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Shownotes
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Busca tus programas favoritos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Algo se mueve cuando nadie mira. Algo susurra cuando todo calla y esta noche lo vamos a escuchar. Estamos listos para oír todas esas historias que vienen del más allá, de lo desconocido, de lo sobrenatural.
Esto es La Mano Peluda y yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos vamos a escuchar historias. Soy Gina Avilés, bienvenidos, síguenos a través de radioformula .com .mx y también a través de Spotify, la mano peluda, Grupo Fórmula. Mándanos un mensaje de voz o de texto a nuestro contacto de WhatsApp, anótalo, 55 -2193 -59. 56, 55, 21, 93, 59, 26.
Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o de texto. Saludamos a todos los amigos y también dicen que sus ojos rojos aparecen entre la niebla justo antes de que ocurra una tragedia. Algunos lo llaman el hombre polilla, otros una leyenda nacida del miedo y de testimonios difíciles de explicar. Quienes aseguran haberlo visto describen una figura enorme, alas oscuras, mirada brillante, surge de pronto en la noche y desaparece antes de que alguien pueda acercarse. Hoy, el hombre polilla, la criatura que aparece antes de las tragedias. ¿Habías escuchado la historia del hombre polilla antes? Además, es un tema que al norte de la República Mexicana, especialmente en Chihuahua, es un tema. que ha cobrado importancia
en los últimos días debido a los testimonios de personas que han dicho que lo han visto, a este hombre polilla, Mothman, este misterio, una criatura que te deja impactado. Bueno, te invitamos a participar con nosotros y por supuesto a contar eso que te da muchísimo miedo. Ya tenemos listos una llamada, ¿será así? Hola, buenas noches.
¿Cómo te llamas? A ver, vamos a ver. Joan Ayala. ¿Cuál es tu nombre? Bueno, Joan. Joan, para servirle. Joan. Bienvenido, Joan. ¿Y qué nos vas a compartir esta noche? Ah, es este... Bueno, ya estamos para la historia de terror, ¿verdad? Claro que sí, mi amigo. Oye, ¿desde dónde nos escuchas? Ah, ok. De Tulancingo Hidalgo. Ah, muy bien, amigo. Adelante. Ok. Pues bueno, miren, les comento, bueno, me han pasado varias situaciones, pero una en particular sí, como, si no me lo explico.
Yo antes era chofer custodio, entonces me tocaba hacer servicios de custodia de mercancías, pues prácticamente en toda la República. Estuve tres años en operativo, pero bueno, de esos tres años realmente nunca... Nunca me tocó ver algo extraño, por así decirlo. De vez en cuando me abría, por ejemplo, a medianoche en lugares así entre la nada y pues a lo mejor de vez en cuando sentía sensaciones como que aquí hay algo como que me da mala sensación y pues ya nada más hacía ejemplo mis necesidades y a retomar ruta. Pero de ahí en fuera no me había pasado nada. Y en una ocasión, en un servicio en particular, salimos de Manzanillo.
Íbamos, bueno, me tocó custodiar un full. Un full son de los que trae dos, se podría decir que dos remolques. Y bueno, íbamos con contenedores. Íbamos para Irapuato. Entonces salimos, bien que recuerdo, salimos eso como casi a las once de la noche de Manzanillo. Y subiendo la subida hacia Colima, bueno, antes de llegar a Colima, hay una subidota. A mí esa subida en particular se me hizo muy extensa porque como el tráiler iba cargado, iba con full, pues íbamos muy despacio en la subida porque iba muy pesado. Entonces yo iba atrás del tráiler en el carro. custodiando, iba como a 10, 15 kilómetros por hora. Y pues bueno, se me hizo muy prolongada por esa situación.
Pero bueno, en eso mando un reporte y pues en el reporte tengo que mandar evidencia, tenía que mandar evidencia fotográfica, ubicación y estatus, ¿no? Y cuando mando el estatus veo que era la 1 .7 de la mañana. Y justamente, algo casual, yo antes los escuchaba mucho a ustedes, bueno, la mano peluda, todo eso, los escuchaba en carretera, porque siempre me ha llamado la atención, pero nunca como que me había sugestionado por ningún caso ni nada, o sea, siempre como que a lo que iba y se acabó. Pero en esa ocasión, me acuerdo que era a las 7 de la mañana, los iba escuchando, y en eso veo que la brisa empieza a lloviznar, y en eso, cuando empieza a lloviznar, veo que hay un paradero de trailers. pero había
como cuatro trailers a mi derecha, el paradero estaba a la derecha y pues íbamos en medio literal de la sierrita. Entonces íbamos ahí subiendo para Colima, de Manzanillo a Colima y en eso estaba ya la lluvia y empezamos a subir, subir, subimos, subimos y el paradero por lo que yo me daba cuenta estaba muy prolongado, estaba muy extenso porque... pues cabían los cuatro trailers, pero conforme íbamos subiendo, el paradero se iba achicando, se iba desvaneciendo, o sea, de lo angosto que estaba se iba haciendo cada vez más delgado, más delgado, hasta que llegó el punto, en una curva, giro hacia la derecha y veo que el paradero ya se está terminando, porque se está pegando como con la espalda del cerro, no sé si me doy a entender. Sí, sí. Y
pues bueno, entonces cuando yo giro el volante hacia la derecha, volteo a ver... y veo la espalda del cerro, y veo a lo lejos, yo me imaginé, mi primera impresión fue ver a una mujer, pero de blanco, la vi como que será como unos 20 metros, yo le calculo, pero pues estaba lloviznando, y la vi de blanco, pero a lo lejos yo no le alcancé a distinguir como de los muslos hacia abajo, y en automático pues me dio un escalofrío, pero horrible, o sea, y en eso, pues me acuerdo que...
En eso, bueno, un poquito antes de verla, cuando empezamos la subida, a mí me empezaron ya, ya me habían empezado a dar escalofríos y fue cuando yo quité lo que estaba escuchando justamente de ustedes, porque pues como nunca me había sugestionado, pues dije, bueno, a lo mejor y pues estos escalofríos es por parte de lo que estoy escuchando, ¿no?
Pero bueno, ya cuando veo más adelante, estaba, bueno, en esos momentos pensé que era como una mujer, le vi, la vi como dos, tres segundos y vi que me estaba pidiendo con su mano como ride. Entonces yo me di un escalofrío así, horrible, horrible, horrible, y pues en automático empecé a pensar en la lógica. Y dije, bueno, estamos en el paradero, dije a lo mejor, y pues bueno, sabemos cómo son las carreteras luego, dije a lo mejor y puedo hacer una sexo servidora. Pero después me empezó a como que caer de, bueno, si los trailers estaban hasta abajo, aquí no hay ningún foco de luz, pues ya está lloviendo.
