al momento que el estruendo se escucha, se escucha un grito terrible, desgarrador, pero horrible, de la nada, y se cae una cortina del gas. Así se cayó. La recámara era muy, muy grande y se podía ver la sala. La sala tenía, los muebles eran de cedro, de esos antiguos, muy pesados. Se ve a la sala y mi abuela, cuando le gustaba mucho tener, tenía una mecedora, un reposé. Ella muere de cáncer
en esa casa y se empieza a mover el reposé. Una cosa que todos nos quedamos así, espantados. Estábamos acostados, mis hermanos, en una cama muy grande, de esas camas antiguas que tienen velos, y donde había fallecido la abuela, el abuelo. Habían velado a todos ahí, ¿no? Así era eso antes. Entonces, en ese momento, mi hermano y yo vemos una mujer, pero la mujer no caminaba, como que volaba suspendida, ¿a qué será? ¿A un metro de distancia del piso? Yo acuerdo muy bien.
Nunca se me va a olvidar. Y agarra, y ella no volaba, o sea, no a los lados, con las manos extendidas. Extendidas. sus manos. Ella era como transparente con un cabello cortito, como los tiempos de los años de, ¿cómo se llama? De 1900, ¿qué será? De los años 1905, 6, 8, 10. Iba ella con el cabello muy corto, cabello negro, sí tenía el cabello negro. Y yo le vi la cara, era una mujer muy joven. Ella no... O sea, iba directo, de lado. Ella fue y se postró sobre la cama donde estaban mis dos hermanos. Era más pequeño. Yo pegué un grito y le digo, madre, madre, mira.
En aquellos momentos mi mamá pues espantada, pues oía ruidos por todos lados, se aventaba en las ventanas. Una cosa terrible. Nada más había la luz de la luna porque la verdad esa noche no había lluvia. Era un viento terrible. Y sobre todo que se había ido, había sonado el transformador, se había quemado. En ese momento se empezó a escuchar un ruido en la sala. Y la mesa era una mesa de 12 sillas. Muy grande. Sí, sí, pues eran familias muy grandes. Y agarran y la mesa se escucha como si alguien hubiera caído. Se movió la mesa, o sea, se mueve la mesa en ese momento con unas patas. enormes, y cómo era posible que esa mesa no la podían mover hasta más de cinco personas. Sí, claro. Entonces, agarra,
y mi madre se levanta, y mi mamá, pues, es muy católica, muy creyente de Dios. Mi mamá agarra un rosario, se levanta, y va y le dice, a ver, Beto, le dice, vamos a ver qué está pasando, mi mamá, ¿no? Porque siempre, ella ha sido de carácter, todavía vive, gracias a Dios. Sí, qué bueno. Y va mi madre, y de repente, Así mi mamá con el, no sé, no entró en crisis ni en pánico, pero con mucha fuerza vio que se estaba moviendo el reposé. Dice mi madre que sintió la presencia de uno, una, de dos personas o tres. Agarra a mi madre y dice mi madre que ella se sentó a un lado del reposé, sobre el, donde va el descanso del otro, de la sala, de una sala de estedro, muy grande. Color roja, era roja. Y resulta que
se sienta mi madre y jala con mi mamá en ese momento, ella cuenta todo, ¿no? Jala el reposer y le dice, a ver, a mí ya estuvo, güey. A mí me vas a dejar quién eres o qué quieres. Así, mi madre. Una cosa, así que te levantan los cabellos y mi tío Beto, que era muy joven, tenía como unos 22 años de edad, se hincó. Se hinca en la sala porque ya no aguantó y empezó a rezar y a pedir perdón. Mi madre empezó a rezar, el reposé dejó de moverse y se escuchó cómo se azotaba la puerta de la cocina. La cocina estaba fría.
Esa casa había sido de un matrimonio extranjero que había llegado a México y se la vendieron al abuelo de mi madre, un libanés. Entonces ahí murió el abuelo. ahí murió la tía, todos habían fallecido ahí, ¿no? Entonces, eso fue una cosa simplemente catastrófica, que nunca se nos ha olvidado ni a mi mamá. Entonces, cuando mi mamá empieza a rezar y a pedir, mi mamá empezó a llorar, las cortinas se empezaron a aventar, una cosa, las ventanas eran desde el techo hacia el piso, de esas que son grandes. Esas casas coloniales.
Sí, sí, muy altas, unos espacios muy amplios y muy adornadas también. Oye, amiga, dame un segundito, sí, Karina, por favor, vamos a una pausa y regresamos contigo, ¿sí? Ok, sí. Aguántame tantito. El Miedo Phone, 55 -2193 -5926. Vamos a un corte comercial y regresamos. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en...
Regresamos al corte comercial, un relato que tiene mucho que ver con el tema que hoy propusimos, una casa embrujada seguramente. Así es, y nos vamos hasta Cancún para seguir platicando con nuestra amiga Karina de este hecho tan asombroso y aterrador que vivieron cuando, pues me imagino yo era mucho más jovencita que ahora. ¿Estás ahí amiga? Estoy, aquí estoy, te escucho. Eso es, muchísimas gracias. Y a ver, pues síguenos platicando. Tu hermano fue a la iglesia. Pues, mi tío se hincó. En medio de la casa. La casa era terriblemente grande. Los pisos eran unos pisos que tenían muy coloridos. Parecían círculos con triángulos. Muy medio raros, ¿no? Tenían círculos, eran con triángulos. Y tenía unos arcos.
La casa tenía arcos y tenía unas cabezas de unos leones que parecían de cristal. Enorme. O sea, una casa, la verdad, que ahorita, a este tiempo de mi edad... Te das cuenta de que es una casa demasiado fúnebre, ¿no? Te puedo decir. El patio, las paredes del patio eran altísimas. Y en la parte trasera estaba la cocina. Una cocina muy grande, todas eran de cantera. Estas cocinas tenían unos fogones enormes. de ahí subías había una escalera que te llevaba al cuarto de servicio porque antes así se estilaba que tenían a la señora de la limpieza en la parte de arriba esa escalera pues también era medio especial porque cierto día estaba yo también jugando veo en la escalera en la parte de hasta arriba una mujer
vestida de negro yo no sabía ni quién era cuando le describo a mi mamá que esa mujer ¿Cómo era? Me agarra la cabeza y dice, pero si es mi tía Luisa, ¿no? Ah, caray. Sí, sí. O sea, veíamos cosas y se sentían, pero la casa realmente estaba pues teniendo esas presencias. Fue el sacerdote en aquellos tiempos, al otro día, y fue, era en ese tiempo el obispo, Miguel, no me acuerdo cómo se llamaba el señor, ya falleció, era un español, era el obispo de Veracruz. En aquellos tiempos, amistad de mis abuelos y de toda la familia de mi mamá. Y fue a la casa a bendecir.
Y todavía le dijo al primo de mi mamá, mi tío Beto, ¿sabes qué Alberto? No debiste haber jugado con eso. Tú no tienes por qué estarte burlando de las personas difuntas, y menos que acaban de fallecer. Entonces agarra el nombre y pues se fue. A ver, a ver, ahí se cortó un poquito, Karina. Dijiste, agarra un hombre y ¿qué? Joven.
Ajá. Y lo que hacía era jugar. Sí. Entonces el sacerdote le dice que con ese tipo de cosas no se tenía que jugar. Sí. Porque era una persona recién fallecida. Tenía que guardarle el respeto. Ajá. Así fue. Ah, ok. Muy bien. Así fue. Bueno, nos fuimos de ahí porque mamá se sentía mal y ya no regresamos a la casa. Pero ¿era casa suya?
¿Era casa rentada o cómo? Y la casa... de mi abuela. La casa está abandonada. Ahí sigue. Nadie la... Está viva. Ustedes podrían... La casa todavía existe. Nadie la vive, nadie quiere estar ahí. Oye, si nos invitas y nos das acceso o nos ayudas a conseguirlo, estaría genial. Ahí los tíos. A él se le quedó la casa abandonada. La casa, pues yo, después de muchos años, tengo 53. Hace 10 años fui a la casa. Después de mucho tiempo.
