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Shownotes
#LaManoPeluda #AbriendoLaConversación
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Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida No es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en...
La mano peluda. No todo lo que escuchas tiene una explicación y no todo lo que sientes está en tu mente. Quédate porque esta noche abrimos la puerta a lo desconocido. Bienvenidos, soy Gina Avilés. Gracias por estar aquí en el programa donde Tres Décadas ha recibido... Infinidad de historias, iba a decir más de 70 mil, pero son muchísimas historias, como decía Juan Ramón.
Muchas gracias por acompañarnos, yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos vamos a recorrer un camino que pocos desean caminar. Desde tiempos antiguos, muchas culturas han buscado una forma de cruzar el umbral y recibir señales de quienes partieron. El espiritismo y los mediums prometen servir de puente entre ambos planos, pero detrás de cada mensaje acecha una duda inquietante. ¿Será realmente la voz de un ser querido o una presencia desconocida que aprendió a imitarla? Tal vez la puerta no se abra sin consecuencias y la respuesta que esperamos no sea la única que pueda escuchar nuestro llamado hoy. ¿Es posible hablar con el más allá? El misterio de los Medium. ¿Qué tal
el tema para esta noche? Me resulta intrigante. Pregunta para ti. Si pudieras recibir un mensaje de una persona fallecida, ¿a quién elegirías? ¿O qué detalle tendría que mencionar para que supieras que realmente era? ¿Esa persona? A ver, comenta, platica con nosotros. Síguenos a través de radioformula .com .mx y también de Spotify, la mano peluda Grupo Fórmula. Vámonos con relatos.
Buenas noches, ¿cómo te llamas? Rogelio Valencias, vivo aquí en la ciudad de Moroleón, Guanajuato. Bienvenido, vamos a iniciar el programa hoy contigo, qué gusto saludarte. ¿Y qué nos quieres contar, Rogelio? vivíamos aquí cerca, ¿sabe que Moroleón y Uriangato son dos ciudades, pues? Sí, sí. Dos municipios juntos, así como Apaseo y Celaya, así más que nada como referencia. Ah, ok. Entonces, yo vivía en una casa en una colonia muy popular, así como Tlanepantla o Ecatepec del Estado de México, así igualita haga de cuenta que vivíamos en una colonia que se llama Plandeyala, de aquí de Uriangato, en la ciudad de Uriangato. Yo estaba ya a punto de quedarme dormido, como siempre miraba la televisión antes de dormirme. Yo dejaba
las noticias y la tenía programada en la televisión. Estoy hablando del año del 98. Entonces, en ese tiempo no tenía a mis hijos. Mi esposa estaba embarazada. Entonces, en esa casita donde íbamos a vivir, eran dos cuartos. Era una cocina y dos cuartos. El otro cuarto lo teníamos como cocina y el cuarto... Y haga de cuenta que no va a ser eso. Entonces, para esto, yo programé la televisión y ya estaba a punto de quedarme dormido. Cuando de repente escucho en la puerta trasera que daba hacia un patio, escucho como una bestia haga de cuenta. A ver si puedo imitar esa cosa que escuché. Decía... Así que yo me enderecé de la cama y me enderecé y dije, es un perro. Pero pues cómo se metió, porque estaba bardeado. Ya
tenía barda, estaba perimetrado todo. Atrás había otras casas. La casa se quedaba en la esquina. Pero yo dije, pues un perro, ¿qué? Y como siempre tenía ahí un palo o algo. A la puerta trasera agarré lo que se dice un machete, una morona, pero de los largos. Pero yo dije, si es un perro, pues no lo voy a matar, no le voy a dar como un tipo cachetada con el canto del machete a la de cuenta. Entonces me enderecé y dijo, la que en ese tiempo era mi esposa, me dijo, ¿dónde vas? Dije, escucha. Hizo yo que mufaba esa cosa, pero al tiempo como que rasguñaba en la puerta.
Era de metal, pero se veía que rasguñaban así como, haga de cuenta, como las garras de Freddy Krueger, así, con las garras, haga de cuenta. Sí, sí. Entonces, pues yo, sí me entró bastante miedo, pero dije, si entra esa cosa que quiere entrar, pues yo lo que voy a hacer es espantarlo para que se vaya. Era una cerca, no estaba, no era, o sea, barra grande no era, pero era una cerca como de un metro cuarenta. Yo dije, pues si se metió un perro o lo que haya sido, pues se va a ir. En cuanto vea que yo abro la tranca de la puerta, como se tranca como un pasador, no tenía pues chapa, perdón. Era como un pasador.
Entonces yo dije, yo voy a quitar el pasador rápido y le voy a pegar con el machete en la cabeza para que se vaya. Y yo hasta me imaginaba el perro. Entonces voy lentamente y al momento abro, paz. No había nada. Se lo juro que no había nada. Eso pasó en una semana, pasaron varias cosas. Entonces, que cuenta que, pues, si me entró miedo, pues, no había nada y eran ya como las, las, se tocaba como a las once con ese programa de hechos de la televisora esta. Sí, sí. Entonces, este, yo, yo, pues, me metí, incluso me paré descalzo, nomás con el short y una playera, que dormía con una playera. Y yo, que me meto y que digo, no, dice, ¿qué pasó? Si le espantaste, dije, no es nada. Y ya me metí a la cama y eso
fue una noche. Para la siguiente noche, pues, fue peor. Porque, pues, yo pensé, yo pensé que ya había pasado lo peor. Y yo dije, pues, una guala era esa, porque sí me ufaba, le digo, muy feo. Y sí me dio bastante miedo. Entonces, para la otra noche, yo me estaba igual, a punto de quedarme dormido. Cuando escucho que como que buscaban, como teníamos los trastes en su humilde casa, teníamos los trastes en una tina, pues para poderlos alzar, pues los dejábamos allí que se escurrieran en una tina, así pues ya sin agua, sin nada, para que se escurrieran boca abajo. Llega de cuenta que escuchaba como que estaban buscando, pues cucharas, yo veía que movían cucharas, como cuando está buscando usted un cuchillo o algo. Sí, que se oye, que se mueve
todo. Ajá, y haga de cuenta que quedaba el cuarto, el cuarto no tenía puerta, pero quedaban así enfrente cocina y cuarto, quedaban enfrente recámara. Y yo dije, pues solamente que ahora sí se haya metido un gato que ande buscando algo que comer. Y pues yo me quedé así, nomás pelando los ojos, haga de cuenta, acostado, pero consciente, no estaba dormido. Y mi mujer pues estaba en ese tiempo, estaba ya así dormida. Y haga de cuenta que yo dije, pues, ¿quién andará allí en la cocina?
Ah, no hice caso, me volteé de lado. Y haga de cuenta que yo cuando me volteé, teníamos los trastes, los teníamos como en unas cajas de fruta. Y yo escucho que se cae todo. Y yo tenía como dos baterías, pues, no sé cómo se llaman, porcelana, ¿cómo le llaman allá en México? Porcelana, así, dos baterías, dos pajillas, algo. Ahí todos los trastes acomodados. Y creo que se caen. Y dije, ya se quebraron. Y yo me paré y en eso, pues, sí nos incorporamos los dos y ya se quebraron las cosas. Y voy a prender el foco de la cocina, nada, no se había caído nada. Pues, yo dije, pues aquí espantan. Yo ya no me pude dormir, me quedé sentado ahí en una silla, viendo la tele. En ese tiempo se había abierto casetera,
yo puse en la casetera. de caricaturas, me quedé velando. Para tres días después, pues ya no ha pasado nada en ese tiempo, pero tres días después, este, el clásico que se te sube el muerto, eso sí, no se lo deseo ni a mi peor enemigo, así como que dicen. Que te quedas paralizado. Sí, te hagas de cuenta que, como se científicamente dicen que es el parálisis del sueño, ¿verdad?
Que estás... Dormido tu cuerpo, pero tu cerebro está consciente y todo esto. Pero yo otra vez puse noticiero, estaba a punto de quedarme dormido y que se me sube esa cosa en el pecho, pero en el pelo. Así como cuando una persona, como un bulto de cemento, haga de cuenta unos 60, 70 kilos en el pecho. Y yo quería decir que me despertaran, pero estaban los ojos cerrados, pero sabía. Que no estaba dormido, o sea, yo no estaba dormido.