Era cuando mandé el reporte, eran unas 7 de la mañana. Y en eso como que mi cabeza como que empezó a tratar de buscarle la parte lógica, ¿no? Pero yo seguía con los escalofríos. Y en eso seguimos subiendo y cuando ya iba terminando la subida, yo recuerdo, se me imaginó como las montañas rusas, cuando va subiendo y no se veía así enfrente de la subida. El caso es que cuando íbamos terminando la subida, En la parte recta, porque íbamos en subida. Pero yo iba pegadito, iba manejando, les comento, iba como a 10, 15 kilómetros por hora. Yo iba pegadito al acotamiento, iba comiendo el acotamiento y la unidad que iba custodiando iba como a unos 20 metros 15 adelante de mí y yo venía pegadito al acotamiento casi
rozando la barra de contención. Y en eso, cuando ya empieza la planicie, volteo en automático porque venía pegadito al... a la barra de contención. Cuando empieza la planicia, se me imaginó así como las montañas rosas, de que no se ve nada, no se ve nada, y cuando ya llegas a lo plano, ya ves todo, ¿no? Cuando ya tuve ángulo de visión, veo la misma cosa, bueno, digo cosa porque no era ni mujer ni hombre. ¿Joan? La vuelvo a ver.
Sí, adelante. Dame un segundito, necesitamos ir al corte, no te vayas, aguántame. El midofón 55 -2193 -5926. Vamos al corte comercial y regresamos. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda. Continuamos hoy también platicando con la historia del hombre Polilla. Regresamos a este corte comercial para continuar también con los relatos. Así es, tenemos en la línea a nuestro amigo Joan. ¿Estás ahí?
Sí, aquí estamos. Perfecto, amigo. Muchísimas gracias. Vamos a continuar con tu historia. Ah, perfecto. Pues mire, le sigo comentando. Pues ya cuando íbamos terminando, empezando más bien, comenzando la planicie cuando agarré ángulo de visión, vuelvo a ver a la misma cosa, pero la vi, bueno, yo como iba manejando, iba manejando en ese entonces un Sonic, Como la vi, lo vi muy alto, porque estaba casi como de esos letreros de señalamientos, así como muy, muy alto, pero lo vi todo blanco, muy, muy, muy blanco, y nuevamente le presté mucha atención a su mano, que me seguía haciendo la señal como de raid. Pero esta silueta estaba en una postura poco usual, estaba como jorobada. Pero era muy, muy alto. Y el torso
lo tenía como triángulo invertido. Más bien nada como triángulo, más bien. Lo tenía, pero era como triángulo, pero circular. Como si tuviera como joroba, porque estaba como en esa posición, como probado. Se me imaginó el cuerpo un poquito como al que representan en la película de Slenderman. Algo así del cuerpo. Pero yo lo vi, le puse mucha atención porque cuando tuve ángulo de visión, Lo primero que vi fue su mano, que me seguía haciendo de raíz, pero blanco. Y toda la muñeca de la mano la tenía como un rectángulo. Se me imagina como un rectángulo de madera que los usan como para las patitas de madera. Amigo, como que se está perdiendo tu voz. A ver si algo pasa. Ahí estamos. Sí, es que no tengo mucha
señal. Pero bueno, el caso es que les comento que... Cuando le puse mucha atención a su mano, sí lo vi como muy, muy delgado, como si fuera una patita de madera de esos rectangulares. De igual forma, recuerdo haberlo visto, pero era blanco, no era ni hombre ni mujer, porque no tenía ni cabello, la cabeza la tenía como huevo, así como en esa forma, y solo le alcanzaba a ver en sus ojos como dos rayitas negras, más o menos, pero alargadas. Y pues bueno, cuando yo lo vi, lo vi, hice un poquito más de tiempo, como unos cuatro segundos, no sé. Cuando lo paso, cuando lo veo, luego por instinto lo que hice fue arrebazar, arrebasear a la unidad que iba custodiando y ni siquiera espejeé. Arrebaseé y me quedé pensando de, ¿y si se me aparece de
nuevo? ¿Qué voy a hacer? Y como traía, bueno, o sea, normalmente he escuchado que luego, pues, se te llegan a subir a los carros, ¿no? Y fue como que mi primer pensamiento en esos momentos, dije, si se me sube al carro, dije, ¿qué voy a hacer? Dije, si se me sube al carro, pues me bajo y me echo a correr. Y después me quedé pensando y dije, no, no será opción, porque pues se me puede volver a aparecer en otro lado. Dije, pues, si se me sube al carro... pues lo único que voy a hacer es ignorarla y mentalizarme para que no me vaya a dar algún infarto o algo. O sea, bueno, fue lo que yo pensé en esos momentos.
Sí, y ya incluso puse unas cosas ahí que traía, no sé por qué lo hice, fue como un instinto que traía mi agua y así cosillas, las puse en el asiento. Y pues cabe recalcar que ese día iba muy descansado, acabábamos de salir, no llevábamos ni tres horas de camino. Y, pues, no sé, o sea, son cosas que, pues, yo iba bien, vaya, en pocas palabras. Pero son cosas que, digo, me las imaginé o que haya pasado porque son cosas que no son comunes de ver. Y, pues, hasta el momento, pues, sí me quedo con, bueno, o sea, me quedo con la duda de que haya sido. Pero sí, sí lo vi dos veces. La primera vez pensé que era una mujer, pero ya la segunda vez que lo vi bien no era mujer ni hombre. Era algo muy, muy blanco. Híjole,
mi amigo. Sí. Adelante, adelante. No, sí, son experiencias, pero son difíciles de explicar. No, y fíjate, exactamente lo dices muy bien. Es difícil de explicar. No sabemos por qué te tocó vivir ese episodio. Lo que sí es cierto es que... A veces hay cosas que nos pueden sorprender y jamás vamos a saber la razón. Pues, amigos, nos vamos a quedar con eso, ¿no? Simplemente tú lo viste y este programa es precisamente para escuchar todas esas historias que realmente no tienen una lógica, ¿eh? Sí, sí, claro. Sí, no, no, pues sí. Pero, pues, bueno, ahora sí que, pues, bueno, ya, o sea, todo salió bien. realmente, y pues se queda como experiencia. Exacto. Pero pues sí, pues les agradezco mucho el espacio,
igual, bueno, me han pasado otras cosillas, esta fue como la más, como la más como que me impactosa, porque fue como la más pues como real, entre comillas, ¿no? Este, pero pues, ahí después si se presta la oportunidad ya les contaré otras. Sí, por supuesto. Perfecto, mi amigo, pues aquí quedamos a la espera. Gracias y muchas felicidades por su programa, la verdad, muy bueno, ¿eh? Muy amable, amigo. Siempre los he escuchado desde que era niño y entonces continúan así, van muy bien. Gracias a ti, mi amigo, y que tengas bonita noche. Hasta luego, buena noche. Hasta luego, nuestro amigo. Híjole, pues, ¿cómo lo explicamos eso, no? ¿Cuál sería la lógica para poder entender una experiencia así? Es difícil, es difícil encontrar
una lógica. Por supuesto, y es que he escuchado muchos relatos, nunca me había sugestionado. Pero en esta ocasión no supe encontrar la explicación. Así es, así es. Le agradecemos bastante. Y pues vamos a platicar sobre este asunto del hombre polilla. Que últimamente ha sido noticia. Los primeros relatos que lo hicieron famoso surgieron allá por los años 60. En Virginia Occidental.