Y la vi y se me levantaron los cabellos porque dije, ay Dios mío, este bebé es imponente, muy imponente. Impone mucho su casa. ¿Y esa casa por dónde se ubica? Así de igual está en donde era el hospital de la Marina. ¿En Veracruz? En Veracruz. Cinco cuadras del malecón y la calle se llama Toromolina. Ok. Así de mal. Bueno, muy bien, amiga. Y hay muchas, no es la única, así es. Perfecto. Bueno, pues ojalá que se pudiera hacer ese contacto para que nos dejen visitar esa casa y pues poder atestiguar todo lo que tú nos acabas de describir, ¿no? Esos adornos, esa decoración antigua, pues a lo mejor encierra ahí un gran misterio, ¿no? Seguramente. Pues yo creo que sí, porque la casa está ahí, o sea,
vuelvo a lo mismo. no la quiso, mis tías no la quisieron, nadie la quiso, y pues se quedó sola, la casa parece mentira, pero tiene muy buenos cimientos, la verdad, y esos leones que tiene afuera y que tiene adentro, son imponentes, tienen como si fueran ojos que te miran, o sea, con la luz de la luna brillaban esas cabezas de los leones, impresionantes, color azul, un azul muy bonito, la verdad, era un azul te puedo decir, con un color como si fueran piedras preciosas.
Estaba muy bonita, la verdad. La estructura de esa. Muy bien. Así fue. Pues, mi querida Karina, muchísimas gracias por esta historia que nos regalaste. Y poco a poco nos vas compartiendo más, ¿no? Unas más fuertes, pero ya te las iré contando. Ay, amiga, hubieras empezado por la más fuerte. Estuvo muy buena, la verdad, estuvo muy buena. La más fuerte es de... Tengo otra.
Yo, dos tías igual en tiempo de la revolución, mis bisabuelos eran ingleses, llegaron a México. Una casa que era como una casona, lo que viene siendo con, ¿cómo se llama? Como una hacienda. Esa casa en medio tenía una, ya tenía porque ya la tiraron. Tenía una fuente muy grande con una virgen. Y los cuartos de las recámaras estaban atrás. Atrás de la, o sea, sobre donde estaba la virgen estaban. Como seis recámaras muy grandes, puertas enormes de casa principal. Yo tenía dos tías de edad, eran dos ellos. No los conocía todos, pero eran dos tías ya muy grandes y a mí me daban miedo porque se vestían así de negro.
Parecía que iban a... Y ya estaban grandes de edad. Ellas eran muy blancas, de ojos de color azules y la otra tenía los ojos verdes. Estas tías, pues todo el mundo les tenía miedo porque no hablaban casi, eran muy raras. Y nunca se casaron. Eran maestras de música de la escuela Motolinia en México. Ajá. ¿Sí? Sí. Pero ellas tuvieron hermanas, chicas de las hermanas. Y las hermanas, cuando estuvo la revolución, que llevaban y llegaban los, los gentes estas que venían a 12 años y ya la volvieron a encontrar su papá. En ese entonces la buscó y todo, pues nunca la encontró. Llegaron a la casa y se llevaban la comida, todo lo que ponían y se llevaron a la niña. Entonces quedaron mal. En ese aspecto,
siempre pensando qué habrá pasado con ella. En ese momento, yo sé porque mi tía, la hermana de mi padre, que era mayor, que iba con las tías, con esas dos tías, de que no hablaban. Así como que me daban miedo. Yo siempre les tuve pavor, no sé por qué. Eran unas mujeres muy así, secas, muy frías. Entonces, ellas tenían un huerto, un huerto enorme, con árboles de frutales. Y resulta que... Decía mi tía que a ella le gustaba jugar con la ouija cuando era niña, imagínate.
Con eso ellas hablaban con su papá, con eso hablaban con su papá. Ellas así decían que así hablaban con el papá para regañar a los hermanos. Entonces me acuerdo que decía mi tía y la tenían, esa cosa la tenían en su casa. Decía la tía que eran especiales. Entonces esta señora fallece. Una de ellas fallece y cuentan, porque yo no fui al velorio, bailan en la casa, que una de las recámaras estaba ella esa noche y estaba en el ataúd, ¿no? Abierto, con sus bracitos cruzados, todo eso. Sí. Y falleció de la edad, porque ella era una persona siempre fue sana. Y una de ellas fallece y que esa noche había mucho frío, mucho en Jalapa. Dice que era muy tarde y estaba el velorio y toca la puerta y ven que se llega un
hombre con una, como con una capucha negra, ¿no? Se metió hasta el fondo. Nunca lo vieron salir. Fueron a ver qué había pasado, dónde estaba la persona, porque pues allá te dejan pasar, ¿no? Allá en Veracruz la gente deja que pases al velorio, a ver al difunto, lo que sea. Respeta. Y nunca lo encontraron. Lo único que encontraron fue la mujer que estaba boca abajo. ¿Cómo? ¿Boca abajo? De la nada. ¿Qué? Boca abajo. Qué extraño, ¿no? Pues fue extraño y fue raro y todo el mundo lo comentaba. ¿Y se espantaron? ¿La gente se espantó? Cuando la sepultaron, ahí una de mis tías, la que se había quedado con ellos, tenía un sagrado corazón de Jesús muy grande. Sí. Que se colgaba en la pared, grande. Y dice mi tía
que de la nada, él... Estaba ella en su casa, muy triste y deprimida porque, pues, ella las quería mucho. Y que esa cosa, pues, explota, ¿no? De la nada. Y, pues, aquí mi tía se espantó. Así fue. Ok. Ay, amiga. Eso sí estuvo fuerte. Bien dices, ¿eh? Bien decías que iba a ser una... Sí, era fuerte. Una historia fuerte. Pues, yo...
Carina, dame un segundo, por favor. Necesito ir al corte nuevamente. Espérame tantito. Aguántame ya para despedirme. El Miedofon 55 -2193 -5926. Vamos al corte comercial y regresamos. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar. Correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¡Hey, marca! Ya sé que tú igual nos estás escuchando.
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Digamos que en los últimos detalles. Y pues mira, cuando el fenómeno paranormal se hace presente, pueden ser varias las maneras, diferentes formas en que hay manifestaciones. Yo no me puedo imaginar que van a un velorio y de repente ven a la persona en el ataúd boca abajo. Así es. Wow. Y entonces todo el mundo supone que había algo turbio con esa persona, ¿verdad? Sí, todo el mundo lo decía.
Así fue ella. Leían unas cosas medio raritas, ¿no? Ocultas. Le gustaba el ocultismo y todo eso. Ese es el punto. Ese es el punto, exactamente. Karina, muchísimas gracias. Excelente noche. Ok, pues estamos en contacto para seguir contando más cosas porque no es la única, hay muchas más. No, pues eso es lo que deseamos que poco a poco nos las vayas platicando. Y por hoy ha estado bastante bien todo esto que nos has comentado.
Y te esperamos para la próxima. Nada más avísenme y con mucho gusto les iré contando cosas que he experimentado y que han pasado a lo largo de mi vida. Y que realmente yo a veces son inexplicables. Así es. Creo mucho en Dios, pero hay cosas que van más allá de la razón. Y es bueno, ¿por qué? A veces sientes que alguien está a un lado y lo ves y dices, carajo, pero ya aprendes a vivir con eso, ¿no? No hay manera de quitarlo y pues yo siento que hay algo más allá siempre, hay algo que solamente Dios sabe por qué, y no sabemos qué es la muerte ni qué es lo que nos depara.