No pude abrir los ojos porque no podía abrir los ojos. O sea, no tiene movimiento ni de mover un dedo. Y nomás pujaba. Y cada vez que pujaba, me presionaba más el pecho. Me imagino como cuando una boa constrictora te está apretando el pecho, el cuerpo. Ya de cuenta que yo quería que me despertaran o que alguien me dijera, ¿estás bien o algo? Aquí permíteme, tenemos que hacer una pausa, no te vayas, regresamos contigo. El Miedofon 55 -2193 -5926, vamos al corte comercial. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Admiro profundamente a esas personas que madrugan para cambiar el mundo. Yo me levanto un poco más tarde para notar los cambios. sabiduría en las redes porque no
todo tiene explicación lógica la mano peluda regresamos del corte comercial estamos platicando con Rogelio una semana que dio intensa en cuestión de manifestaciones paranormales porque primero este Nahual este gruñido de como un perro rabioso pero no había nadie y mucho se ha platicado y hemos escuchado aquí relatos que la presencia de Nahuales pues pueden incluir aullidos, ruidos, rasguños, silbidos y bueno después de esto pasó a los sonidos de aproximación escucha que se caen todos los trastes va y todo perfectamente en su lugar y luego finalmente esta parálisis del sueño donde Quedas inmovilizado y pues no puedes mover nada absolutamente y sientes esta opresión en el pecho. Como dice Rogelio, lo perdimos,
pero ahorita estamos tratando de comunicarnos con él nuevamente cómo está sobre tu pecho, dice 60, 70 kilos y una serie de acontecimientos que le fueron ocurriendo en esa semana. Sí, algo que no es fácil olvidar, ¿verdad? Te queda más bien como una cicatriz, como una marca y eso le da lugar a que en este programa se narren historias. A ver. Ah, Rogelio, te perdimos, pero qué nuevamente, qué bueno que estás aquí con nosotros. Bueno, te comentaba que en ese laxo de la parálisis del sueño que se dice o que se te monta el muerto. Sí, sí. Tengo poco de escucharlos, tengo 15 días, pero antes, con los times que tenía un programa, pues nunca me interesó, pues así porque dije, pues si yo lo he vivido desde
que estaba pequeño, pues ya no quería saber pues nada, pero ahora los volví a encontrar y pues me interesó volver a contactarlos o contarles mis historias y entonces les voy a seguir platicando. Sí, claro, adelante. Entonces, pues... Se me subió ese espectro, esa qué, pero con mi subconsciente la vi, o sea, la vi, la sentí porque sus cabellos me tocaban la cara. Era una persona, pues no digamos que muy delgada, pero tampoco muy obesa, sino pues más o menos un poquito robusta, una señora de pelo largo y con... La mirada no se la pude ver, pues, o sea, no lo pude sentir, pero sabía que me estaba tomando como de los hombros y estaba montada. Entonces, como yo conozco de Dios, soy temeroso de Dios, entonces la reprendí,
pues, hice una oración en mi mente. Dije, yo te reprendo, Satanás o demonio, lo que seas, yo no quiero nada contigo, déjame estar en paz. en el nombre de Jesucristo te reprendo, en el nombre de Jesucristo, que la sangre que fue derramada no fue en vano, y se me fue, se despegó y se fue, y me enderecé, sudando, frío, las personas que han pasado por esto me entenderán, y estaba sudando frío, o sea, yo no sudo, yo soy un deportista también, juego básquetbol y también ando nadando, y a de cuenta que me agité como si hubiera corrido un maratón de dos horas. está bien sudando y bien frío, no, pues bien malo, entonces yo como, allí como que en ese laxo de ese tiempo que estuve viviendo, estuve viviendo como seis meses nomás,
pues gracias a Dios me salí de esa casa, porque pues ando pagando renta, y ya de cuenta que las personas estaban enfrente, pues de unos vecinos enfrente, me dijo, oye Roger, digo, buenas tardes, un día que me vio llegar, me dijo, buenas tardes, dijo, oye. Te iba a decir algo, ¿cómo estás viviendo en esa casa? Y le dije, no, pues, un poco mal.
Y me dije, ¿sí sabías que hay todos que han salido porque ahí espantan? Y dije, ¡ah! Y hasta ahorita me di. Hasta ahorita me di. Y se llamaba Martínez, ese señor, creo que ya falleció, y dijo, sí, es que yo te iba a decir, pero me daba pena porque pensé que me ibas a decir, pues, a ti que te interesa, que te está preguntando, porque pues aquí las personas de... aquí de Moroleón, de Guadalupe y de Urengato, somos personas muy recias, pues, somos de mecha cortita, así como los de Michoacán, porque estamos aquí en la zona al sur de Guanajuato, entre Michoacán y Guanajuato, aquí está cerca, o sea, cinco minutos, haga de cuenta que está Quitseo, está todo esto, Guadacareo, y pues así, la gente que está acá de Michoacán
sabe. Entonces, aquí en Moroleón y Urengato están pegaditos, llega de cuenta que, no, no hay ningún problema, pero si me hubieras de haber dicho, cuando tú viste que la señora, porque la dueña de esa casa, no le iba a decir la calle por respeto, porque a la gente la dice, pero es aquí en la colonia, plan de ella la dio brengado, y ya de cuenta que cuando tú me dices que me estaba rentando la casa, cuando se fue esa señora, cuando me enseñó la casa, me mostró la casa, tú me hubieras dicho, oye, no la rentes porque pasa esto, pero dicen, hombre, tú duraste bastante, porque otras personas, 15 días, 20 días, se van, y yo me quedé así como de así. ¿Ustedes cuánto estuvieron ahí?
Seis meses. Ah, pues ya aguantaron mucho más. Aquí la demanda de vivienda está muy cotizada, de cuenta que aquí la gente, pues casi la mitad de los que vivimos aquí andamos rentando en muchos departamentos o así, pero sí duramos y yo le dije a ese tiempo a la que estaba casada con ella, le dije, casado, le dije, ¿sabes qué? Yo me voy a ir. ¿A dónde? No sé, pero yo no quiero estar aquí. Si me sigues, bueno, si no, pues no, te tomas con tu mano, ¿sí? Pero yo ya me voy, yo ya no quiero hacer nada. Pero mira, el vecino te dijo que hay muchas personas que se habían ido, pero no te explicó cuál fue el origen, qué sucedió ahí. Me dijo que espantaban, pero ya no quiso, como que le daba miedo a él también,
porque sí lo vi como temeroso, se llamaba Martín este señor, y me di cuenta que me dijo, es que, no te quería decir, pero hay que en esa casa espantan, y ya no le quise decir. que espantaba, o cómo espantaba, porque pues ya lo había vivido yo, ya, porque, que aquí no tenía, este, como le diré, como que ya no quise indagar en, en qué pasó ahí, mira otra vez se cortó, se cortó de repente, sí, pero ya el vecino tenía el antecedente, que ahí sucedía, pero, pues no se supo, si hicieron alguna práctica de ocultismo, si alguien falleció, si hubo algún evento trágico, lo cierto es que era un departamento en el que la gente no duraba.
Lástima que se cortó nuevamente con Rogelio, pero le mandamos un agradecimiento por haber participado, ¿verdad? Sí, claro, bueno, pues tristemente ya no pudimos establecer, reestablecer la llamada, pero sí alcanzó a anularnos perfectamente. lo que le estuvo aquejando en aquella ocasión y el vecino que guardó silencio por tanto tiempo no se explicaría cuál es la razón de ello. Exacto, bueno aparte en el tema que hoy estamos hablando en muchas culturas se considera que los difuntos pueden ayudar a los vivos con sus consejos o informaciones por eso se buscan los medios de acceder a ellos entonces esto ocurre En varias prácticas donde se puede decir, por ejemplo, el espiritismo, una disciplina creada por Allan
Kardec en Francia, donde estás queriendo hacer el contacto con los que ya no están en este plano físico. En nuestra cultura sabemos que cuando el cuerpo físico deja de respondernos significa que sea el final del camino. Muchos creemos que se perdió el... lo físico, pero que hay un camino, una vida espiritual después de esta. Si creemos que es así, que hay vida después de la vida, pues entonces le deberíamos de dar menos importancia al suceso transitorio de la muerte física, pero aún así afecta esta pérdida irreparable. del fallecimiento de un ser querido, nos negamos muchas veces a admitir su ausencia y entonces ahí es donde muchas preguntas pueden existir y personas que quieren hacer esta comunicación
a través de un medio. Sí, Gina, el espiritismo moderno pues se hizo más famoso en 1848 cuando las hermanas Maggie y Kate Fox aseguraron que podían comunicarse mediante golpes en una casa allá en Nueva York. Bueno, pues la historia llegó a convertirse en uno de los episodios fundacionales de este movimiento espiritista y que le han llegado a dar el nombre de espiritismo moderno, pero hubo ahí varios puntos, varios aspectos que podríamos poner en tela de juicio. Se referían a hacer preguntas y a través de golpecitos era como establecían una aparente comunicación con seres ya de otras dimensiones. Exacto. Vamos a recibir también tu respuesta. Si crees que es posible establecer una comunicación con los que ya no se encuentran
aquí físicamente. Hola, Virginia Vélez y Nachito. Saludos a toda la banda que está ahí. Dos peludomaníacos. Nada más te quería decir, bueno, les quería decir a los dos que yo cuando estaba chica siempre soñaba casi todos los días por años el mismo sueño de que donde vivía de chica con mis papás en la parte trasera había otro patio, un saguán, y ahí siempre veía según el diablo y con enanitos alrededor. Y resulta que... que según él me jalaba porque decía que yo le pertenecía, que mi alma llegaba a Dios y me jalaba también, bueno, Cristo, y me jalaba y decía que no, que yo le pertenecía a él y así. Y era una pleita con mis brazos que me jalaba una y me jalaba la otra. Y después en otra última ocasión soñé que venía con la
Virgen María y que ellos ganaban. Pero siempre veía eso, esa escena de... De veras, te hablo con enanitos alrededor. Fíjate, al diablo con enanitos alrededor, qué extraño. Vámonos a una pausa y regresamos al miedofón. Sigue listo para recibir tu relato. 55, 21, 93, 59, 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. Tenemos tu atención. Es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina o en su automóvil.