Varias personas dijeron haber visto una figura enorme cerca de una antigua zona militar. y las luces de los caminos apenas alcanzaban a romper la oscuridad entre los árboles, algo parecía moverse sin acercarse de todo y desde entonces cada sendero de aquel lugar quedó unido a una misma sospecha, quizá esa criatura seguía ahí.
Han pasado muchas décadas y vuelve a retomar en ciertas ocasiones esta relevancia al escuchar testimonios de personas que lo han visto. Sí, Gina, varias, varias son las experiencias que se han narrado en torno a este ser, pero hay algo que destaca sobremanera en este punto. En los relatos se cuenta que sus ojos Son rojos, muy rojos, por lo menos es lo que los testigos cuentan así de primera instancia. Dicen que brillan en la oscuridad como dos brasas suspendidas, pero lo más inquietante es la sensación de que no están mirando al azar. Es decir, quienes aseguran haberlo visto describen una mirada fija dirigida hacia ellos por un instante. La noche inclusive deja de sentirse vacía y parece que alguien los
ha encontrado y se sienten como hipnotizados ante esta presencia. O sea, la descripción es aterradora porque la gente se siente incapaz de hacer algún movimiento, incapaz de moverse, incapaz de dar un salto hacia un lugar seguro. Se sienten como paralizados. Así que vamos a seguir platicando al respecto y también vamos a oír historias que ustedes nos comparten, amigos.
Y aquí ya tenemos algunas. Venga. Hola, Gina y Nacho. Buenas tardes. Hola. Saludos. Espero que estén bien. Igualmente. Les mando un abracito desde acá de Ciudad Juárez. Gracias. Muchas felicidades por su programa. me entretienen y yo no tengo mucho tiempo de escucharlos en la noche por mi trabajo pero los escucho en el Spotify no me pierdo ni un programa y me he dado cuenta que les he mandado dos relatos y no los han leído entonces ahora les voy a mandar en audio a ver si tengo la suerte de escucharlos Les quiero platicar sobre una experiencia que tuve cuando estaba estudiando la preparatoria. Yo tenía en ese entonces 15 años y vivía en una colonia que está muy, muy retirada de donde se encontraba
el Cebetis en el que yo estaba estudiando. Y tenía que tomar dos, aquí en Ciudad Juárez le llamamos rutas a los camiones de transporte. Entonces tenía que tomar dos rutas. La tomaba una, tenía que caminar cerca de un kilómetro y medio, y tomaba una, y luego esa me dejaba en el centro, y luego de ahí al centro caminaba otros dos kilómetros y tomaba otra, y esa me dejaba ahí cerquita de la escuela. Y había un compañero que vivía a unas cuadras de mi casa, entonces yo siempre me iba con él. En este cedetis teníamos en ese entonces... puras especialidades para hombre. La que más se me acomodaba a mí era la de electricidad, porque había combustiones, máquinas de combustión interna, mecánica, puras
de esas. En ese entonces no había redes, ni nada de eso, ni nada de computación. Había puras cosas así como para hombres. Entonces, yo estaba estudiando electricidad y todas las clases normales como matemáticas, física, química, todo eso, nos las impartían en la mañana. Y ya para las cuatro de la tarde teníamos que regresar y tomar las clases que eran de la especialidad en el taller.
Entonces, nosotros para no regresarnos y agarrar todo ese, porque eran como dos horas en aquel entonces, no sé por qué se hacía tanto tiempo. Dirigiéndonos de un lugar a otro para trasladarnos. Ok, vamos al corte. 55, 21, 93, 59, 26. Vamos al corte comercial y regresamos. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcasts? Escríbenos a este email. Ventas arroba RSS punto com. Ventas arroba RSS punto com. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Regresamos al corte comercial y vamos a continuar con el relato. Y pues para evitarnos eso, comíamos algo ahí y nos esperábamos a que empezara la clase
de la tarde. Pues ese día estábamos ahí esperando que se empezara la clase. Ya estuvo la clase y como a las seis. de la tarde, pues acabó todo y ya nos teníamos que ir y ahí estábamos esperando unos resultados y todo el rollo y ya nos fuimos. Habíamos nada más, ya en ese entonces, habíamos nada más ya cuatro mujeres en el grupo. Entonces, los muchachos se fueron a las gradas del estadio del equipo de fútbol americano de la escuela.
Y nosotros nos fuimos con ellos porque ahí estaba mi compañero, mi amigo. Y pues ahí vamos, ¿no? Sino que iba Esther, iba Norma Ramos y iba yo. Entonces, uno de ellos, Felipe, traía una ouija y se pusieron a jugar y yo tenía mucho miedo. A mí siempre me ha dado mucho miedo eso. Entonces, Esther traía unos... En ese entonces se utilizaba el workman. para oír música. Y traía ella uno y le dije, préstamelo, y me lo prestó. Y yo me lo puse con la música fuerte para no escuchar lo que estaban hablando. Ahí se pusieron en una grada y luego se sentaron en unos bloques y así.
Y en las rodillas, pues no teníamos mesa, en las rodillas tenían la tabla. Y ahí ya empezaron a jugar y pues yo nomás veía que se movía para ahí y para acá el corazoncito, ¿verdad? Pero yo pensaba que ellos lo empujaban con los dedos. Pues el caso de que, para no hacerles muy largo el cuento, de repente ya la ouija ya no se movía, ya no se movía. Y me quité los audífonos. ¿Qué está pasando? No, pues no quiere contestar, no quiere contestar, no quiere contestar. Y luego de repente le pregunta a Felipe, ¿ya quieres que me quite yo? Y luego dijo no. Y luego sí contestó, dijo no. ¿Quieres que se quite de Pedro?
Era el otro chavo que estaba con él. Y luego, sí. ¿Qué quieres que se ponga? Norma R. Y luego, ah, caray. Y lo oyó. Ándale, ponte, ponte. No, no, no. Norma Ramos, Norma Ramos. Yo soy Norma Ramírez. Norma Ramos, Norma Ramos. Y luego, yo todo asustado, Tano. Y luego, Norma Ramos. Y lo dijo la ouija, no. Norma Ramírez. Y luego, sí. Y luego yo, no, no, no, yo no me quiero poner.