Pero lo que sí sabemos es que hay que aprender a vivir con lo que hay y también cuidarse, y sobre todo alejarse de ese tipo de situaciones. Porque te roban la energía Y no es bueno Te vas enfermando Y te va minando eso Como que te va drenando ¿Verdad? Porque ellos viven de la energía de uno Así es Muchísimas gracias, que tengas bonita noche Igual, pues Dios me los bendiga Estamos en contacto para seguir platicando de cosas reales No de fantasía Ni siquiera de tele No, no, no, ya sabemos Muchísimas gracias Bonita noche, mi amiga. Muchas gracias. contener esa presencia y evitar que vuelva a mirar a los vivos, sería por una parte la explicación o bien el intento de confundir a la persona que falleció
con la idea de que si despertara y comenzara a escarbar, que avance a lo profundo de la tierra, es un simbolismo para que se aleje del mundo de los vivos. Así es. Bueno, y eso en el mejor de los casos, que la hayan puesto así. Y si se dio el misterio, Gina, de que sin saber cómo la colocaron bien, pero después de un rato ya estaba boca abajo. Eso sería todavía más... ¿No crees? Sería súper extraño. Y bueno, pues vamos a seguir charlando de esto y muchas cosas más.
Te invitamos a participar. Tenemos por aquí también sus audios que nos han enviado. No sé si sea bueno de una vez ponerlos, Gina. Sí, vamos a uno de ellos para intercalar llamada, audio y mensajes. Hola Gina, hola Nacho, buenas noches. Hola. Bien, bien. Espero que se encuentren muy bien. Sí señor. Me llamo Pedro, soy de Pachuca Hidalgo y quisiera contar una historia que nos pasó a mi hermano mayor y a mí. En ese entonces éramos niños, yo tenía como seis, siete años y mi hermano entre ocho y nueve. Nos dejamos por dos años. Pero esto nos pasó en Ciudad de México, en un pueblo que se llama San Miguel de Pilejo. En ese entonces a mi papá le prestaban un terreno muy grande para cuidar. Y pues sí,
ahora sí que estaba la casa y un patio enorme. En ese tiempo mi hermano mayor y yo teníamos un viruela como varicela. No podíamos dormir por la confesión que sentíamos. De pronto empezamos a escuchar un lamento. Claro, no sabíamos de qué se trataba. Nada más sí escuchamos que era un lamento de una mujer que lloraba. No decía, hay mis hijos, simplemente decía, pero así. Hasta se enchinaba la piel. Y le digo a mi hermano, ¿escuchas lo que estoy escuchando? Me dice, sí.
Ah, es que dormíamos en ese entonces, dormíamos en la misma cama. Por eso podía hablar con él. Y decía, sí, sí lo escucho. Le digo, oye, ¿y si vamos a ver? Parece que es afuera de la casa. Yo le decía. Dice, no, si quieres vamos. Así me dice mi hermano. ¿Qué tal si es la vecina? que le están pegando o algo así. Y ya fuimos, fuimos a revisar. Eran como las tres de la mañana, tres y media más o menos. Y pues salimos, salimos al patio. Claro, todo estaba bardeado, todo estaba protegido. Y salimos y no vimos nada, pero el lamento seguía. Seguía escuchando y salimos, buscamos, nos fuimos a mitad del patio porque lo escuchábamos a mitad del patio, pero como abajo, bueno, al lado pasaba la calle y nos empezamos
a asomar por la calle y nada. Nosotros teníamos una escalera donde podíamos subirnos y revisar quién pasaba en la calle, pero no, no, no vimos nada. Y el lamento todavía se escuchaba. Y ya de pronto le digo a mi hermano, quién sabe, pero se escucha que está atrás de nosotros. Pero volteábamos y no había nadie. Y se escuchaba en frente y nos íbamos a revisar y tampoco. Y le digo a mi hermano, pues quién sabe, no es la vecina, no es nadie. Y ya en eso, pues ya nos metimos. Pero de pronto sí sentimos como un escalofrío. Y ya, claro, los perros estaban ladre y ladre, los perros. No, pues quién sabe, le digo a mi hermano.
Pero ya nos metimos, ya nos habíamos metido, ya nos habíamos acostado. Y entonces ya el siguiente día, en la mañana, le comentamos a mi papá y a mi mamá qué es lo que habíamos escuchado. Y me dice mi papá, no, pues es que es... Es la llorona, dice mi papá. Pero pues no sabíamos quién era la llorona o qué era la llorona, dice.
Pero sí escuchábamos que estaba hablando con mi mamá de eso, es que es la llorona. Pero nosotros salimos sin saber quién era, pensando que era la vecina o alguna chava que a lo mejor la habían pegado. Pero eso fue lo que nos pasó. Ahorita sé que se trataba de la llorona. ¿Cómo ven? Bueno, pues mira, ahora ya después del tiempo analizas la situación, ¿verdad? Y sí, bien pudo ser la llorona. Exacto, y qué bueno que platicaste para todos aquellos que también han tenido una experiencia con la llorona, ya sea que la hayan visto o hayan escuchado su lamento, pues aquí es el momento indicado de también compartir ese mensaje. Vámonos con más relatos. Buenas noches, ¿cómo te llamas?
Buenas noches, me llamo Adán. ¿Desde dónde nos escuchas? Desde Coatzacoalcos, Veracruz. Veracruz se hace presente y eso nos encanta porque tenemos muchos amigos por allá y queremos, Adán, que nos cuentes tu relato. Bueno, mire, tengo muchos relatos, pero ahorita que mencionó la Llorona, tengo uno que me pasó hace... Hace seis años más o menos, poco antes de que comenzara la pandemia.
Sí, sí, exactamente. Hace seis años está empezando la pandemia. Muy bien. Todo comenzó una noche, estaba yo durmiendo como cualquier noche, y de repente algo me hizo que me despertara. No podré decirle que alguna voz. o alguna persona, sino como que alguien me hubiera despertado. Eran aproximadamente las 3 de la mañana más o menos, no recuerdo muy bien, le calculo por la hora que se escuchaba demasiado solitario, pero lo que me llamó la atención fue lo primero que sentí, es que hacía mucho frío, hacía bastante frío.
Y a los pocos minutos, como uno o dos minutos tal vez, empezaron a ladrar los perros, a ladrar y a aullar, perdón. Estaban aullando bastante. Sí. Y sentí como otra vez esa sensación como si alguien me dijera, asómate por la ventana, dígame. Dame un segundito, necesito ir a un corte, no te vayas, aguántame. Vamos a la pausa comercial y regresamos. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda. La ponemos al descubierto aquí en La Mano Peluda. Ojalá pudiera ver el futuro para saber si todo esto valdrá la pena. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda. Regresamos del corte comercial en el tema que hoy tenemos.
La casa cambia de calle, pero su sombra permanece en el mismo lugar. Y vamos a continuar con Alán, que nos está platicando su experiencia con la llorona. Adelante, Adán. Pues sí, retomando, gracias. Retomando donde me quedé, entonces, sentí esa como sensación de que, como si alguien me estuviera mandando a que me asomara la ventana.
Es una ventana cuadrada que tiene tela de mosquitero, pero tiene tela de mosquitero removible, nada más que da la protección para que fluya el aire de manera más libre. Pero ya justo cuando me iba a asomar fue que otra persona me dijera alto y fue donde ya ni terminé de llegar al nivel de la ventana porque la ventana está alta, no está... Al nivel de, generalmente que está una ventana así a simple vista, está por encima de la cabeza de una persona. Entonces cuando me asomé, pero cuando me iba a asomar, ese como sentimiento, presentimiento de alguien me lo dijo, no con voz, sino fue así como si me diera una idea. Entonces justo ahí empecé a escuchar un noel clásico que dicen, ay, mis hijos, no.