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En ese tiempo tenía consola portátil mientras trabajaba. La dejé cargando con su cable. No había nadie conmigo. Me puse a jugar tantito. Estaba el cable de cargar a la portátil. El cable estaba largo. Yo estaba muy entretenido jugando. Y sentí como le dieron un jalo fuerte al cable del cargador. No se me cayó porque estaba sujetado a mi muñeca. Dice, si no hubiera sido por eso hubiera caído al suelo. Entonces cuando sentí que jaló algo, volteé rápidamente para ver quién había sido. Pero no había nadie. Me asomé al patio, tampoco había nadie. Me dio miedo y mejor dejé de trabajar y me subí lo más rápido que pude. Otro día mi mamá... falleció después de dos meses, iba bajando las escaleras y vi claramente
cómo abría la puerta, me esperé tantito porque pensé que alguien iba a entrar. Después vi que no entró nadie, me asomé y no había nadie. Estos son mis relatos, espero les gusten, felicidades por el programa y estos pequeños acontecimientos que sabes que no es algo lógico, algo normal, que te puede llegar a dar miedo, como aquí nos dice Daniel. pues ya lo consideras como una experiencia paranormal si Gina una experiencia paranormal como lo comentas y pues vamos a seguir platicando de este asunto del espiritismo y las hermanas Fox fíjate que ellas decían que los golpes respondían preguntas su madre perdía cierta cantidad de golpes y según los relatos de la época el sonido parecía obedecer, aquello volvió más inquietante
la historia, no era sólo escuchar el ruido, el sonido, sino que más bien parecía que efectivamente recibían una respuesta. ¿Tú crees que ese haya sido un método fiable en el que podríamos nosotros fundamentar todo el asunto del espiritismo como tal? Es decir, ¿así se puede comunicar uno con los muertos? Sabemos que un medium es esta persona a la que se le considera dotada de facultades paranormales que le permiten actuar de mediadora entre esta comunicación con los espíritus. Algunas prácticas esotéricas dicen que las personas fallecidas ya no se pueden comunicar, o también hay corrientes que dicen que esto no es posible, debido a que cuando una persona fallece, fallece con ella también esta posibilidad de comunicación con
los que nos quedamos en este plano físico pero hay personas que dicen tener la grabación de la comunicación que tuvieron con sus seres queridos que ya fallecieron y pues que sienten que es la manera en la que pueden hacer el contacto ahora que estamos cerca del día de muertos hay muchas personas que han sentido en su misma casa como Sus seres queridos los visitan precisamente en estas épocas. Sí, se dice, ¿no? Se dice que vienen precisamente cada año en esta temporada, en esta época en la que vamos a entrar. Y, pues, se puede sentir su presencia. Y por eso les preparan ahí un altar con los alimentos preferidos, con lo que ellos gustaban beber. Y vamos, ahorita lo vamos a seguir comentando. Tenemos audios,
vamos a ellos. Hola Mano Pelota, buenas tardes, mi nombre es Araceli y pues nada más que felicitarlos por el gran trabajo que hacen, nos encanta escucharlos, a mí y a mi pareja desde que me casé con él, somos muy amenos a escucharlos y pues sin más que agradecerles, pues les cuento mi relato. Yo conocí a mi pareja. en la misma oficina donde trabajábamos nuestro turno era nocturno entonces normalmente entrábamos como eso de las 10 de la noche ya era algo tarde este edificio es un edificio por ahí de la colonia Cuauhtémoc no voy a dar más detalles por meras cuestiones de la empresa y eso Pero él y yo cuando ingresamos en el área era para dar soporte. Bueno, yo le daba soporte en esto de las máquinas, los equipos,
a médicos. Todo esto fue en el año del COVID. Cuando se estaban vendiendo estos certificados para que pudieras salir del país o pudieras viajar en avión, etc. Que certificaras que no tenías. la enfermedad. Mi esposo trabajaba de vendedor, yo era la chica de soporte, entonces el edificio constaba de 13 pisos, pero nosotros estábamos en el 12 principalmente, 11 y 12 eran nuestros pisos comunes, los que yo subía, estaba la bodega, luego yo lo veía él en el área que se encontraba ahí administrativa. Pero pues a veces yo tenía que cargar equipo o así, entonces él me apoyaba cuando no tenía como que llamadas o flujos de atención, él me ayudaba. Entonces después nos mencionaron que pues se había comprado otro piso
porque había más personal y ya no cabíamos y bla, bla, bla. Entonces, cuando se compró ese piso a mí, mi jefe me indicó, por favor, te voy a pedir que llegues temprano porque necesito que hagas conexiones, que instales nuevas máquinas, impresoras, que revises servidores. Bueno, entonces, como les comento, pues él me apoyaba. Yo ese día precisamente tenía que subir varios equipos, eran máquinas de escritorio. Entonces le dije que por favor me ayudara con el diablito a subirlos en el elevador Cuando nosotros subimos a ese piso estaba todo oscuro Digo, a mí me habían enseñado cómo encender las luces, cómo subir a los servidores Entonces cuando él me apoyó a subir los equipos Lo malo de este edificio
era que los baños para todos Todos los que éramos trabajadores estaban afuera en la escalera del estacionamiento. Prácticamente tenías que salir del edificio para poder ir a hacer tus necesidades, con el susto de que ahí no había como que vigilancia, ¿no? Pero bueno, pues yo le dije, oye, acompáñame, porque ese baño, o sea, el del nuevo piso que se adquirió, estaba totalmente solo. Funcionaba, pero estaba solo. Entonces yo le dije, acompáñame porque me da miedo ir sola. Entonces él me acompañó y le dije, no, pues no me deje sola porque había como cinco cubículos. O sea, era como un baño mezclado, ¿no? Era los cubículos y luego acá había otros cubículos enfrente. Eran cinco y cinco y luego de frente los migitorios para hombres.
y luego al lado unos espejos. Entonces yo le dije, espérame ahí donde están los espejos, yo me meto un cubículo corriendo y salgo, porque ya tengo muchas ganas de ir al baño. Me dijo sí. Él se metió y me empezó a decir, no, pues es que tenemos que todavía enredar varios cables, porque qué te parece si los metemos en una caja.
Entonces en ese momento que estábamos así como planeando cómo íbamos a subir, yo contestándole desde... Pues desde adentro y él ahí parado por los espejos Empezamos a escuchar como alguien De forma así Pues muy como Violenta Empezó a querer abrir la puerta La puerta que era para entrar al baño La puerta principal Normalmente estas puertas como que tienen una Una ventana con varias barritas Que se ve, ¿no? Si hay alguien parado de fuera Entonces Yo salí porque él se quedó viendo la puerta y me dijo, es que no hay nadie. O sea, estaba mirando hacia esa ventanita y yo salí y tampoco había nadie. Bueno, yo vi que no había nadie, pero oíamos, escuchábamos cómo se movía la puerta y cómo alguien quería
entrar de forma así violenta. Lo curioso es que cuando uno bajaba a los baños, Las escaleras eran de este metal, así chillón, que cuando pisas se escuchan los pasos. Jamás escuchamos que alguien bajara, jamás escuchamos que alguien subiera de ninguna de las dos escaleras. Y pues nos asomamos, él fue, se asomó, subió, yo bajé, no había nadie.
Te hablo de que esto pasó como a las 3 de la mañana. Fue a las 3 de la mañana en la hora en que él y yo estuvimos ahí haciendo la maniobra y le dije voy al baño. Una vez que pasa esto pues ya nos bajamos y nos encontramos a otro de los chicos que eran los que hacían las pruebas para la gente de COVID pero ellos iban a domicilio.