Yo estaba bien asustadota. No, yo no me quiero poner y yo no me quiero poner. No quería. Y luego le pregunta a Felipe, ¿por qué quieres que se ponga Norma? Y luego dijo ella, porque tiene miedo y me divierte. Ay, Dios mío, se me erizaron los pelitos, los vellos de los brazos. Me dio mucho miedo y ciertamente tenía miedo. Y, ándale, ponte. Y no, no, yo no, no. Y luego, ya vámonos y ya vámonos, no seas malo, que mira, que no sé qué. Yo ya me quería ir, ya estaba oscuro.
Y no, no, Sergio no quería irse. Bueno, pues al final me senté temblando y puse las manos y me doy cuenta que el corazón realmente caminaba solo. O sea, nosotros no apoyábamos los dedos, nada más los rozábamos. Es como que, no sé si ustedes alguna vez hayan jugado, pero es como si los dedos, como que sale la energía porque nada más se rosa. Sí, con la pura yema. Yo pienso que es como electricidad lo que lo mueve, no sé. El caso es que se empezó a mover y que pregúntale que si cuándo me voy a morir y que pregúntale que si... este, me voy a casar y que preguntarle esto y que preguntarle aquello, pues yo empecé a preguntarle lo que ellos me decían, yo realmente no quería jugar, ya me quería ir, y ya lo que
quería era irme, y luego ya me dijo, pregúntale que si quién es, y le pregunto que si quién es, todo lo que le preguntaba me contestaba, y le digo que si quién es, y luego me dijo, no te puedo decir, y por qué, por qué, por qué, todos preguntaban, y luego por qué, le pregunto, y me dijo, porque te daría más miedo. Y ajá, y mamacita me dio un terror. Y luego pregúntale, pregúntale que cómo se llama. Y luego, no, no, ya me quiero, ya me quiero, ya nomás pregúntale que cómo se llama. Y le pregunté que cómo se llama y me dijo que Sofía. Y pues quité mis manos, no quité mis manos, ya me asustaba y me levanté, aunque ellos no quisieran. Y cuando me levanto, Felipe, se me cae la tabla, porque Felipe pues
la teníamos, teníamos las rodillas pegadas. estábamos enfrente uno del otro y ahí encima de las cuatro piernas teníamos la tabla, entonces me levanto yo y se cae y vemos a Felipe que estaba así como temblando, así con los ojos bien abiertotes y luego él era muy blanco y tenía los ojos verdes, ay no se veía horrible y luego Felipe, Felipe y no reaccionaba y Felipe y lo movíamos y lo movíamos y no reaccionaba hasta que ya al fin los muchachos ahí sacudiéndolo lo hicieron como volver en sí. ya, ya, no, no, vámonos, que no sé qué, qué te pasó, no, no sé, ya nos fuimos, y al día siguiente, él se juntaba mucho con nosotros, con las mujeres que, del grupo, y ya le preguntamos, yo le pregunté que si qué le había pasado, y
me platicó que él cuando era niño, su abuelita había hecho una tabla, y había hecho una ouija, la abuelita, y dice que la señora jugaba sola, pero que con papel, Con papel de ese destraza que se le llama, con papel canela ahorita. Hacía monitos, así todos pegaditos y que los ponía en la mesa y con la ouija los hacía bailar. Y a él le daba mucho miedo. Y esa es mi experiencia.
Gracias a Dios que yo no tuve ninguna consecuencia después de esto. Hasta la fecha lo recuerdo y me da mucho miedo todavía. Y pues, ¿no? Eso fue como algo extraordinario porque yo, por mí, por mi propia voluntad, no hubiese jugado nunca la Ouija. Les mando, pues, un abrazo. Muchas bendiciones. Gracias, amiga. Sigan con el programa porque nos entretiene mucho. Un abrazo desde Ciudad Juárez, Norma Ramírez. Como que te eligió. Sí.
Contigo sí quiso interactuar. Pero pues tú ni estabas ahí, ni querías, puedes participar. Y como que sintió que tú eras la que tenía miedo y quizá por eso te escogió, ¿no? Se ensañó, ¿no? Digamos, yo lo veo así. Se ensañó con ella porque sintió su vibración un tanto temerosa y literal. No es que sea un angelito comunicándose a través de la ouija. Algunos dirán, no, pues porque tiene que ser malo, es un espíritu, un alma, un ente, lo que sea, pero no necesariamente tiene que ser algo malo, lo que sea, menos puede ser un angelito. O sea, un ser divino, un ser de alta vibración jamás se va a comunicar a través de la ouija. Exacto. Y fíjate que otra experiencia que nos hace... Tener conocimiento de que el
tratar de comunicarte con seres que no sabes quiénes son no puede traer buenas consecuencias. No, jamás, jamás, Gina. Jamás puede traer buen término todo lo que se diga o se haga con la ouija. Hoy hablando del hombre polilla, su tamaño cambia según las personas que lo han visto. O sea, no es... exactamente la medida que dicen, algunos lo describen como una figura humana gigantesca, otros recuerdan más bien las alas, que parecen tan grandes que se les queda esa imagen, que son inmensas, no tanto las figuras sino las alas, la niebla podría ocultar su cuerpo quizá, ante la neblina no lo puedes distinguir muy bien, las personas que en ocasiones han dicho haberlo visto, Dicen que también no lo distinguen completamente,
es justo a lo mejor por eso la variedad del tamaño que refieren cuando lo han visto. No lo ven en un punto en donde el cielo sea demasiado claro, es decir, eso dificulta distinguir con precisión tanto el tamaño como la figura misma de este ser. Pues aún así se cuenta que podía volar sin hacer nada de ruido. Y uno pensaría que con unas alas tan enormes, pues el sonido que emitiría sería muy fuerte y llamaría la atención de inmediato, ¿no? En algunas historias el hombre polilla aparecía sobre un auto o junto a él sin que se oyera ningún aleteo. Ya se imaginarán ustedes cómo podría ser el sonido del aleteo, ¿no? Y el conductor miraba hacia el frente, luego al espejo y volvía a mirar hacia arriba y la silueta seguía ahí.