Era un alarido de mujer. Se escuchaba con mucho dolor, demasiado sufrimiento. No podría decir que es alguien que iba pasando o alguna borrachita por ahí, porque yo trabajo en un hospital. Entonces he escuchado mujeres que se quejan cuando están en el parto, mujeres que pierden a sus familiares, mujeres que llegan con las piernas rotas. He escuchado diversos tipos de lamento. Pero este fue algo terrible. Entonces a las personas que siempre se los cuento, les digo, es que fue como si alguien me inyectara miedo. O sea, yo generalmente no siento miedo. No es que yo sea muy valiente, sino que raras veces yo siento miedo. Pero fue como si algo me obligara a tener miedo, pero fue un miedo, un pavor terrible, que enseguida
me volví a poner a la cama que está ahí cerquita de la ventana. Y estaban los perros aullando terriblemente y se sentía bastante frío. Entonces me empezó a envolver como una especie de parálisis, porque de tanto miedo que tenía. Mi esposa estaba bien dormida y mi hija también estaba chiquita, tenía como cuatro añitos más o menos, pero ninguna de ellas lo escuchó. Entonces lo que hice fue como bien chamaquito, agarré las sábanas, me la puse pies a cabeza y fue lo primero que traté de hacer. Lo que recuerdo muy bien es que traté de ponerme a orar, porque yo era católico, ya después de unos años me convertí al cristianismo, al evangélico, y la oración sencillamente no me salía ni en palabras ni en pensamientos, se
me atrapaba en la mente. No podía completar ni siquiera el Padre Nuestro, no podía, no podía, no podía mi mente, no podía articular una oración. Y los pensamientos sí los tenía, pero no como si algo me estuviera impidiendo orar. Entonces lo único que se me ocurrió fue en esa como parálisis darle unas pataditas a mi esposa que estaba ahí al lado mío para que se parara y escuchara, que atestiguara eso también. o por lo menos que me ayudara a cerrar la ventana, pero no pasó nada.
Y fue como, no sé exactamente qué tanto tiempo habrá sido, pero yo le calculo que entre los alaridos en que me desperté y lo que duraron los alaridos fue como media hora más o menos. Se acabaron los alaridos, los perros dejaron de ladrar, entonces así como llegó el miedo, así se levantó. Pero yo ya no sabía qué hacer, como que persistía ya un miedo propio, ya me podía mover más libremente y ahí sí lo que decidí fue levantarme, pero con la cabeza agachada, mirando hacia el piso, quité la tele de mosquiteros, cerré las hojas de las ventanas y me acosté.
Entonces ya con mayor libertad de movimiento pude despertar a mi esposa. Le dije, oye, ¿qué pasó? Ya le conté lo que pasó y me dijo, ¿no estabas durmiendo? Le dije, no, le digo, yo estoy completamente despierto, ya tiene más de media hora. Entonces, ya después en el hospital, platicando con unos compañeros en la guardia que estábamos ahí, no de noche, sino de día, comentó que él también la había pasado más o menos igual y él dice que no se ve nada. que se baja la temperatura bastante y efectivamente le pasó lo mismo que a mí, que son unos alaridos, no el clásico, ay, mis hijos, sino son alaridos con dolor, con sufrimiento, y que nunca había escuchado alaridos así. Sí, y estremece, ¿no? Espeluzna. Se eriza la piel.
Sí, se eriza la piel. Paraliza el cuerpo, sí. ¡Wow, amigo! Pues te puedes considerar afortunado de haberla escuchado. Muchas personas, por más que les platiquen, jamás podrán tener esa sensación que tú pudiste apreciar aquella noche terrorífica. Sí, porque hay personas que como que sueñan o fantasean. escuchar a la Llorona, mi hija tiene 10 años ahorita, ya tiene un par de años que escuchamos la Llorona, entonces desde que le he contado eso y las anécdotas que he vivido y en familia también que nos hemos contado, su sueño es prácticamente escuchar a la Llorona, pero dije no, es algo terrible, suena así como tal vez poético, una experiencia fantasmable, pero no es realmente terrible. Sí, sí, sí, es
muy fuerte. Porque sabes que es un ser, un ente que no es, digamos, de carne y hueso como tú o como yo. Tiene por ahí alguna esencia especial, ¿verdad? Sí, así es. Y hace unos días, precisamente con mi hija platicando, estábamos hablando sobre el mundo sobrenatural. Y me dice, bueno, qué casualidad, dice que siempre cuando pasan...
nada más está uno solo y no tiene un teléfono a la mano, supongo que así como hay reglas en el mundo físico, va a haber reglas en el mundo sobrenatural, y tal vez la llorona no la pueden ver varios, sino nada más una o dos personas en específico para que atestiguen el evento, y fue como le comento, fue antes de la pandemia.
Al poco tiempo, a la semana, empezaron a fallecer vecinos. Aquí de la cuadra, donde se escuchó, entraron a asaltar a una pareja de vecinos que eran ancianos, los amordazaron. O sea, pasaron cosas feas, no solamente la pandemia. Fallecieron varios vecinos y hubo cosas feas. Entonces, como que nos vino a avisar. Como un presagio de desgracia, ¿no? Sí, así es. Ay, amigo. Está fuerte el asunto, imagínate, ahora las personas cuando escuchan a La Llorona van a ponerse a temblar, ¿no? Y es que sí, fíjate que hay un punto o un hecho en que a veces justo cuando oyen a La Llorona, al siguiente día, pasadas unas horas, se enteran que alguien murió. Y luego imagínate en aquella temporada tan horrible que vivimos, pues todo
el mundo andaba con la pila muy baja, ¿no? Sí, además se conjuntó la baja de temperatura, el ladrido de los perros, que fue importante, el grito de la llorona, y una situación que se conjuntó, como dice Nacho, con la temporada en la que estábamos, y fue una noche terrorífica. Así es. Muy bien, Adán, pues, dime. Dígame, dígame. Iba a hacer un comentario. Bueno, aparte que tengo más anécdotas.
Estaría bien que, no sé si el maestro Soham lo toque en su tema de Grimorio o en algún programa especial. Traten de buscar como que el lado científico del paranormal, por ejemplo. Es una sugerencia, ¿no? Porque creo que muchas personas que nos... Que no somos escépticos, que estamos abiertos tanto a la ciencia como a las cosas espirituales y paranormales, como que vemos cierta relación, ¿no? Como que cuando una aparición es muy común de que se manifieste baja la temperatura, ¿no?
Se podría suponer que roba energía del ambiente para poder traspasar de un plano a otro y manifestarse tal vez en los dos al mismo tiempo, ¿no? Ok. Bueno, es una muy buena sugerencia, aunque la parapsicología es una parea ciencia, ¿no? Entonces, es más o menos lo opuesto a lo que tiene que ver con lo científico, pero sí, de cierto modo, es como los dos puntos de una cuerda, están unidos por todo el trayecto, ¿no? Aunque estén separados, hay algo que los une. Muchísimas gracias, Adán.
Vamos a tomar en cuenta tu consideración y con mucho gusto. Sí, gracias. Que tengas bonita noche. Buenas noches. Hasta luego, mi querido amigo. Hasta luego. Vaya, pues sí, es que es buena la sugerencia, la verdad me gustó. Vamos a una pausa y nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos transmiten una hora, los esperamos mañana. Y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59, 26. Vamos al corte comercial y regresamos. Se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Soy Leonardo Curso y te invito a que estés pendiente de nuestro podcast para que estés bien informado cuando tú lo decidas.
Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Frase corta se comparte, frase larga se pierde. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Regresamos del corte comercial y vamos con audios. Hola Gina y Nacho, amigos peludomaniacos. El día de hoy fui por segunda vez a limpiar una casa donde anteriormente les dije que había visto cruces en todas las paredes. Bueno, hoy llegué a las 7 de la mañana porque la señora se va temprano a trabajar, entonces llegué a las 7 y me quedé sola. Todo transcurrió bien. Me llevé la medalla de San Benito colgada en mi pecho por las dudas.
Bueno, terminé todo y al último estaba secando el baño y estaba limpiando la pared contraria donde está la regadera. Y nada más de repente se abrió la regadera y me mojó toda la espalda. Entonces volteé rápido y la cerré, pero pensé, oh, tal vez yo con mi espalda la... La abrí, pero cuando traté de abrirla otra vez me salí, obviamente me salí con toda la espalda mojada, pero me salí afuera y traté de abrirla y ocupa presión para abrirse. Así que si aunque yo me hubiera recargado en ella, no hubiera podido abrirla porque necesita presión para abrirse.
Es de una sola palanca y se abre hacia derecha o izquierda. Entonces ya sabía lo que era, pero simplemente... La sequé la pared y recogí mis cosas y me salí. Ya era lo último, ya era la última parte, ya estaba terminando. Pero sí, de momento me sorprendió porque pues obviamente estaba limpiando la pared de enfrente y me cayó el agua en la espalda. Pero entendí que fue y ya simplemente terminé, sequé y me salí. Eso es lo que me pasó el día de hoy. Entonces, no escuché ruidos, nada, pero sí me dieron mi bañada en mi espalda. Ok, cuídense, que estén bien.