Entonces nos comentó que en ese piso, primero nos comentó que para empezar todo el edificio era de esta empresa de AstraZeneca. Y nos comentó que pues en la época del COVID entraban y salían cuerpos, entraban y salían cuerpos, que ese piso principalmente era del IMSS o perteneció al IMSS, pero nada más era como para hacer pruebas de laboratorio, pero pues sí hubo dos, tres personas que fallecieron gracias a lo del COVID y pues entonces nos decían que luego ellos subían de noche y que ahí como que... Estaban de repente ahí parados en la entrada del piso y se escuchaba como que alguien les aventaba piedritas desde la oscuridad, porque para variar no había luz en esa época, y alguien les aventaba piedritas.
Les aventaba piedritas o se escuchaban puertas desde el fondo de la oscuridad. No se atrevían a entrar. Ok, vamos al corte, Gina. El miedo fue un 55, 21, 93, 59, 26. El corte comercial y regresamos. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda. La ponemos al descubierto aquí, en La Mano Peluda. La mentira es reina hasta que la verdad reclama su trono. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda. Regresamos del corte comercial de México para el Mundo, La Mano Peluda, y vamos a terminar de escuchar este relato. Yo desconocía esto, entonces en ese momento que yo fui a instalar los cables, arreglar todo lo del equipo de las computadoras y las redes, pues
yo subí de manera normal con el que ahora es mi esposo, porque ya nos casamos. Pero esa fue una de las experiencias que vivimos ahí en esa oficina. Ya después nos enteramos que sí, era parte del IMSS, ese piso era del IMSS. Entonces pues la energía que carga ahí me imagino que... Que está muy impactante, ¿no? Y bueno, tengo más historias, pero se las voy a ir compartiendo poco a poco en el audio. Les agradezco mucho su atención. Que pasen una bonita y terrorífica noche. También tengo otra historia que me gustaría compartirles. Antes que nada, buenas noches.
Ojalá la transmitan igual. Esta es una historia de parte de mis abuelos. Me la cuenta mi mamá. Ella... Tuvo ocho hermanos, de esos hermanos el mayor siempre le gustaba como pues jugar mucho, ¿no? Luego en las noches, bueno, ella cuenta que se daban, se percataban de que él salía o abría la puerta ya cuando ya todos estaban acostados para dormir y que se iba. Ellos lo tomaban así como de pequeños así de, ay, pues ya sé, bueno, normal. Pero luego un día se escuchó su mamá.
que es mi abuela, y salió de su recámara y les preguntó, oigan, ¿dónde está Marcos, que era el hermano mayor? Mi mamá le contestaba, pues es que se salió, siempre se sale todas las noches, va a jugar con otros niños y regresa. Pero él se salía como eso de la una de la mañana. Entonces mi abuela hasta ese instante que se dio cuenta, pues dijo... Les dijo a los niños, ay, no, no sean mentirosos, ¿no? Eso no puede ser. Ellos dijeron, sí, mamá, todas las noches él se va.
Total, decidieron ver qué pasaba la siguiente noche. De igual manera, todos se acostaban, todos iban a dormir, y él a la una de la mañana se levantaba y se iba. Abrió la puerta del cuarto, se salía, salía del portón y se iba. Entonces, mi abuela, pues, se asustaba, todos se asustaron. Bueno, en ese momento los adultos, porque los niños lo tomaban como normal, ¿no? Se va, a lo mejor va al baño, regresa, no sabemos. Pero mi abuela decide seguirlo. En ese entonces ella vivía en lo que es el eje 10, allá en Coyoacán, en una avenida que se llama Santo Domingo. Sí.
Entonces comenta que en ese entonces pues no había muchas casas, ¿no? Sino que lo que había era el eje. Y así como que maizal, ¿no? Y campo, era lo que había. Y una casa estaba bien lejos de la otra y así. Entonces ella comenta que él lo siguió hasta como por un terreno así baldío, donde había muchos árboles así bonitos, había incluso como un riachuelo pequeñito. Entonces ella lo siguió por un caminito así chiquitito que se iba haciendo así como de historia de esas de cuento. Y ellas iban adentrando, adentrando con él hasta que salieron al otro lado de los árboles y ella observaba que él hablaba con unos niños. Entonces los niños lo miraban a él y le decían, Marcos, Marcos, qué bueno que viniste.
Pero ya cuando ella fijó bien la mirada en esos niños, no eran niños, eran señores pequeñitos, o sea, podemos pensar que eran duendes, que les decían, sí, Marcos, Marcos. Bueno, entonces al verlos mi abuela se sorprendió, pero lo más terrorífico era que en medio de esos niños había como otros que se estaban agarrando la mano formando un círculo y en medio de ese círculo había una anciana con el cabello muy largo y le brillaba de color plateado. Y lo tenía muy muy largo y varios de esos niños tenían como peinetitas. Y le estaban peinando el cabello así muy largo. Y la viejita les cantaba así como canciones de esas de estrechita.
Y los niños ahí girando, ¿no? Entonces dice mi abuela que ella pudo ver como el hermano de mi mamá, mi tío Marco, se unía a esos niños y le empezaba a peinar el cabello a la viejita. Y la viejita muy feliz sonreía y tenía ahí a todos los niños alrededor. Bueno, a los duendecitos. junto con mi tío entonces dice que en ese momento mi abuela no le dijo nada ni nada sino que nada más vio y ella estaba viendo todo lo que pasaba y luego ya como eso de las 3 de la mañana dejaban de cantar la viejita se desaparecía y los duendecitos corrían así como al bosque y mi tío regresaba a su casa se subía a su cama y se subía a dormir Ya más adelante, como eso de sus 24 años, mi tío falleció en un accidente de carretera, o
sea, un auto lo impactó y se los llevó y pues él falleció. Pero pues cuentan, bueno, mis familiares viven pensando que desde que él era pequeño, pues esta bruja, era una bruja para ellos, se los quería llevar. Guau amiga, cuántas experiencias, eh. Cuántas historias. La bruja. Sí, la bruja. Y en la otra historia que nos platicó Gina de la oficina, habrá sido esa energía que dejó esta terrible pandemia y pues dejó no solamente la cicatriz, Gina, de lo que sucedió en la humanidad, en el planeta Tierra, como una gran pandemia, sino que también dejó. En los lugares donde se presentaron decesos, una especie de energía que inunda el lugar. Exacto. Este tipo de situaciones que no encontramos una explicación lógica que
siempre agradecemos que cada noche conozcamos más de estas vivencias. Existen investigaciones sobre ideoplastía. que es la facultad paranormal atribuida al pensamiento y que ejerce una acción sobre la materia. Son formas de pensamiento que algunas veces llegan a impresionar las placas fotográficas sensibilizadas, o sea, es la facultad de influir sobre las ideas, pero en una forma física. Entonces, aunque este término surgió de escuelas espiritistas, Es también usado para designar esta facultad en los experimentos parapsicológicos, en la cual la persona, por decirlo de alguna manera, impresiona en una placa fotográfica su pensamiento. Y si nos estamos refiriendo al mundo del espiritismo y esta conexión que algunas personas
desean establecer con aquellos seres queridos que ya no se encuentran aquí, bueno, pues de este tema podemos hablar mucho más, pero ya hay una línea. En la línea de alguien, ¿verdad? Hola, buenas noches. Hola, hola. A ver si te escuchamos. ¿Ahí estás? Sí. Ok, ¿con quién tengo el gusto? Alex. Alex, bienvenido. ¿Desde dónde nos escuchas, amigo? De Culiacán. Culiacán, Sinaloa. Perfecto, brother. Muchísimas gracias. Oye, ¿qué nos quieres compartir? Pues ya tenía varios días que... que pues escucho igual como, pues ando en el carro así pues y estaba escuchando y pues quería compartir un poco, pues es que me han pasado muchísimas cosas pues de cosas sobrenaturales así pues cosas que que por ejemplo pues muchos se quedan sorprendidos
pues ya que ya que lo como puedo decir ya que lo comprueban que es real pues pero a mi me ha pasado desde que Pues tengo razón que miro cosas, o sea, al referirme de cosas, pues son como espíritus, cosas así, pues. Y para mí siempre ha sido, siempre fue normal, pues, o sea. Sí, ya creciste con ello, ¿no? Me han pedido Alex, oye amigo, dame un segundito, necesito hacer una pausa, aguántame tantito, por favor. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana. Y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de la pausa. El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26. Se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Yo soy Joaquín López Dóriga y los invito
a escuchar las mejores entrevistas donde y cuando quieran. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Vivimos en un tiempo en donde el inteligente se tiene que quedar callado para que el ignorante no se ofenda. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir.