¿Cómo podía mantenerse en el aire sin que la noche pusiera en evidencia su llegada? Es decir, el reflejo de las luces, la luna misma. ¿Cómo puede ser que un ser así de enorme... ¿Vuele encima de un auto? Es una gran pregunta para que tú nos ayudes a responder si te atreves. Si alguna vez has tenido una experiencia con el famoso Mothman, pues te invitamos a compartir este lugar adecuado para ello. Aquí nada de que hay, de cual fumaron o bueno, ya saben ustedes toda la mofa que se hace con las personas que han tenido una experiencia sobrenatural. Saludos a Laura desde Atlacomulco, desde aquí presente, quiero contar relatos, sí, por supuesto, es un espacio abierto para todo aquel que quiera contar
y esta noche en especial estamos recibiendo muchos audios, si es la manera en la que quieres platicar, por supuesto que te vamos a estar pasando entre relatos, comentarios y así vamos poniendo todo lo que tú nos mandas, pero primero... Te vamos a dar el miófono 55 -2193 -5926 y nos vamos a un corte comercial. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda. La ponemos al descubierto aquí en La Mano Peluda. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda. Regresamos del corte comercial, escuchando tus experiencias acerca de este hombre polilla, de lo que hayas vivido en tema paranormal y también tenemos más relatos. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Salvador Arón. Salvador, ¿desde dónde nos escuchas? De
la Ciudad de México. Aquí con nosotros también Ciudad de México presente. ¿Qué nos quieres platicar? Hablando sobre lo que es la actividad paranormal en el transporte público metro. Sí. A mí me pasó una anécdota por ahí del año 2016, por ahí así, por esas fechas más o menos. En ese entonces estaban construyendo lo que era el paradero del metrotoreo de Cuatro Caminos. Ah, sí, sí, de la línea creo que es 2, ¿no? De la línea 2, exactamente.
Pero en ese entonces estaba en obras, o sea, estaba en un despapato. hay puestos y a cada rato tienen que estar moviendo rutas, precisamente porque estaban haciendo lo que es ahora la plaza. Y yo vivía en Atizapán de Zaragoza. Yo todos los días ocupaba esa línea del metro y en especial los sábados que me trasladaba desde Atizapán a Iztapalapa para ver a mis familiares. Entonces...
Yo tomaba una combi ahí en Atizapán de Zaragoza que me dejaba en el metro Toreo. Y me llamó la atención, desde que me subí de la combi, era una combi antigua, o sea, no como la urban que hay, que ya viene ese entonces. Y pues no presté mucha atención, pero sí, me fui totalmente solo en la combi. Nadie subió, nadie bajó. Y el conductor estaba escuchando una estación de radio. Cosas que ya no se escuchan en la actualidad. Sí, de música pasada. Bajo de la combi y me percató que ya no estaban las horas. Bueno, pues estaba algo distraído y yo dije, pues a lo mejor se echaron para atrás, ¿no? Sí. A lo mejor se echaron para atrás, o sea, dije... Y ya estaba a punto de bajarme a las escaleras. Me acuerdo que en
la escalera, cuando yo bajaba, Ya había una tabla roca, o sea, ya no había paso para las posteriores letras, precisamente por las horas. Y antes de bajar la escalera me detuve a observar y se veían pocos camiones, se veía poca gente. Para ser un sábado, por eso de las ocho de la noche, me extrañó mucho. Y me extrañó mucho que vi camiones como de otra época, o sea, como no de ahorita.
Entonces... Se me ocurrió bajar al pasillo, al pasillo donde están las letras, y observé que ya no estaba la tabla roca que dividías hasta donde marcaba el límite que yo estaba acostumbrado. Estuve caminando gente, pero a lo lejos, como que ellos ya iban a llegar a lo que son los torniquetes. Oye, pero aquí, por ejemplo, que distinguiste que las combis eran antiguas, ¿no alcanzaste a ver la vestimenta de la gente? ¿Cómo era? porque estaban algo retirados. Donde yo me... Hace cuenta que hubiera sido un día festivo en la noche, ¿no? Que casi no hay gente, así que, o sea, no me percaté mucho de eso. Pero entonces ya fue cuando me inició. Así que mi cerebro le dije, a ver, vamos a investigar. Subo las escaleras
y cuando estoy subiendo las escaleras empiezo a escuchar ruidos. O sea, ruidos de gente, de puestos. Y cuando vuelvo a subir, Ya está el despapalle, los puestos, o sea, ¿cómo debería de estar? Vuelvo a bajar y ya estaba la... O sea, como que tuviste un viaje en el tiempo. Así es. Otra dimensión, no sé. Pero sí se me hizo muy extraño porque dije, oye, ¿qué pasó aquí? O sea, si ayer acababa de pasar, ¿no? O sea, no desmontan todo. De un día para otro.
Claro. Oye, qué extraño. Y esa es mi anécdota. ¿Esto pasó en qué año dices? No recuerdo bien el año, pero sí fue como entre 2016, 2015, por ahí así, cuando estaban haciendo las obras de la plaza del metrotorio. Ok, además que es un lugar bastante grande, este paradero, ¿no? Exactamente. Sí, muchísima gente, pero ¿cómo explicar que de repente viste todo como si no estuvieran construyendo, como si no hubiera remodelación, pero al subir las escaleras todo volvió a la normalidad? Exactamente, y aparte, como le digo, era el... El flujo de gente era mínimo para un sábado a las 8 o 9 de la noche. O sea, ¿te das cuenta que parecía un primero de diciembre en la noche? Pero fue importante el cambio cuando vas subiendo las escaleras y
escuchas entonces todo el ruido, todo el ajetreo, todo normal, pero cuando... Minutos antes estaba todo tranquilo, sin gente, ¿no? Ah, otro dato importante que olvidé mencionar es que cuando yo le pago al señor de la combi, le digo, ¿cuánto es? Normalmente me cobraban entre 14 y 16 pesos. Le digo, ¿cuánto es? Y me dice, cuatro pesos.
Y me extrañó porque desde Atizapán de Zaragoza hasta El Toreo. Y yo todavía le dije, le di la moneda a la 10 y le dije, así déjelo, jefe. O sea, entonces yo a veces pienso que mi trayecto empezó desde la combi. Eso. Sí, por el costo, porque además la tarifa no correspondería mucho a lo que te cobraban, ¿no? Tú ya sabías que te cobraban entre... Exactamente. 14 pesos alrededor, ¿no? Y que fueran 4 pesos, fuera muchísima la diferencia. Exactamente. Exactamente. Y aparte era una combi de Volkswagen, de las viejitas.
Cuando ya en la actualidad, pues ya se usan las Urban. Exacto. Fíjate, y ese momento hasta te sentiste muy espléndido, ¿no? Bueno, hay que decir, pues total, ya fueron 4 pesos de ganancia. pero con lo que te ibas a enfrentar no te lo hubieras imaginado. Exactamente. Ok, Salvador. Exactamente. Pues una experiencia que aquí nos deja meditando acerca de qué es lo que pudo haber ocurrido, pero sobre todo invitando a los amigos que hayan vivido algo semejante que también se reporten. Y mire, tengo una fotografía, ¿cuento con una fotografía? también de unos amigos que trabajan en el metro, ellos son conductores, y me pasaron esa foto porque uno de ellos le tocó entrar en la mañana, en la mañana, o sea,
abrir, y estaba en la estación del metro Garibaldi, le tocó abrir en Garibaldi de la línea 8 del metro. Y ellos tienen que mandar una evidencia en fotografía de que ya están a punto de arrancar. O sea, de que ya están preparados. Sí. Y él me manda una foto. Y él cuando manda la fotografía a su grupo de trabajo, le preguntan... Salvador, nos vamos a quedar... En suspenso, vamos a la pausa, El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26, nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos escuchan una hora, los esperamos mañana, y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después del corte comercial.