Bye, bye. Mira, pues es que ya cada vez que vas a esa casa, como dijiste, vas protegida porque no sabes qué es lo que puede suceder y el hecho de ir a un lugar donde trabajas y saber que ahí espantan, es un doble reto. Gracias Maribel, saludos. Y hay calles que conocemos tan bien que podríamos recorrerlas con los ojos cerrados.
Recordamos dónde está la tienda de la esquina, la banqueta rota, el terreno que lleva años vacío. Por eso resulta difícil explicar lo que se siente cuando hay vecinos que dicen salen en la mañana y encuentran una casa donde la noche anterior no había nada. Es una construcción de dos pisos con paredes manchadas por la humedad y una puerta de madera oscura. ¿No tiene número? Las cortinas permanecen cerradas y el pequeño foco de la entrada parece iluminar apenas lo necesario para distinguir la cerradura. Nadie ha visto llegar a sus habitantes, pero lo más inquietante ocurre días después cuando la casa desaparece. Sí, ¿cómo va a desaparecer una casa? Pues así sucede y vuelve a encontrarse en otra calle. Hay testimonios que coinciden
que en la madrugada, especialmente en el horario de las 3 de la mañana, algunos vecinos despiertan porque escuchan muebles arrastrándose, otros perciben un olor como a tierra mojada, incluso durante las noches secas hay este aroma. Quienes se asoman alcanzan a ver pues a una casa instalada frente a sus ventanas, aunque recuerdan pues que ahí... A lo mejor era un estacionamiento, ¿no?, por decir algo, y ahora hay una casa. Las cámaras cercanas dejan de transmitir durante exactamente 60 segundos. Cuando recuperan la señal, la construcción ya aparece en la imagen.
Un fenómeno bastante extraño, pero ocurre. Sí, Gina, la leyenda dice que lo inquietante es que nadie escucha ni motores, ni derrumbes, ni el arrastre de una construcción. Más bien la casa aparece como asentada sobre el suelo, normalmente así, con sus escalones, sus tuberías, sus paredes perfectamente acomodados, como si siempre hubiera pertenecido a esa calle. Sin embargo... Los vecinos recordarían que unas horas antes ahí había un terreno vacío y el terror comienza cuando alguien intenta encontrar una fotografía para demostrarlo y descubrir que esa casa es una casa fantasma.
Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Nancy. Nancy, ¿desde dónde nos escuchas? Desde Monterrey, Nuevo León. Arriba el Norte, claro que sí. Qué bueno, Nancy, que estás aquí. Saluditos y también aprovechamos para saludar a los amigos que nos escuchan por el 1230 de AM. Y Nancy, esta noche hoy representa Monterrey y nos quiere contar un relato de qué se trata. Bueno, esto nos sucedió más que nada a mi papá y a mí y a mi esposo, que en ese tiempo era mi prometido. En ese entonces, mi mamá se me puso muy enferma. Estuvimos en el hospital varios días. Estuve en terapia intensiva mi mamá. Y cuando pasaron unos días, sale un doctor y nos dice, pues ya saben, a pacientes, a familiar tal. Y pues ya, pues como nuestra
familia es chiquita, nomás son mi mamá, mi papá y yo. Resulta que nos dice el doctor, ¿no? Pues sabe que la señora está muy mal, muy grave, pues prepárese para lo peor. Nos quedamos mi papá y yo así como que si nos echaron un vale de agua fría. Claro. En ese momento mi papá pues salió tantito y yo me quedé en las puertas que están en terapia intensiva, pero yo en ese momento cuando ya mi papá se dio la vuelta, Yo caigo al piso, pero de rodillas. Y me quedo pensando en lo que nos dijo el doctor. En ese ratito, en unos momentos, entra mi esposo, me ve en el piso y me dice, ¿qué pasó? Él se imaginaba otra cosa, ¿verdad? Y en el momento que él apenas me iba levantando, sale un doctor. de terapia intensiva, pero me llamó a mí mucho la atención
porque traía su bata él, pero era una bata pero blanca, blanca, que calaba, o sea, de lo blanco que... Deslumbraba. Ajá, exacto, efectivamente. Y en eso, yo donde volteo, pues ya mi esposo me levanta y me dice, doctor, disculpe, quiero pensar que usted es... Hija de la señora que está aquí, ¿verdad? Y me dice el nombre de mi mamá. Digo, sí, doctor. Digo, efectivamente.
Y me dice, bueno, mire, no se preocupe, su mamá va a estar bien. Y me quedo viendo al doctor. Digo, doctor, es que ahorita acaba de salir. Fueron cinco minutos a lo mucho que salió el primer doctor. Y nos dijo... Pues nos dio el diagnóstico de que mi mamá estaba muy grave. Pero este doctor, aparte, traía unos lentes negros, traía un bastón y en su pierna derecha traía como su zapato, como un tipo de plataforma, como unos 10 centímetros. Y en eso me dice el doctor, bueno, nos dice a mi esposa y a mí, No se preocupen, va a estar muy bien la señora. Y nos dice eso, cierra el doctor la puerta. Yo lo veo que se va, en lo que cierra la puerta, pues son de esas puertas que cierran muy despacio. Él va caminando,
o sea, de espaldas hacia nosotros. Y en ese momento, pues ya nos quedamos viendo a mi esposo y yo así de frente. ¿Qué pasó? O sea, el primer doctor nos dijo esto y ahorita este doctor nos dice otra cosa. Efectivamente. Y en eso, ya después de que le dire, eso nos dijo como el primer doctor salió como a las 11, 11, 20 y este doctor salió como a la medianoche, o sea, menos de la medianoche, perdón. Salió como a las 11, 25, 11, 35 más o menos. En ese lapso. Y pues nosotros nos quedamos así de que, ¿qué pasó? Bueno, ya amanece, pasaron las horas, amanece el siguiente día. Mi mamá prácticamente despertó porque ella estaba en estado de coma, mi mamá. Despertó y pues todo bien. Normal. Mi mamá... Sí, normal. Mi mamá
después la pasaron a piso, pues ya todos los movimientos que se hacen y todo, y pues ya después ya mi mamá sale del hospital. En ese inter donde mi mamá la pasan a piso, le digo a mi esposo, oye, pues vamos a buscar al doctor porque pues me extrañó que él saliera y nos dijera esto. Y oye, mi mamá pues amaneció y está perfectamente bien, como si no le hubiera pasado nada. Sí.
Pues fuimos, preguntamos por el doctor, dimos las señas, lo que les acabo de comentar, que tenía el bastón, que tenía uno de sus zapatos de tal plataforma. Pues, ¿qué creen que nos dieron la respuesta? ¿Qué, amiga? Que no hay ningún doctor con esas características. ¡Uy! ¡Qué cosa tan extraña! Oye, Nancy, dame un segundito, necesito ir a un corte, no te vayas y regresamos contigo.
Claro que sí, Nacho, claro que sí. El Miedofón 55 -2193 -5926, vamos a un corte comercial y regresamos. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. Después de tantas noches juntos, ¿qué somos? Veladores, compañero. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Regresamos del corte comercial y nos dejó pensativos, Nancy, porque al estarte escuchando y que se fue desarrollando tu relato, me vino a la mente algo similar a la planchada, que es una aparición que al contrario de dar miedo a quien se le aparece, Da una muy buena noticia que el panorama médico es terrible y si la planchada te atiende, significa que te vas a salvar. En este caso no fue la planchada,
fue un médico que te dio un panorama totalmente diferente al que ya te habían dado. Exacto. No, y además una apariencia... Muy rara, ¿no? O sea, me describes a una persona con cierta discapacidad, los lentes indicarían que a lo mejor tiene problemas con la visión, la plataforma, pues son zapatos ortopédicos, vamos, y la bata deslumbrante, pues vaya. ¿Qué creen ustedes, que era un ángel? Pues yo lo veo así, yo lo veo así porque todo fue como él dijo. Sí. ¿Tu mamá no lo vio? No, mi mamá no. No, porque mi mamá duró en esos días, pues estaba inconsciente. Sí, sí. Y cuando despertó, pues todo normal. Como si no, mi mamá no hubiera pasado por todo ese episodio de su internamiento.