La mano peluda. Regresamos al corte comercial y vamos a seguir escuchando aquí a nuestro amigo Manuel. Alex. Alex. Sí, nos vamos hasta Culiacán, Sinaloa. ¿Estás ahí, brother? Sí, aquí sigo. Perfecto, muchísimas gracias, amigo, por tu paciencia. A ver, ahora sí, entonces tú creciste rodeado de, pues, algunas cosas extrañas. Sí, de hecho, pues, para mí era normal. No sabía yo que yo podía ver eso, pues, o sea, cosas de... Hasta cuando ya tuve más uso de razón, o sea que ya me di cuenta que yo podía mirar cosas que otros no, pues sí. Y bueno, mi vida fue así de que me daba como miedo y siempre le decía a un familiar de que si me acompañaban que al baño, si me acompañaban a algún lugar, porque pues siempre miraba pues
en las noches o inclusive en el día, así cosas. Pero me han pasado muchísimas cosas, pero me gustaría contar una. Claro que sí. Mando. ¿Cómo qué cosas veías? ¿Por qué te daba miedo? ¿Me genera inquietudes? Porque eran, sí, como, como, yo siento que eran como espíritus malignos, pues cosas ya, no, pues, o sea que siempre, siempre, siempre lo miraba, pues, y de este ojo. o personas, no sé si eran personas que ya habían trascendido y que se quedaban en este plano, no sé, pues, siempre miraba cosas así, pues, y siempre las sigo viendo todavía, cuando, o sea, así de repente, pues, pero me pasó algo muy, que a mí me impresionó mucho, que este... Por ejemplo, hace mucho tiempo, pues, estaba yo en un rancho, pues, y yo había
dado cuenta que voy a una iglesia cristiana. Sí. Y, pues, yo apenas me iba acercando, pues, ahí al camino de Dios. Me iba acercando apenas y no conocía nada absolutamente. De hecho, al principio yo ni siquiera creía de nada, pues, de... de eso pues pero me pasó de que fuimos a un rancho a hablar de la palabra y eso pero tocaba repartir a la gente al final cuando ya se acababa lo que impartíamos y sí, pues fui y llevé a varias personas y al último se quedó un muchacho conmigo Mario, me acuerdo que se llamaba Y se quedó un muchacho conmigo y al transcurso que yo lo tenía que dejar, tenía que pasar un pedazo como solo que había monte, pues así estaba de terracería, pues era. Y estaba muy, no sé,
pues, y desde que yo lo miré, yo noté algo raro en él, pues en la persona esta. Y de este, y pero cuando ya había dejado a todos y íbamos él y yo solos. La verdad que se le metió así algo, no sé, pues como un demonio, no sé. Y comenzó a manifestarse muy fuerte. Se manifestó así exagerado, muy fuerte. De que tal cual como en ocasiones sale en las películas así, que le salían varias voces al mismo tiempo. Y me decía, bueno, me dijo, no tienes miedo a morirte, me dijo. Y yo, pues, no, le dije, no, no tengo miedo, le dije, porque yo sé que yo estoy seguro porque Dios me cuida, le dije. Y, o sea, ya me quedé sorprendido y le comenzaron a salir los ojos, se le voltearon así como blanco, no sé qué era. Muy, muy feo,
pues. O sea, se le notaba que estaba manifestándose algo en él. Y de este, pues, no, ya me comenzó a hablar muy fuerte. Y yo lo que hice, pues, es recitar algo de la Biblia, porque en el Salmo 91 comencé a decir, el que habita el abrigo del altísimo morado de Baja Alejandra en lo impotente, y comencé a recitarlo. Y en eso, él cuando me interrumpió, me dijo, si yo también me sé todo eso, y comenzó él a recitar también. Y yo, no, pues, yo dije, ah, caray, dije, pues, y me dijo, o sea, me decía con muchas voces bien fuertes.
Y me dijo quién era, pues, y todo. Me dijo un nombre que ya lo he decidido y es algo muy, muy, como algo muy fuerte, pues. ¿Te dio el nombre de un demonio? ¿Lo puedo comentar o no? Sí. ¿Puedo comentar? Me dijo, soy Belzebú, me dijo. Así, tal cual me dijo, pero con varias voces. con varias voces así, así bien, bien, así como tal cual en las películas, así con muchas voces, y de este, pues yo comencé a, pues ahí a lo que yo poquito que sabía, a pedirle a Dios que me guardara, que me cuidara, y yo le decía, Mario, le digo, escúchame, le decía yo, y le decía yo, pues rependiendo, pues, a esa entidad, le decía, en el nombre de Jesús, y comencé a arrependerlo, pues, y de este, Pero no, se puso más fuerte,
tal cual que él me quiso golpear, como íbamos en el carro, y en el trazo del traslado ese no había casa ni nada, era monte, pues tal cual así, y me quiso golpear, pero yo pues estaba confiando en Dios, y en eso, cuando me quiso golpear, como si hubiera una barrera así, no sé, algo que no me alcanzaba, y o sea, iba al lado mío, pues en el asiento del copiloto. y no, me quería golpear y no podía y no podía y yo pues más oraba y más le pedía protección a Dios y todo y este y me dijo si yo sé que lo que tú has hecho dice antes me dijo y le dije pues yo me quedé pues que le dije pues ya Dios ya me limpió le dije y todo y me dijo no dice acuérdate que tú Hace mucho tiempo jugaste a la ouija y me comenzó a decir muchas cosas que
había hecho. Y pues esta persona yo en mi vida la había visto nunca, pues, a esta persona, jamás. Y yo fue a que conociera mi vida y me comenzó a decir muchas cosas que yo había hecho antes, pues. Y le dije, pues, tal vez sí le hice eso, pero ya me arrepentí de todo eso y ya Dios me salvó. Y bueno, pues ya comencé a orar más fuerte ya, así bien fuerte, reprendiendo, reprendiendo, hasta que Mario volvió otra vez. Así de que ya se le quitó todo. Y volvió ya y me dijo, ¿qué pasó amigo? Pero ¿cómo? No, ¿no te acuerdas de nada? No, me dijo, no, no me acuerdo de nada.
Y le dije, ¿pero cómo? ¿Cómo no? No, me dijo, no me acuerdo de nada. Y pues ya después platicando con él, pues ya le dije, es que lo que le comenté, pues lo que había pasado. y me dijo que él lo que había hecho había hecho como un ritual algo así de iniciación y de algo así pues y pues dice que pues me dijo pues eso de que de que había hecho un ritual y eso y pues que que pues estaba así como que por eso pues que que por eso no podía salir se me dice porque yo ya hice un ritual y todo esto y para para, no sé, como para tener algún don, o no sé, algún poder, no sé, algo así, algo así le entendí yo a él, y de este, y decía que él no podía, dice, no podía salirse de eso, y yo le dije, que pues sí, le dije, tú
puedes salirte, pero pues es un proceso largo, le digo, nada más que pues necesitas poner de tu parte, le dije, y, y pues, de este, pues quedamos de que íbamos a ir a la próxima semana, a visitarlo, porque pues, ya se tranquilizó todo, pero fue una lucha muy fuerte, y de repente, pues ya quedamos, no, pues la próxima semana íbamos cada miércoles, y el miércoles que venía, pues dije, ya vamos, y más preparado, ya voy con alguien que esté más preparado también, para abordar al muchacho, y pues esperemos que fuera libre, pero justamente al día, esa noche, comentaron pues algo de que pasó la semana cuando fuimos a la siguiente semana como no había comunicación ahí en ese lugar pues llegamos y le dije oye Mario que pasó y nos comentaron
ahí los vecinos y todo pues que en el transcurso de la semana el muchacho se fue así como como huido así como si no hablara como si o sea como si no No sé, pues como si no hablara nada, pues estaba ido y caminando, lo vieron en el monte. Sí. Y dice que lo encontraron así, buscándolo, pues lo encontraban en el medio, así como una parcela. Y lo encontraban así, ido, y le decían, madre, no responde nada. Dice que no, nada, nada, nada, no hablo nada. Y pues su papá lo, creo que, pues no lo miraron, que no hacía nada, ni hablaba, no se comunicaba ni nada. Pues bueno, y lo llevaron como a un... Un lugar donde, pues, como de psiquiatra y eso, pues. Y como que lo internaron en algún lugar, pues. Pues ya no pudimos
nosotros continuar porque, pues, sus papás, pues, lo habían metido así a un centro, pues, así de... Sí, a un hospital psiquiátrico, ¿no? Sí, a un hospital psiquiátrico y de este, pues, ya no... Yo, la verdad, perdí el pagado porque, pues, ya no tuvimos contacto con él. Como quedaba fuera de la ciudad. Ya no tuvimos contacto con él y eso, pero fue una experiencia así que jamás...