Se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Hola, soy Raúl Orbañanos y te invito a escuchar La Fórmula Es. Donde y cuando quieran. Salvador, regresamos del corte comercial. Te interrumpí, pero ya estamos de vuelta. No se preocupe, no se preocupe. Aquí ya estamos listos. Mire, le comentaba que a mí... Sí. ¿En serio? ¿En serio?
Sí. Llegué a contar como ocho, nueve entidades diferentes, inclusive se ve la cara de un perro así tipo pitbull. Y pues él ya no quería arrancar el metro. O sea, ya tenía miedo de arrancar el vagón. Sí, por tenerlo como un presagio de algo malo que se hubiera presentado, se iba a presentar, ¿no? Así es, pero sí son bastantes entidades, inclusive ahorita, lo malo es que no se puede compartir con los radioescuchas, pero sí puedo mandarles la foto para que la observen. Ah, ok, nos encantaría verla, sobre todo porque dices que son imágenes de seres monstruosos, ¿no? Así es, primero se ve, el más detectable es como la cara de una mujer, Como deforme. No sé si llegó a ver la película de Camino hacia el Terror.
Así se ven los rostros así, como demoníacos, deformados. Oye, ves que mucho se ha contado del metro y cuando ya no está, sobre todo en horario al público, también hay muchos misterios. Amigos que trabajan. Pues en la madrugada en que le están haciendo remodelaciones, mantenimiento a el metro, se han encontrado situaciones bastante tétricas, así como la que tú nos dices ahorita.
Y él, tu amigo, en su trabajo, en horario laboral, con público, y que se vieran esas caras. Así es. Y tengo otra anécdota más todavía. relacionada al metro. Ahí por el año 2000, yo era un chavo como de 16 años. Y yo tocaba la guitarra en el metro. Yo era músico de los que tocaban en los vagones. Ah, mira. Y tocaba con un compañero, con otro amigo. Siempre andábamos en pareja.
Y andábamos en la línea de Martín Carrera Rosario. Entonces, Nos bajábamos y nos cambiábamos, ahora sí que nos pasábamos del otro lado del andén para regresar tocando y así andábamos dando vueltas. Y en una, en una de esas apenas estábamos empezando a trabajar, ahí a tocar. Y veo que nos bajamos en la estación Ferrería, así se llamaba, ahora ya se llamaba Arena Ciudad de México, creo. Nos cambiamos del otro lado. Así que nos bajamos las escaleras para pasarnos del otro lado para ir de regreso. Y yo noto que ya no estábamos en Ferrería, estábamos en Norte 45. Más adelante.
Así es. Pero yo no lo, o sea, yo lo noté, pero yo no dije nada. Y el que me dijo fue mi compañero. Dice, oye, ¿no estábamos en Ferrería? Ah, dije, entonces no estoy loco. Sí, sí. O sea, y empezamos. Y tuvimos la... Así que nos dimos el tiempo, pues dijimos, a lo mejor hay un letrero mal pegado, ¿no? Sí. Pero no. En realidad, ¿no? En el momento de pasarnos, cambiamos de estación. Y lo más extraño es que, bueno, ya dejamos pasar eso y estábamos tocando, literalmente, así que nuestra música. Y en medio de los dos cayó un... puñado como de hojas de árbol. Pero ya estábamos adentro del vagón y estábamos en un túnel, o sea, no había cómo en medio así cayera. Fue así, eran como unas ochenta hojas de árbol. Y nos quedamos
así, o sea, en shock. Oye, ¿y la demás gente que iba ahí no hacía cara de que algo estaba extraño? No, no dijeron nada, nada, nada, nada. En ese momento no había mucha gente, a lo mucho habría unas 15 personas en el vagón. Oye, sí que te ha tocado vivir experiencias en el metro. Y en la vida real también. Tengo unas muy buenas historias y me han pasado a mí. Ahorita ya no podría contarles tanto porque si no les voy a quitar. todo el programa. Oye, Salvador, pero sí podemos hacer una cita para una próxima emisión que nos vayas contando poco a poco más de lo que le ha ocurrido. Sí, claro que sí. Y es que, mire, no sé si han escuchado del espiritualismo.
Sí. Entonces, mi abuelita, pues, trabajó lo que es la espiritualidad. Entonces, uno ciertamente, pues, yo obtuve ciertos dones de visión. O sea, ¿crees que de herencia traes esta posibilidad de tener contacto? Aunque a veces es desagradable, porque me ha tocado de todo. Digamos que he visto a la muerte, un extraterrestre, un troll, troll también por ahí. No, pues tienes mucho que contarnos, Salvador. Te vamos a volver a marcar, si así nos lo permites, para seguir escuchando lo que...
te haya ocurrido. Claro que sí, muchísimas gracias. Que estés muy bien. Saludos a todos los radioescuchas y que tengan bonita noche. Igualmente. Hasta luego. Mira, muchas experiencias de Salvador, ¿eh? Estas del metro sí que me impactaron, porque no es la primera vez que escucho esto de que algo... pasa que algunos minutos como que te transportas en el tiempo y luego ya todo normal, es una sensación bastante extraña, desconcertante Gina, te quedas como, bueno estaba yo dormido, se supone que ya había pasado esta estación y apenas voy llegando, como, si es algo muy raro, y lo dijo bien, tal vez son dimensiones paralelas.
Puede ser, amigos. A ver, mira, dice aquí. Hola, Gina y Nacho. Esto me pasó hace unos años cuando volvía de visitar a mi hermana. Era tarde y la carretera estaba vacía. De pronto vi dos luces rojas a un lado del camino. Pensé que era un auto detenido, pero no había carro ni ruido de motor. Seguí despacio. Entonces la figura salió de entre los árboles. Era altísima, con algo parecido a unas alas pegadas al cuerpo. No caminó hacia mí, solo giró la cabeza y me miró. Apreté el acelerador y me fui lo más rápido posible.