Simplemente despertó, ¿verdad? Sí, despertó y dice ella que despertó con mucha hambre porque estaba viendo que una de mis hermanas estaba comiendo un plátano. Mira. Oye, ¿cuánto tiempo? Y dice que ella tenía mucha hambre. ¿Cuánto tiempo estuvo así como en coma? Mi mamá estuvo como 15 días. Oh, fue bastantito. Pero dice ella también que en ese lapso, bueno, no sé si tenga un poquito así, es que son... Varios así. En ese lapso que mi mamá duró, ella en coma, dice que ella vio como un túnel y al final donde había como una luz muy... un lugar con mucha luz, que donde ella iba caminando, sale a la luz, al final, ahora sí, como dice, al final del túnel ve la luz, pero sale donde había muchas flores y que
había mucha gente. Ok. ¿Esta sería una experiencia cercana a la muerte? Podría ser, sí. Pues sí, ya eso pasó en el año de 1999. Y pues ya lamentablemente mi madre falleció en el 2015. Ah, pero muchos años después. Sí, efectivamente. Pero mi mamá después de eso, pues no, me di cuenta que nunca pasó nada. Como si nada, menos mal. Y bueno, la presencia de ese doctor extraño que en esta ocasión fue para Noticias Buenas, mi querida amiga. Oye, qué historia tan... Pues yo la siento agradable, no sé tú qué opinas, pero yo la siento agradable por el resultado, ¿verdad? Sí, efectivamente, muchas veces a lo mejor, digo yo, a lo mejor no fue ahorita así como que algo de paranormal o algo de terror simplemente. No, sí fue paranormal,
pero no vamos del otro lado, ¿no? Las cosas milagrosas. Algo paranormal bonito. Sí, sí, mi amiga. En otras oportunidades tengo varias otras cosas que sí nos pasaron, pero allá acá en la casa con mi esposo, a nosotros nos pasó tres ocasiones distintas, pero en la misma casa y nos tocó juntos los dos vivirlo. Ok, muy en ansia, pues entonces esto significa que vamos a tener tu participación más seguido. Claro que sí, señorita Gina. Bueno, así lo esperamos, te agradecemos muchísimo que esta noche te hayas reportado. Un gusto escucharlos, mil bendiciones para ambos, joven Nacho, señorita Gina, bendiciones para ustedes, cuídense mucho.
Gracias, amiga. Y aquí la familia es familia peluda maníaca. Eso es. Muy bien, pues un abrazo para todos y principalmente para ti. Igualmente, muchas gracias. Hasta luego, amiga. Vaya, pues mira. De este tipo de apariciones, que yo creo que la familia dijo, qué bueno que nos sucedió, porque fíjate, Nancy, de la terrible noticia hasta se tiró al suelo porque no aguantó esa impresión. y que luego otro médico les diga un diagnóstico totalmente diferente, positivo, y que se haya cumplido y que además sea un doctor fantasma, vaya, qué experiencia. Sí, sin lugar a dudas, Gina, una historia que nos deja un grato sabor de boca por el final, por el resultado al final, que sí se salvó su mami y todavía les
duró varios añitos. Claro, mirad, también a través del Miedofon se están reportando saludos. Mi nombre es Félix, desde Tamosopo, la Huasteca Potosina. Solo para contarles mi historia, un día que viajaba de noche me encontré unos niños pidiendo ride. Esto fue en el tramo de Tamosopo a Ciudad Valles, lo cual le di ride, pero al verlos tenían un semblante en su cara. Medio raro. Me pidieron raida hasta la ciudad esperando alguna patrulla para decirles verdad lo que llevaba a ver la primera. Volteó y los niños ya no estaban.
Me dejaron una bolsa antigua con cinco monedas de oro, pero lo raro es que en cuestión de días me detectaron cáncer. Cuando yo estaba sano, ahora solo me la paso en casa. pero jamás se me olvida lo que me pasó. Las monedas ya no las volví a encontrar. Cuando me detectaron la enfermedad, teniendo estas monedas escondidas, sin que nadie supiera, las fue a buscar y ya no estaban. Tengo más historias, se las voy a contar. ¿Habrá tenido que ver con el aviso? Relación a la aparición de estos niños, que los subió, los iba a llevar.
desaparecieron, dejaron esta bolsa antigua, las monedas, él las guardó y cuando le detectan la enfermedad, él las quiere sacar, me imagino para solventar algunos gastos, pero las monedas ya no están. ¿Tendrá alguna relación? Gracias, Félix, por reportarte. Así es, Félix. Bueno, pues muy amable y vamos a seguir escuchando historias.
Adelante, venga. A ver, déjame ver si ya está aquí lista. Eso es. Escuchemos. Formosa, no voy a decirlo todo, el nombre completo. Ok. Yo trabajaba ahí de 7 a 7 de la noche, 7 de la noche a 7 de la mañana. Y una vez me cambiaron a encargado, yo era operador, me dijeron, ¿qué es encargado? Porque no tenía falta, no tenía todo bien. Y bueno, ok. Entonces... La persona encargada que tenía que cubrir máquinas, yo tenía encargada como seis máquinas, entonces tenía como unas ocho o diez personas de turno. Y cuando había una cosa, era de televisiones, hacíamos los, ¿cómo se llama? Los cabinetes de las televisiones, lo de enfrente y atrás. Entonces tenía, yo tenía que cubrir todos y ya después yo salía como a
las 2, 3 de la mañana a comer, estaba el comedor abierto. Cuando yo, a veces teníamos que ir por FON, hacíamos que le pongan atrás para que no se hagan daño, pero el FON estaba en otra bodega, esa bodega estaba aparte. Entonces dice, bueno, fuimos, fui y me dicen, hey, vamos por FON. me dijo vayan yo voy a cubrirlos y ya los muchachos se fueron y de ese rato iban corriendo, no hay una persona para, somos todos los que estamos aquí, nadie ha ido para allá porque tenías que darle un código para entrar a esa bodega para sacar el fondo, no hay afuera, no está adentro y el código que entramos había una persona ya parada al final, bueno. Entonces yo dije, vamos, ya paré la máquina y nos fuimos a traer el fondo
para seguir la producción. Pues llegamos a empezar, vos traes el código y digo, pues, ¿dónde está? Aquí no hay nadie. Dice, no, sí, mira, estaba aquí al lado. Y la bodega estaba más o menos grande, sí, pero se miraba al final de la esquina, ¿no? No había nada. Entonces, agarra el fondo y aquí íbamos. Y cuando volteamos y al otro lado, donde ellos lo vieron, pero al otro lado, se miraba un bulto parado, como de una persona que parecía de guardia. Y nosotros, yo traía radio, pues dijo, y nos dio miedo porque estaba la escuda adentro. Y el fondo estaba a la entrada, le volvimos a entrar a la puerta. y no podía entrar nadie porque teníamos llave o código para entrar, pero esa persona dice, vamos a agarrar el iPhone y
salimos corriendo, así, entonces así nos sacó un susto muy grande, ya no, después íbamos ya, antes de que llegaran, antes de cuando empezamos el turno, todos íbamos a agarrar el iPhone, lo que ocupaba bolsa, lo que ocupábamos. Y cajas y todo, pero ya no, ya anoche no íbamos, ya, bueno, la gente que yo traía no íbamos a la noche por ahí. Ok, amigo, vamos al corte. El Miedofón, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast?
Todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. Les va a cambiar la vida. RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com Hacer podcast de manera fácil. Si vas a ser guapa e inteligente, prepárate para ser odiada. Susana. Porque distinguimos. mundo sobrenatural, la mano peluda. Regresamos del corte comercial y vamos a seguir escuchando a Cristian, por cierto, saludamos a todos los amigos que nos escuchan en Las Vegas, en el 98 .1 de FM. Al final turno casi, pero ya si fuéramos en la madrugada, ya como a 5 o 6 de la mañana ya que fuéramos a salir, pero ya que estuviera a luz del día. aprendimos y muchos, muchos personas
no querían ir a Rafón, por eso decidí así, decidí que surtirnos bien y ya no ir a la bodega porque ya habían escuchado que a otras personas les había pasado lo mismo, entonces, entonces ya no fuimos. Y la coincidencia de, mira, como yo te decía que yo cubría a todos y el comercio estaba abierto, una vez yo salí como más, dirían que... Como a las 3 de la mañana, yo creo que yo intenté a las 2 o 3 de la mañana salir al comedor, pero yo fui el último a sacar, primero sacaba a la gente y el último yo iba yo. Y yo cuando iba al comedor y una vez estaba una señora media gordita, no me acuerdo, trabajaban dos hermanos y estaban ahí como así bien espantadas.
Pero antes de eso, antes de yo llegar al comedor, teníamos que combinar como unos 60 metros o más. Entonces salíamos y cruzábamos todo ese pedacito, como 60 metros y llegamos al comedor. Pero me acuerdo que cuando salimos, yo salí como dos o tres de mañana y me chisteaban y yo me quedo. Yo me volteaba y dije... Posterioridad de las máquinas, pero muy lejos, estaba retiradillo.
Y yo casi ya no era comedor, me chisteaban. Me chisteaban y ya me quedo. Y volteaba para todos lados, no se miraba porque se miraba todo vacío. A los lados estaba como un llanecito, bueno no es un llanecito, es un pedazo de la comedora de la empresa. Estaba retirado y se miraba para todos lados y nada. Y yo cuando llego al este, al comedor para comer, y me meto, y yo cuando me digo que me meto, está la muchacha, no me acuerdo, una se llamaba Coco, una gordita, dos gorditas eran hermanas, y una era Coco, y la Coco era una abuelita, y estaba muy pálida, le digo, ¿qué tienes? Dice, no vas a creer lo que pasó, dice, le digo, ¿qué? Dice, acaba de entrar una persona, dice, aquí. Hace como una hora menos
de una hora entró, dice, y traía los ojos rojos como salían al hombre de los ojos, dice. Se metió aquí al comedor, se nos quedó viendo, dice, y nosotros que no, casi nos desmayábamos porque esa persona no la conocemos, dice, y le salía al hombre de los ojos, dice, no sé. Y dice, y de ahí mismo, dice, se enfrenta a nosotros, se le quedó viendo así a nosotros, dice, y nosotros bien espantados nos gachamos sobre los muros.
atrás del mostrador, dice, donde estaba la comida y nos escondimos, así como escondimos, porque tenía mucho miedo, dice, y yo, dice Coco, y que levantó la vista para arriba, para ver si todavía estaba, y estaba ahí, dice, y tenía ojos, dice, y le caía como lumbre de los ojos, en todo lo que hizo, y dice, y ya estaba, casi me desmayaba, y entonces cuando volví a traer, ya no estaba, dice. Y después como la media hora estás llegando tú, dicen, pues a mí, ahorita que yo venía me chistean, pero no se ve nada de alrededor, está muy libre, no se ve nada, algo que esté parado a una persona, ¿no? Y ya habían comentado de eso, de esa persona que había salido, era un muchacho, dicen, que es un muchacho o algo así,
pero que tiene, decía, nombre de los ojos, dice. Entonces... Sí, yo trabajé como dos años ahí, tres años de noche, de siete a siete, pero la coincidencia de lo que pasó, no sé qué pasaría, pero en ese lugar, en esa fábrica, encontraron una guardia muerta, bueno, una guardia que ya no está, bueno, hay muchos rumores, dicen que la encontraron, Que le pasó un trailer encima.
¿Cómo crees? Los que cuentan, los que la encontraron. Porque dicen que se hizo un rondín a la... Ella, la guardia, dicen que se fue a dar una vuelta. Pues a hacer rondín a los trailers y todo. Para ver que todo estaba bien. Dio la vuelta como a las 2, 3 de la mañana. Dicen que salió, dice el guardia. Que salió de ahí a dar rondín. Y cuando llegó a la... Ya no volvió. Entonces la buscaron. Hasta las 5 le encontraron así, imagínense, pasó un traje encima de ellos como quedó. Pero otro guardia dicen que le encontraron así, pero que tenía como navajazos, algo así. Muy raro, dice el otro guardia, es lo que el otro guardia comenta diferente. Y el otro guardia más viejo dice, no, pasó esto por un traje que le pasó
encima. ¿Qué pasó con esa guardia? ¿Qué es lo que le pasó? Porque si no salió en un trailer, ¿cómo la pasó encima? Imagínense, entonces, si no hubo trailer, ¿qué le pasó realmente? No sabemos, nadie nos dijo nada en ese tiempo, cuando pasó eso nadie nos dijo. Nomás dijo que en el proceso que pasó, que un tráiler pasó encima de ella y la encontraron así. Pero nosotros no tenemos, yo digo que era encargado, yo pregunté y nosotros no teníamos ningún corrido de salidas de tráiler de noche. No teníamos nada, ni un tráiler llegó esa noche tampoco. En las horas que teníamos nos buscamos y le dijimos al guardia, ¿qué pasó con esto? Dice, no, dice, ¿pasó esto? No, dijo, nosotros no tenemos una salida y yo hablé con
el supervisor de mi... Yo era jefe de grupo y luego he hablado con mis jefes, digo, no, no tengo salida en un trailer, ni que nada en un trailer llegó en la noche. El chiste es que lo encontraron, pero sí, guardias, decía uno que sí lo encontraron con garras, dicen que estaba desgarrado, pero como si le pasó un trailer encima, así quedó. En la noche se oían los gritos, en la noche cuando trabajamos se oían los gritos de nosotros. Ya no, con los ruidos, con las máquinas, algunos dicen que contaban cómo usarían a fumar, y unos decían que si hoy a la noche, mejor ya no fuman en la noche, se metían para adentro, pero si estuvo bien, que estaban cañones ahí.
Pero la muchacha del guardia que le pasó eso, la neta, estuvo muy extraño, muy extraño. La conversación fue diferente, y eso de los guardias uno al otro, pero nadie se podía meter. en la fábrica, porque estaba encerrado totalmente, tenía tela, y grande, y tenía mucho seguridad, se hizo muy extraño todo eso, pero sí, bueno, soy Chris de Las Veas, saludos, saludos mi amigo, Vaya, pues sí, fíjate que como nuestro amigo Cris nos va regalando poco a poco sus historias, ¿verdad? Claro, Cris, qué bueno que te reportas, que estás aquí presente y eso nos agrada, que vayamos conociendo poco a poco estas experiencias que nos quieren platicar y también este caso tan extraño de la casa que cambia de calle mientras
todos duermen. Las cámaras dejan de grabar durante 60 segundos exactos, pero detrás de las ventanas podrá transcurrir mucho más tiempo. Un vecino alcanzó a ver una vela encendida, que se veía que recién la habían encendido, cuando de repente la vela estaba consumida. La mesa cubierta de polvo, una planta saludable. Y entonces, ¿cómo si es una casa abandonada? El interior muestra señales de días o meses de abandono en apenas un minuto y esta posibilidad abre una pregunta.
Si alguien entrara poco antes de esa hora de las 3 de la mañana, ¿cuánto tiempo viviría adentro antes de que los demás pudieran volver a verlo? Ahí está la pregunta y también los relatos siempre dispuestos. Bueno, pues entonces no se hable más del asunto, tenemos más historias, ¿no? Venga de acá. Buenas noches, ¿qué tal? Mando mi relato desde Monterrey, Nuevo León. Fanático de Hueso Colorado, como todos dicen. Desde ahorita, afortunadamente tengo 34 años, lo sigo desde que tenía 12 años.