Espeluznante. Sí, y además como que las voces que hacía, me dijo quién era y todo así, no hombre, o sea, más que intentaba atacarme, pero como si hubiera una barrera así, no me podía dar cuenta que antes de llegar a golpearme, no podía golpearme. Sí. Y me decía que me iba a matar, me decía que muchas cosas, pues así. Oye Alex. Pero... Dame un segundito, brother. Necesito nuevamente ir a un corte. No te vayas. Aguántame tantito. El Miedo Jorge está listo. 55, 21, 93, 59, 26. Vamos al corte comercial. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. Recuerda que a veces no conseguir lo que quieres es un maravilloso golpe de suerte. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas, la mano
peluda. Regresamos del corte comercial, esperando tus mensajes, relatos y opiniones. Así es, tenemos en la línea a nuestro amigo Alex, allá en Culiacán, Sinaloa. ¿Estás ahí amigo? Sí, aquí sigo. Ah, perfecto. O sea que en pocas palabras, pues no utilizaste tú esta frase, pero yo creo que así fue. ¿Estaba poseído? Yo digo que sí, porque se le voltearon los ojos, su semblante cambió por su rostro y le salían voces así al mismo tiempo, o sea, hablaba una palabra y le salían como si fueran varias voces, pero decía lo mismo, así tal cual como sale en las películas, tal cual así. Y a mí lo que más me sorprendió también muchísimo, así que me dijo muchas cosas. Que antes yo había hecho, que yo jamás lo había visto
en mi vida, pues, o sea, no, nunca, pues, no, lo había conocido esa vez, ahí, ese día, o sea, de que fue ahí, pues, ahí, a la reunión esa que tuvimos. Sí. Y yo dije, pues, que, o sea, guau, dije, es algo increíble esto. Sí, claro, ¿no? Pues, es que. Y no, pues. Sí. Es que los demonios. Y me ha pasado, pues, muchas cosas. Sí. Sí, nos llegan a conocer perfectamente, saben lo que has hecho, saben tus falencias y todas las cosas en donde lamentablemente uno como humano, aunque no quieras, de cierto modo pecas y cometes errores y tantas cosas. Y lo que dices es de que... Él efectivamente pareciera que te había visto hacía varios años y que jugaste a la ouija y bueno, cosas que solamente tú podrías conocer, ¿no?
Siendo que nunca lo habías visto a él. ¿Qué piensas tú? ¿Por qué crees que él sabía todo lo que había pasado contigo? pues me imagino que cuando en aquel entonces porque me estaba como acusando pues me estaba diciendo que yo había hecho eso y le dije si le dije si lo hice en el pasado le dije pero ya yo ya me arrepentí de todo eso yo ya ya ya Dios me salvó le dije ya y no tiene eso ya ya ya le dije ya Dios me perdonó de eso le dije y este y pero si me dijo tal cual muchas cosas que había hecho Y lo que me sorprendió es que una vez me dijo, es que una vez jugaste a la Wii, una vez, ¿te acuerdas? Y me dio así como que exactamente pues lo que había pasado y todo. Y dije yo, ¡ah, caray! Dije yo, ¿cómo?
Si nunca lo he visto en mi vida, pues a él. Y pues me imagino que como eran cosas del enemigo, pues cosas así. Como dices, pues saben cosas. O sea, a mí lo que más me voló la cabeza es eso, pues que cómo supo cosas de mi vida si yo jamás lo había visto a él. Y pues obviamente es obvio que no era Mario, era pues la persona, pues era el demonio que estaba ahí poseyendo. Y entonces, como sus papás más bien dieron pues el sesgo hacia el lado médico, ya no sabes si efectivamente Mario fue liberado o se quedó. Pues con eso, ¿verdad? Sí, nunca supe porque pues como estaba fuera de la ciudad el muchacho y pues sus papás realmente lo internaron, pues ya lo supimos y sí quisimos platicar, pero como que su papá dijo,
no, es que él, no sé, se volvió loco y así, pero pues no, ellos tal, no sé si supieron esa parte, pues ya después nosotros le quisimos contar porque queríamos visitarlo y eso, pero no, los papás dijeron que no, que ahí lo dijeron. que lo iban a dejar ahí internado porque o sea no hablaban o nada pues le hablaban y todo y él como si no existió o sea estaba nomás parado pues así sin decir nada sin nada pues o sea como si estuviera nomás como estatua oye y como habrá llegado él ahí a la reunión lo que pasa es que nosotros invitábamos o sea nosotros primero llegábamos ahí al rancho e invitábamos a todas las personas Era en una casa, pues así, así, en un patio.
Y ya, pues, se hablaba un poco de la palabra de Dios y eso. Y de este, pues, asistió. O sea, pero yo desde que lo miré, él estaba y se le salía una sonrisa así como demoniaga, así como diabólica, se sonreía, pues, así como que, ah, caray, desde que estaba en la reunión, pues. Y sí me daba así como que, ah, caray, decía yo, ¿cómo, por qué hace eso, pues? Y pues ya cuando me tocó repartir a la gente en mi carro, pues yo lo llevaba. Lo llevé al último porque era el que vivía más lejos donde tenía que trasladarlo.
Y tenía que pasar por un lugar donde estaba solo. O sea, para acabar la de contar, te tocó estar con él a solas. Sí, al último, pero jamás me imaginé yo que en el transcurso ese, cuando ya iba yo con él solo. pues ya de hecho ya se habían preocupado mucho mi esposa y todo en aquel entonces todavía no era mi esposa pero de este ya se habían preocupado porque pues los que habíamos ido desde aquí pues estaban ahí en el hogar pues y ya se les hacía mucho que no llegaba pues porque pues nomás iba a ir a dejarlos a sus casas pues ya cuando llegué pues les conté lo que pasó esto esto y esto otro pues ya les conté y ya se quedaron sorprendidos también ellos pues vaya Oye, pues qué experiencia tan espeluznante, te agradecemos
mucho que nos la hayas compartido amigo, porque son de esas cosas que no se olvidan nunca. Sí, no, de hecho eso me acercó mucho más a creer en todo esto, pues me, o sea, digo yo, wow, eso es algo que me acercó más pues a creer en todo esto que sí existe y todo esto. Sí, por supuesto. Dejaste de leerlo nada más o de escucharlo de voz de otras personas, ¿no? Y ahora tú mismo fuiste testigo y eso es lo que, pues, debe quedar ahí, ¿no? No es necesario que lo viva la gente, sino que por eso aprovechar los testimonios como el tuyo para que sepan que sí hay cosas malas ahí en el mundo, bueno, aquí en el mundo, y debemos estar prevenidos, ¿no? Exacto. Bien. Ok, Alex, muchísimas gracias. No sé si quieras agregar
algo más. Pues no, pues que tengan cuidado. La verdad que cuando juegan a la Ouija, cuando hacen cosas, pues realmente abren puertas. Realmente abren puertas y en ocasiones lo hacemos sin saberlo, pensando que es un juego. Como en aquel entonces yo lo pensaba que era solamente un juego, cuando yo no tenía experiencia en nada de eso, era un adolescente. Y desafortunadamente me tocó esa experiencia que después de varios años me dijo todo lo que había hecho. Y sí, hay veces que nosotros hacemos cosas que abrimos puertas y no sabemos en qué vaya a parar en un futuro.
Y pues nada, pues que... Traten de, pues, en mi caso, que se acerquen a Dios y que... Eso es. Y que se acerquen a Dios, nada más. Muy bien, amigo, pues con eso nos quedamos, mi querido Alex. Muchísimas gracias, espero que no sea la última vez que charlamos. Sí, no, le digo, tengo muchísima experiencia, pero fue una de las que a mí me impactaron muy, muy fuerte, porque fue lo que me hizo creer más, pues, así de que, genial, así, ya, digo, esto, eso me acercó mucho. A lo que yo creo, a mis convicciones y todo. Muy bien, amigo. Muchísimas gracias. Que tengas bonita noche. Ándale. Muchas gracias por escucharme.
No, al contrario. Hasta luego, mi querido amigo. Pues ahí queda la lección, ¿eh? Ahí queda la lección. Y fíjate, si la ouija no tuviera ningún significado o ninguna relevancia, ¿por qué este ser manifestándose o este espíritu manifestándose en el muchacho Mario? ¿Por qué le dijo tú jugaste a la ouija? Si no tuviera ninguna relevancia, pues es como X, ¿no? Tú jugaste a la ouija, jugaste a fútbol, jugaste lo que sea, ¿no? ¿Por qué le dijo jugaste a la ouija? Particularmente cuando sabemos nosotros que hemos estado inmersos en este mundo, que pues la ouija es una especie de sesión espiritista. Consultas también seres que ya son incorpóreos. Que están ahí, hay esencias, hay seres. Ahora, aquí la inquietud es de que
yo sé que hay personas que no le tienen el más mínimo temor ni la más mínima desconfianza a este tablero Ouija. ¿Quién nos asegura que quien responde es quien dice ser? Dicen, no, yo soy tu abuelito, o yo soy Roberto, fallecí tal día y así asado. ¿Quién nos asegura? Pero eso mismo que pasa con la ouija también puede ocurrir con estas sesiones a través de un medium para comunicarte con un familiar fallecido, porque ¿tú crees que sea posible establecer esa comunicación con alguien que ya falleció? Y de ser así, ¿será realmente nuestro ser querido? o un ser oscuro que se hace pasar por nuestro familiar para engañarnos. Aquí es también un dato que hay que tomar en cuenta.