Durante varios segundos vi las luces rojas encima del auto a través del parabrisas. y mi respiración cada vez sonaba más fuerte. Cuando llegué a casa de mi hermana, mi mamá me llamó y me dijo que mi padre había tenido un accidente. Era esa misma noche. Sobrevivió, pero durante mucho tiempo me pregunté si aquella cosa estaba tratando de detenerme o si solo quería que yo supiera algo terrible. que había ocurrido en mi familia. ¿Será una coincidencia o una sincronicidad? Muchísimas gracias Roberto, gracias por mandarnos esto y pues la verdad, no te puedo decir una explicación amigo, solamente nos queda... Guardarnos esto que nos compartes y dejarlo aquí en el acervo de todas las historias que van fluyendo hacia
este programa. Por supuesto. Vámonos con más experiencias que quieres compartir. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, buenas noches. ¿Cuál es tu nombre? Nancy. ¿Desde dónde los escuchas, Nancy? De Chimalhuacán. En el Estado de México presente también. ¿Y qué nos quieres contar? Ah, bueno, pues es algo rápido. Fíjate que apenas falleció mi perrito. Sí, es ayer. No, ayer no fue antier. Ok. Entonces ya para la noche estábamos viendo que si la íbamos a enterrar o que si la incinerábamos. Y bueno, pues ya decidimos que incinerarla. Oye, Nancy. Y ya fue. Dime. Un favor, vamos al corte y no te vayas, regresamos contigo, ¿sí? 55, 21, 93, 59, 26, el corte comercial y volvemos. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad.
La mano peluda, que conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Regresamos del corte comercial y vámonos con más experiencia. Ya tenemos aquí a Nancy. ¿Estás ahí, amiga? Sí, aquí estoy. Ah, perfecto. Muchísimas gracias por tu paciencia. Adelante. Sí, les decía. Entonces, bueno, estábamos aquí reunida la familia con el cuerpo de la perrita, que se llamaba Chiquis. Sí. Entonces hablamos a la funeraria, ya nos dieron la información, todos los datos que había que mandarles, y ya nos dicen, en 50 minutos pasamos por el cuerpo.
Y que pasarían como 10 minutos y tocan la puerta, pero para esto ya eran las 3 de la mañana, iban a ser, no, eran las 2 de la mañana, pero ya casi para las 3. Y me dijeron que en 50 minutos, entonces pasaron yo creo como entre 5 y 10 minutos, pues que estábamos aquí y tocan la puerta de la calle. Entonces en el patio estaba mi cuñado y estaban otras de mi familia, estaban ahí en el patio.
Entonces, y yo estaba en el cuarto donde teníamos a la perrita. Sí. Con mi mamá y mi hermana y así. Y dicen, ay, ya llegaron. Y yo, no, ¿cómo van a llegar tan rápido? Pues apenas han pasado como cinco o diez minutos por mucho. Y dijeron que 50 minutos y están hasta por Zaragoza. Y ya, pues te digo que estaban afuera en el patio y salen a asomar y no había nadie. No había nadie, entonces nos quedamos todos así como que se escuchó clarito que tocaron la puerta y dijimos, pues ya llegaron quienes a esta hora, ¿no? Y pues no había nadie, no era nadie, la calle estaba sola, pues era la madrugada, la calle estaba sola y así, y bueno, pues eso fue lo que pasó ese día que falleció mi perrita y pues no sabemos
qué. qué fue lo que pasó, pero todos escuchamos cómo tocaron la puerta, no tardaron tanto en salir, abrir, porque estaban en el patio, o sea, en el momento que tocaron, preguntaron quién, no contestaron, salieron, pero no había nadie. Ok, o sea, relacionaron el fallecimiento de tu perrita, ¿era perrita? Perrita, sí. Y lo relacionaron con esa manifestación, tal vez porque como todos se pusieron muy tristes, entonces se generó ahí una energía pues algo densa y baja por la tristeza que ustedes estaban sintiendo, ¿no? Sí, probablemente, pero bueno, a lo mejor es que no hay como una explicación de quién tocó la puerta. No, claro que no. Igual no, igual no. Vamos a pensar que no estaba relacionado con la perrita, pero pues
dices, ¿qué pasó? Y como ya han pasado, a mi hija le han pasado cosas aquí en esta casa, porque igual una vez iba, era la madrugada, yo me fui a trabajar en la noche y ella se quedó solita en casa, bueno, con sus hermanos, pero pues duerme conmigo, entonces ella durmió sola. Entonces dice que ella escuchaba voces. Como que hablaban, pero ya era noche, más de la una de la mañana.
Sí. Que hablaban. Entonces ella dijo, pues, ¿quién está en el patio? Y salió al patio y ella seguía escuchando que hablaban. Y volteé a ver así como hacia arriba, ¿no? A ver para dónde veía las personas que hablaban o de dónde venía el ruido. Y cuando volteó la cabeza... Otra vez hacia enfrente está el saguán y vio una figura ahí parada, así, sí, como una persona, se veía pues como estaba oscuro, se veía ahí y está la lámpara de la calle, justamente la lámpara está aquí afuera de mi casa y pues se alumbra el patio. Entonces sí vio perfectamente esa silueta, entonces ella se asustó y se regresó. Entonces dice que la, después dice que la perrita se le puso a ella enfrente, cuando ella se regresa, se le puso
enfrente, no ladró ni nada, pero estaba como enfrente de ella, como protegiéndola, como viendo algo también, y no la dejaba pasar. La perrita no dejaba pasar a mi hija para... a ir hacia adelante. Y hasta que ya se metió al cuarto otra vez y se volvió a dormir. Y así, y luego también otra vez, en otra ocasión, estaba con su amiguita de la escuela, estaban aquí, iban a pasar por la niña pues ya anochecita, y estaba también mi sobrina, o sea, la prima, entonces eran las tres niñas, ¿no? Bueno, mi hija tiene 13 años y mi sobrina 16, y su amiguita pues tiene 13 años. Entonces aquí en mi casa hay un jardín que es grande. Entonces mi hija sale con la niña de la cocina, porque van para la calle para abrir
la puerta, y ven que sale mi sobrina atrás de ellas, o ellas eso es lo que creen, ¿no? Entonces dice que como que de reojo voltean y ven que mi sobrina se mete al jardín. Y entonces ellas dicen, ¿por qué se mete al jardín? Y ese día la lámpara de la calle estaba apagada, no se descompuso, no sé, y no prendió esa noche, entonces estaba muy oscuro, pero sí vieron que la prima venía atrás de ellas, porque voltearon a ver y vieron que ahí viene, y ven cómo se mete al jardín, y entonces ellas dicen, ¿para qué se mete al jardín? Y se regresan como para buscarla, para decirle, pues, ¿qué haces ahí? Cuando entonces mi sobrina viene saliendo de la cocina y les dice, y mi hija le dice, no venías atrás de nosotros.