Y nunca, bueno, me quise animar a decir un relato porque, aclarando, nunca había tenido algo paranormal. Porque yo los escuchaba y me gustaba bastante, pero decía yo, yo no tengo, nunca tuve algo paranormal. Solamente que hace un año, después de mucho tiempo, tuve algo. Mi audio es para contarme el relato que tuve. Creo que teniendo esa misma edad, ya ven que cuando somos pequeños somos un poquito como medio envidiosones, así se le puede llamar, de que es que un sobrino tiene este juguete y el otro no. Bueno, para no hacerlo tan largo, pasó la situación, que recuerdo que vino mi hermana de visita a la casa de mis padres. Y a mi sobrino le compraron unas, ¿cómo se le puede llamar?
Pistolas de juguete. Que tenían darditos, no sé si recuerdan que unos darditos como de goma que se pegaban a la pared. Que ya ve que uno les ponía tantita agua o saliva. Se untaban y se pegaban a la pared. Se disparaban y pum, se pegaban. Bueno, total, a mí me gustaron bastante, me gustaron bastante, bastante, bastante ese juguete. Que pues ya ven, como vuelvo a comentar, la envidia sana, buena de niños. De que los quise ocultar para yo poder jugar el día siguiente solo. Pero aclarando. Ese día, como mi sobrino traía esa novedad, yo le dije, oye, ¿qué tal?
Obvio, escuchando la mano peluda, ¿cómo ves que si nos aventamos de cazafantasmas? Le dije, me acuerdo. Y me dijo, sí, o sea, me late, me gusta. Y luego, cada sombra que veíamos, como que les disparábamos, ¿verdad? Aventábamos el dado. Total, llega la noche, llega mi hermana, aquí... Nuestra casa, que es su casa. Gracias. Y total, se retira mi sobrino y mi sobrino, con ese afán de obtener nuevamente su juguete, no la encuentra y como es rápido eso, se va sin nada, por así decirlo.
Pero yo, en la sala de la casa, había un libre... No, no es un libre, es como... un algo de una tele de que es un portatele de que es un no libre no me acuerdo una base un soporte y tiene bastantes cubículos en los cuales tú puedes guardar cosas y yo me acuerdo que yo escondí esas ese juguete vaya y dije yo no mañana juego llega la noche y después de la noche este recuerdo muy bien que La verdad, no tenía celular, no tenía reloj, pero ya sabíamos noche. Resulta que a partir, no sé si después de las 3 de la mañana, comencé a escuchar ruidos. Y despierto yo de una habitación que humildemente teníamos porque vivíamos en casas de Tejabal. Entonces se escuchaba todo lo que viene haciendo lo de afuera y lo de adentro,
pláticas y ruidos. Entonces estaba en la habitación. Yo en ese tiempo dormía con mi papá, que mi papá trabajaba y se levantaba a las cinco de la mañana. Entonces yo me levantaba, mi mamá se dormía en otra parte porque no quería escuchar la alarma de mi papá para irse a trabajar. Entonces empiezo a escuchar. Ese disparito, como quien dice, de la carga que se oye como... Y luego empiezo a escuchar pisadas. Y empiezo a escuchar risas.
Y me puse súper nervioso. Fue la primera vez que dije yo, esto sí existe. Y me quedé realmente, si bien recuerdo, unos 15 hasta 20 minutos poniendo atención. Y escuchaba a los dos juguetes, o sea, las dos formas de juguete que se lanzaban y sonaba como cargabas, porque era como un resorte en el artefacto del juguete, que se oía como una carga y luego el... Fue tanto mi estrés, por así decirlo, que después... A cudazos y a patadas intenté despertar a mi papá, el cual él, pues, punto dormido, solamente me decía, duerme, duerme, no pasa nada, no es cierto, duerme. Después de haber escuchado el programa de ustedes, realmente.
Mi sorpresa es que al amanecer, yo con ese... Esa incertidumbre de decir, ¿qué pasó? ¿Fue verdad? ¿Soñé? ¿Qué pasaría? Me levanté y rápidamente regresé a, como les había comentado, al mueble. Le puedo llamar mueble, a donde estaba la tele y donde estaban los cubículos, donde había escondido yo las pistolas de juguete. No estaban. Y ahí impactadamente yo me quedé totalmente con suspenso, con miedo. Y dije yo, ¿qué está pasando? Intenté buscar las pistolas, nunca las encontré. Espero les haya gustado mi historia. Es una historia verdadera que me pasó hace bastante tiempo. Quise contárselas a ustedes. Muchos saludos y buenas noches, si recuerdan. Aquí se respira el miedo.
Gracias por haberme escuchado. Desde Monterrey, Nuevo León. Muchas gracias. Oigan ahí los grillitos, ¿verdad? Del campo donde nos grabó este audio. Pues se te agradece, brother. Muy amable que te animaste, ¿verdad? Así deberían de animarse todos a platicarnos alguna historia de esas que tienen ahí muy, muy en mente. Fíjate que hablando de esto, del fenómeno de la casa que desaparece, las cámaras dejarían de grabar durante 60 segundos exactos, pero detrás de las ventanas podría transcurrir mucho más tiempo. ¿Esto qué significaría? Que las ventanas no estarían empañadas de manera uniforme. La humedad se conectaría en un pequeño espacio ovalado, justo a la altura de un rostro adulto. El resto del cristal permanecería limpio.
Parecería que alguien hubiera pasado la noche de pie, respirando muy cerca de la ventana y mirando hacia una vivienda específica. Cuando un vecino cambiara de habitación para evitar sentirse observado, Al amanecer encontraría el vaho en el otro cristal de la casa misteriosa, precisamente el que permitiera mirar hacia su nueva posición. Nunca habría una silueta visible, únicamente la marca de una respiración. Eso es el misterio que encierra la famosa casa fantasma.
Un fenómeno bastante extraño y que no solo espanta a una persona, sino a toda una cuadra o colonia, porque van viendo que la casa se va moviendo. Sí, va cambiando y lo notan de repente, de un momento a otro, y ese es el misterio. Hola, ¿qué tal? Buenas noches, pelos de maníacos. Nada más para contarles una historia referente a lo que platicaba el chavo, el señor que era guardia.
Yo lo hablo aquí desde San Luis Potosí y aquí también han pasado muchas cosas similares. Hace no mucho tiempo auxiliamos a una persona que al parecer era una maestra, así fue como ella se reportó. Aquí le tomamos sus datos y todo. La maestra reportaba de que había conocido a una persona por Facebook y esa persona se la llevó a pasear y aquí estando aquí en Ceres Potosí la abandonó, quitándole sus pertenencias. Entonces nosotros aquí la tuvimos en caseta, le tomamos datos, le tomamos fotografías. Al ella pedirnos para ir al baño, en el área del baño no hay salida, pasas al baño y tienes que volver a regresar para salir. Se nos hizo raro, pasó media hora, una hora. Nosotros nos espantamos, pero no queríamos
ir, por la misma razón de ser una mujer. Entonces, empezamos a tocar la puerta, hablamos y todo y nada. Llegó la autoridad competente y les comentamos lo que había pasado. Le enseñamos las fotografías, la redacción y todo. Resulta ser que en el baño no había absolutamente nadie. buscamos a la persona por Facebook y resulta ser que esa persona sí le había pasado eso, pero estamos hablando de que eso le pasó hace aproximadamente tres años y medio. Y estamos hablando de que ese suceso pasó el día de ayer. Entonces, pues ahí les paso esa nota. Tengo muchas más historias, pero próximamente poderles contar saludos. Imagínate, ellos lo vieron ayer y pasó hace tres años. Ni nada. Gina, con esto nos vamos. Agradecemos como cada noche
tu participación, que estés con nosotros, que juntos escuchemos estos relatos. Mañana tenemos nuevamente una cita. Que descanses, que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego, Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz. Agradecidísimo con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias.
Pásenla bien, que tengan una estupenda noche, que descansen, si pueden. Y como decimos aquí, cabot. El programa se termina, pero la investigación continúa, aquí en La Mano Peluda. Este programa presentó de forma indistinta opiniones e información noticiosa. Las opiniones de conductores, colaboradores e invitados son personales y no representan la postura de este medio. Esta fue una producción de Grupo Formula.