Mira, Carlitos Olvera, muy de acuerdo con la temporada que ya está muy cercana, nos manda una calaverita, Nacho. Dice, quiero ser el primero. A ver. La flaca andaba rondando por el barrio muy tranquila, buscando a quién llevarse con su lista y su tequila. De pronto la mano peluda acechó, a todos asustó, menudo engaño, pero Gina y Nacho no se intimidaron y con una risa le plantaron cara. La parca los miraba con recelo, mientras la mano se rascaba sin duelo. Con nosotros no hay chance ni duelo, dijo Nacho con firme y gran celo. Ya se llevan a la flaca con su lista y su tequila. Pero Gina y Nacho se quedan estas fiestas con alegría. Ahora ni me he querido, caritos. Muchas gracias, brother. Muchas gracias.
El miedofón está listo. 55, 21, 93, 59, 26. Vamos al corte comercial. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com Hacer podcast de manera fácil.
Tanto trabajo que me costó hacer amigos, como para que venga el psicólogo y diga que son imaginarios. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Regresamos de la pausa comercial, estamos esperando tu relato, tu comentario. El tiempo se pasa de volada, hay que aprovecharlo al máximo. Así es, mira, comenta nuestra amiga, profe, hoy por la mañana salí temprano como siempre y saqué la basura, en eso veo un señor que venía por la calle, abrí la llave para llevarme las manos, para lavarme las manos y cuando volteo el señor ya no estaba, fue cuestión de segundos, todavía me asomé a la esquina que no me queda lejos de donde vivo y ni un alma, solo dos perros ahí ladrando al
aire, wow amiga. Qué misterio, tenemos ya a alguien en la línea, vamos a ver de quién se trata, buenas noches. Hola Nachito, buenas noches, desde San Luis Potosí, Elma. Ah, mi querida Elma, muy bien, bienvenida amiga, qué bueno que te reportas, estaba pensando en ti. Ah, me llamaste con el pensamiento Nachito. Así es, mi querida amiga, mi tía decía yo, ¿verdad? Sí. Muy bien, oye, ¿qué nos vas a platicar esta noche? Ay, pues tengo como cuatro, pero a ver, dos, ¿verdad?
A ver, vamos a ver. Ajá, bueno, un cuento y un hecho real. Primero el hecho real. A ver. Cuenta mi abuelo que cuando era chico tenía un compañerito, pues así, de los niños que eran sus vecinitos y todo. Sí. Entonces, llegando y a propósito de estos días de muertos. Entonces era un 31 de octubre cuando estaban jugando y de pronto el niño, su amiguito se detiene, se queda parado y echa a correr. Y entonces mi abuelo volvió que se echa a correr y dijo yo creo ya se acabó el juego, ya no le gustó, le habló y le habló y nada. Y bueno, se metió a su casa. Pero el niño... El niño siguió corriendo y de pronto se detiene y abraza a una persona y le dice, papito, papito, ya llegaste, papá, ya llegaste.
Su papá se había ido a Estados Unidos a trabajar. Entonces se abraza de su papá y le dice, vamos, vamos a la casa. Entonces el papá le dice, no, vamos a ir a otro lugar. El papá lo abraza, lo carga. Y luego ya lo baja y le dice, vamos a ir a otro lugar antes de llegar a la casa, ¿no? Pues el niño muy contento, se toma de la mano del papá. Y ahí van caminando. Entonces, una ancianita que iba pasando, también vecina de ellos, ve que el niño va hablando y le dice, ¿con quién hablas, mijo? Y dice, pues con mi papito, ¿no lo ve? Entonces la señora le dice, no, vente, vente, mijo, vente. vámonos, él no es tu papá, le dice, él no es tu papá, es lo que quedó de tu padre, y el niño no entendió, no entendió, entonces no quiso irse con la señora,
le dice, vente, vente, vamos a poner nuestro altar, tú me ayudas, y yo te doy unos dulces, pues no, eso no lo convenció, entonces el papá le decía al niño, No, no le hagas caso a esa vieja, está loca, vente, vente, no le hagas caso, yo traigo cosas para ti, no hagas caso, vente. Y se lo llevó. Entonces, seguían caminando, y seguían caminando, y entonces, cuando el hombre lo lleva por una vereda desconocida para el niño, le dice, papá, papito, ¿pero a dónde vamos? Si la casa es del otro lado, vamos para acá, dice, no, vente. Vamos, vamos, tú no te preocupes, vamos a llegar y vamos ahí. Entonces caminan y caminan y entonces llegan al panteón y el niño se sorprende, no sabe qué pasa, qué sucede. Y
entonces el hombre caminan por el panteón, pero salen del panteón y siguen caminando. Y el niño ya asustado, como que ya no quiere. ya no quiere ir entonces caminando sí entonces caminando el niño ve que ve rostros y ve personas y uno y sintió como que una mano huesuda lo jaló y el papá le dio risa y dice no mijo no te preocupes es una rama de árbol que se te atoró tu ropa no pasa nada es una rama de árbol y así se lo llevaba pero entonces cuando Se volvieron a encontrar otro señor, un señor, y le dice, ¿a dónde vas, niño? ¿A dónde vas tú solo? Y el niño, sorprendido, sin entender, dice, voy con mi papito, voy con mi papá. Y dice, no, no, no, no vas con nadie, vas tú solito, vente. Y lo agarra del brazo.
Y el papá del niño trata de jalárselo al señor. Le dice, no, suéltalo, suéltalo, es mi hijo, me lo llevo. Y el señor pues no escuchaba eso. Él seguía insistiendo, sentía que algo jalaba al niño y algo que le impedía llevarse al niño. Le dice, vente, yo conozco a tu mamá y a tu abuela y a tu familia, vente y tu casa está para acá.
No creas lo que te dicen. Pero entonces en el jaloneo y todo, el señor que iba pasando sacó un rosario y empezó a orar, a rezar y le dijo, Ánima, si eres un ánima que te quieres llevar a este niño, suéltalo y en el nombre de Dios. Y en ese mismo instante, pues lo soltó. Y entonces le dice el Señor, vente, vámonos. Y el niño asustado y llorando y sin comprender, dice, pero es mi papá, es mi papá. Dice, no, no es tu papá, es otro ser, no es tu papá. Entonces caminan y caminan.
Y entonces el niño se desmaya. Y ya. Ahí quedó el niño desmayado, pero en su casa al ver que no entraba de jugar, estaba jugando y no entraba, le hablaron a cenar, le llamaron a voces, a gritos y nada, lo empezaron a buscar y lo encontraron como a las dos de la mañana sin zapatos, con la ropa rasgada, tirado. No estaba tampoco el señor. Caray. Sí, sí. Así es Nachito y entonces ese niño contó la historia, dice es que mi papito vino, vino por mí, me llevó, me llevó allá porque primero no podía hablar y le estuvieron, lo dejaron tranquilo, la abuelita lo ayudó, lo bendijo ahí esa noche y lo llevaron a la cama para el día siguiente en la mañana ya tranquilo, le preguntaron a ver ahora sí platícanos qué pasó. Y al niño
les dice, pues yo estaba jugando con Matías. Y se estaba jugando, dice, pero vi a mi papito que venía. Y venía y yo me alegré de verlo que por fin llegó. Y entonces la familia se quedó sorprendida. Y dice, tu papá, no, tu papá no, no, no, no, tu papá no, no pudo haber sido. No, pues que sí, que era mi papito y me llevaba a pasear y dijo que traía muchas cosas para mí, dulces y así. Y entonces le dijeron al niño, pues no querían decirle, pero le dijeron es que tu papito ya no es de este mundo, ya partió.
Y esa es la historia del niño que dice que, decía mi abuelo que pasaron los años y ese niño jamás olvidó esa experiencia que era su padre. Sí. Ajá. Y entonces ahí era, ¿era su papá o era un ente, cualquier otro ente demoníaco que quería llevarse al niño? Un espíritu engañador, ¿no? Sí. Oye amiga, pero efectivamente el papá del niño ya había muerto. Ya había muerto, sí, y la familia sí lo sabía, solo que no le querían decir al niño que había fallecido. Sí, había muerto en el día de regreso, ya cuando regresaba para México, para acá, para San Luis, en el trayecto, algo pasó ahí y murió, murió el papá de ese niño.
Pero fíjate cómo estos espíritus engañadores supieron tomar la forma de este señor y llegar al lugar donde su hijo lo esperaba, ¿no? Así es, Nachito. Y así es, entonces el niño aseguraba que había visto fantasmas, que había visto ánimas, que había visto rostros y que una mano huesuda lo jaló. Y sí, tenía rasguños en el bracito.
Así es, pero también cuando él comentó que un señor lo había rescatado, buscaron a ese señor y pensaron que a lo mejor sí era un ánima, un alma. que lo había salvado porque no encontraron a nadie con las señas que dio, con las características que dio del señor, pues no, nadie lo conocía y concluyeron que probablemente había sido un alma, un fantasma que lo había rescatado. Sí.
¿Cómo ves Nachito? Esa es la historia. Espeluznante mi querida Elma, regresó para llevarse a su hijo. Ahora, ¿qué hubiera pasado, no? ¿Qué hubiera pasado sin la intervención de este, pues, buen samaritano que se acercó a rescatarlo, no? Sí, así es, pues, imaginar, quién sabe, a dónde hubiera estado ese niño, ya no estaría, quién sabe. Así es. Sí, Nachi. Oye, muy buena historia, y a ver, cuéntame la otra. Bueno, la otra sí es un cuento que me platicó mi mamá. Cuando vivía. Me platicó ese cuento. A ver. No, lo platico a todos. Dice que, bueno, era Fabián que por matar a una, por, sí, desvivir a alguien, robarle y desvivir a una persona, había, lo llevaron a prisión. Estaba en prisión. Sí. Entonces, un día, Fabián sale
de prisión. Y pues va a su casa y llega cuando su madre está, reza y reza y reza. Su madre ya era una persona anciana, casi. Y está orando, orando a la señora, rezando. Entonces él entra y le dice, mamá, mamá, ya regresé, ya salí. Y la mamá no le hace caso. Y él se queda triste porque su mamá no le hace caso y dice, todavía no me perdona lo que hice. Pero yo ya me arrepentí.
Y le está llamando y no. Pues entonces se dirige a su cuarto. Ya llega a su cuarto, se acuesta y al día siguiente en la mañana, esperando, su mamá estaba ya levantada y estaba prendiendo ahí el fogón, el bracero, porque tenían un fogón, un bracero. Entonces estaba prendiendo el bracero y él se acerca y trata de tocarla, pero no se anima. Nada más le habla, mamita, perdóname, ya regresé, mamá. Perdóname, yo ya me arrepentí.
Y la señora no le contesta. La señora sigue en lo suyo, preparando ahí el fuego para cocinar algo, pero no le contesta. Él entonces todo triste se sale y se va a la panadería donde trabajaba. Y se va a la panadería donde trabajaba, llega y sus compañeros no le contestan. Y pues él comprende que no le contestan. Porque pues no le perdonan el hecho de haber hecho lo que hizo, ¿verdad?
Entonces pues se dedica a hacer lo que le corresponde, prepara la masa, prepara todo. Y él mismo le tocaba vender parte de ese pan. Entonces acomoda sus piezas recién salidas y se sale a venderlo. Pero las personas no le compran, se pasan de largo. Y pues él, triste, que no vende ni un pan, va y sigue, pasa casi todo el día y no vende nada. Entonces ya cuando va y regresa el pan y cuando va a su casa se encuentra un hombre.
Entonces va pensando por una calle oscura para llegar a su casa. Nadie lo perdona de todo lo que hizo, porque sí, fue una circunstancia atroz la que provocó. Entonces ya cuando va a querer entrar a su casa, se para un momento y se fuma un cigarro. Y en eso que va a fumar un cigarro, levanta la cara y ve a un hombre que se acerca y se asusta. Asusta mucho porque ve al hombre cadavérico, le ve los ojos hundidos y ya un anciano que traía una lámpara. Y se asusta mucho y el anciano le dice, ven, ven, espérame, déjame te digo algo. Necesitas luz, espera. Y el hombre no se queda, se va, se corre, entra a su casa.
Y ve a su madre que está formando ahí el altar para muertos. Él observa a otros familiares que ya están las fotografías ahí y la señora sigue como dando fotos. Entonces ve que la señora toma una fotografía y la besa y se la pone en el pecho y llora. Y entonces él quiere tocarla y el anciano que lo siguió. Lo siguió hasta allá y entró porque la puerta la dejó abierta. Le dice, no la toques porque le vas a hacer daño. Y él dijo, ¿cómo?
¿Cómo que le voy a hacer daño? Dice, sí le vas a hacer daño, no debes tocarla. Pero ¿por qué no? Y entonces el anciano le dice, fíjate bien en el altar, fíjate bien lo que hay. Y entonces él se fija bien cuando la señora dejó la foto que tenía en el pecho y con lágrimas lo dejó. Y era la foto de él. O sea, que él había muerto en prisión, pero no sabía, no recordaba que había muerto ahí y creyó que había salido libre. Ese es el cuento, Nachito. Y que también estaba penando, ¿no? Como, pues, no se dio cuenta, salió porque pudo salir y andaba recorriendo lugares. Sí, pues no es que no quisieran hablarle, es que no lo veían ni lo escuchaban. Sí, vaya, qué historia, muy buena historia, mi querida Elma. Muy adecuada
para esta época. Como de película. Sí, pero ese es un cuento que nos contaba mi mamá casi cada año. ¿Ah, sí? El mismo se le olvidaba, yo creo, y no lo volvía a contar, pero bueno, y me acordé porque ese se lo voy a contar a mi nieto también el sábado que pongamos el altar. ¿Lo vas a espantar? No, no se espanta, le encantan todas las películas y cuentos. Y apenas tiene nueve años y ya le gusta todo esto. Mira, nada más. Muy bien, pues, querida Emma, te agradecemos bastante. Qué bueno que te reportaste esta noche. Y, pues, aquí estamos pendientes. Cualquier otra participación, cuando gustes. Sí, el jueves, si Dios quiere, les llamo, les marco para que, a ver si puedo participar.
Perfecto. Bueno, pues nos va a encantar recibir tu llamada, mi amiga. Muchísimas gracias. Saludos, Ginita. Nachitos, abrazos y hasta luego. Hasta luego, mi querida Elma. Se le agradece su participación, como siempre, muy entusiasta. Y pues, qué bien, ¿eh? Así deberían de animarse ustedes también, amigos, a relatarnos algo. Dice por aquí Rafael Córdoba. Hola, buenas noches, Ginita y Nacho.
Y técnicos, un saludo y abrazos para todos desde Tijuana, México. Vamos a ponerlo en contexto o en investigación, mi querida Gina y Nachito. Ahí voy. Es breve. Respecto a la llorona, yo pienso que son dos entes parecidos o diferentes. Porque una llora, ¿verdad? Y la otra dice, ¡ay, mis hijos! O sea, entonces, vuelvo a repetir, serán dos entes diferentes. Ahí se los dejo a ustedes y a toda la gente que nos escucha, que está dentro también del programa de Peludomaniacos.
Porque, ¿verdad que es interesante esta opinión mía? Claro. Bueno, mi estimada Gina, saludos. Nachito, saludos, gracias. Ay, dile que se te sube el muerto. Buenas noches. que han escuchado, ¡ay, mis hijos! La mayoría nos comenta que escuchan el grito lastimero, el grito de dolor que te liza la piel, pero tienes razón, ¿podrían quizá acaso ser dos entidades diferentes? Sí, claro, son dos entidades diferentes, porque uno es el sonido característico de la llorona. en donde si efectivamente lamenta y grita y pide la presencia de sus hijos o los extraña y el otro es un gemido lastimero como dice Gina lo que nos ha llevado a concluir y de hecho esa es una versión que hemos estado tocando en repetidas ocasiones de
que uno es el llanto del muerto otros le llaman el canto del muerto y otro es el lamento de la llorona es decir cuando se oye nada más el puro gemido podría ser ese llanto del muerto y cuando dice hay mis hijos efectivamente ahí podría ser la llorona no es necesariamente que sea el mismo sino que si como tú lo comentas mi amigo son dos dos este dos presencias distintas ok bueno si tú has escuchado este lamento también danos tu opinión tu punto de vista queremos escucharlo y no necesariamente si acaba el programa ya no sé ya no puedes hacer comentarios por supuesto que el miodofón está disponible las 24 horas en el momentito que puedas hacerlo nos envías el audio y ya en las transmisiones nosotros los
vamos incluyendo poco a poco Gina, nos vamos. Agradecemos tu participación, que estés pendiente a los relatos y las experiencias que nos están contando cada noche. Mañana tenemos nuevamente una cita. Mientras tanto, que descanses, que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego, Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes. ¿Por qué? Porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengan... Una estupenda noche. Que descansen. Y como decimos aquí. Cabot.
El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.