Dice, no, yo nunca salí con ustedes. Y entonces eso fue lo que pasó. O sea, sí salió, o sea, en el momento que van saliendo, sí salió, pero se regresa. Ya no continúa el camino con ellas. Pero ya cuando ellas ven que se mete al jardín y que ya se regresan, entonces ya ven a mi sobrina salir de la cocina y dicen, no, pues, o sea, sí salí con ustedes, pero yo me regresé. Y ya en el momento que ellas regresan, pues, mi sobrina va saliendo. Entonces, pues, no era nadie. La persona que vieron y que... Y bueno, pues, eso fue lo que pasó. Y bueno, ahorita lo más reciente fue esto, lo de que tocaron la puerta y que decimos, pues, ¿qué pasó? O sea que por ahí, mi querida amiga, hay energías, ¿no? Energías rondando y
que se hacen manifiestas, ¿no? Sí, pero nada más le pasa a mi hija. Bueno, ahorita todos escuchamos la puerta que tocaron y así, pero normalmente lo que le ha pasado a mi hija solamente le pasa a ella. De hecho, dice que cuando yo no estoy... Es como cuando ve cosas o escucha cosas. Y si yo estoy, nunca pasa nada. Ajá, ok. ¿Cuántos años tiene? Trece. Vaya, pues ya no es edad para estar viendo cosas, porque eso regularmente le sucede a los pequeñines. A los que están más chiquitos. Sí, a seis, siete años ya empiezan a dejar de ver, lo que significaría posiblemente, mi amiga, que tu hija posee esa característica especial de ver, sentir, oír, inclusive oler cosas que no necesariamente están en nuestra
dimensión, ¿no? Es decir, tal vez cuenta con videncia. Sí, pues yo creo, es que le pasan cosas extrañas. También un día vio a su hermano en la calle y resulta que no estaba en la calle, estaba en la casa su hermano y dice, y dice mi hija, y cuando él se fue, o sea, porque ya llegó y sí, ese día me dijo, ay, vi a Ángel en el transporte, ¿no? Pero ya no le hablé ni nada porque iba en el Mexibus y ya se estaba, o sea, como que ya se iba, ¿no? Pero ella aseguraba, porque me mandó mensaje todo, y ya después que llegó me dice, ¿qué crees que no era Ángel? O sea, Ángel está en la casa. Y se quedó ella así como que, pues, ¿qué pasó? Y después dice mi hija, ¿ya cuándo de veras? Ahora si ya salió mi hijo de la casa,
dice, estaba igual. Igual vestido, igual todo, como ella lo vio en el México. Mira nada más. Sí, no cabe duda que tu hija posee esa característica. Espero que a ustedes no les espante, no les dé miedo. Traten siempre de platicar con ella y de hacerle sentir que es muy especial en ese sentido y que tiene una percepción diferente a la de los demás. Sí, la verdad es que a mí no me ha pasado. Este, nada, pero, y no me da así miedo, pero sí le creo a todo lo que ella me dice, le presto oídos, le creo, y pues sí, es como acompañarla en esto de que ya sepa que tiene a quién contarle y que le voy a creer, ¿no? Y que posiblemente no tengamos respuestas, pero dices, pues... Pasan las cosas. Así es, mi amiga. Oye, pues muchísimas gracias. No sé
si quieras agregar algo más. Pues no, nada más ahorita y en otra ocasión que mi hija les llame y les platique sobre algunas otras experiencias que ha tenido en la escuela. Eso, eso es muy bueno. Y sobre todo has de saber que si algún día necesita desahogarse, lo puede hacer aquí en este programa porque vamos a entender perfectamente lo que vive. Sí, de hecho ayer le dije vamos a hablar para platicar lo que pasó y lo que le ha pasado anteriormente. Eso es, pues mi querida Nancy nos saludas a tu hija y aquí vamos a estar pendientes de cualquier cosa, que tengas bonita noche. Gracias, hasta luego. Hasta luego mi amiga, muchísimas gracias también a ti. Pues miren nada más las cosas que suceden con los hijos, ¿verdad?
Lo que más le puede doler a una persona o generar mucho estrés son los hijos. Dime tú si no. Mónica Villanueva, yo vi al Mothman por el Chamizal en Ciudad Juárez hace unos meses. Pensé que era un pájaro grande, pero esa silueta no se me olvida. El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26. Vamos al corte comercial. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar.
RSS .com. Hacer podcast de manera fácil. Regresamos del corte comercial. También estamos recibiendo tus mensajes. Aquí tenemos a José Luis Seguro en una lona, una sombra. No creo mucho en este tipo de experiencias, aunque admito que la foto sí da cosa. Se refiere a la imagen que estuvo circulando en Ciudad Juárez. Muchos amigos de por allá. Y aprovechamos para saludar también a la estación 1460 de AM que nos transmite. Gracias por estar aquí. Y aquí dice Rafael Segura. Alguien tiene el video completo y sabe exactamente dónde fue grabado este hombre polilla que se está haciendo viral. Ok, pues invitamos a las personas que tienen esa proximidad tan solo en el sitio o que hayan escuchado o visto algo, que nos avisen,
por favor. Vamos a seguir oyendo historia, Gina. Nacho y Gina, muchachos. Hola. Ustedes saben que la gente los quiere muchísimo. Quiero contarles alguna cosa, miren. Esto está escrito en los códices antiguos. El rey de Tula, un hombre que merecía el nombre de Quetzalcóatl, porque Quetzalcóatl es un nombre para un iniciado, un sacerdote, un pastor más o menos. El rey de Tula es traicionado por sus discípulos porque en la cueva en la que vivía, metieron él estaba como una seta como un sí alejado de todo el mundo entonces sus discípulos o no sé quién metieron ahí a una mujer de baja estima y creo que hasta pulque le dieron se emborrachó y dejó ir todas sus pasiones entonces cuando sale Quetzalcóatl el rey de Tula de ese dilema
de esa traición que le hicieron Se va y se suicida, pero ¿a dónde creen que se fue a suicidar? Se fue a suicidar a Chapultepec, porque debajo del cerro de Chapultepec se dice que estaba el inframundo. Entonces él se va y se suicida ahí, porque acuérdense también de que Jesús, decían que bajó a los infiernos, ¿no? Bueno, sea lo que sea, el inframundo está debajo del cerro de Chapultepec. Y el último de los Moctezumas, después de 200 años y de tres Moctezumas diferentes, el último, como ahora está pasando, empieza a percibir cosas de que vienen los españoles y que vienen en muy mala onda. Pero uno de sus adivinos es el que ve una luz en el cielo. Y la ve por casualidad. Entonces Moctezuma, el último Moctezuma, manda llamar
a sus agoreros y adivinos. Y les reclama que por qué son tan tontos que no le han dicho que vienen señales de algo que está pasando. Y a sus agoreros, que eran muchos, va y los mete en unas jaulas y los deja morir de hambre. Entonces éramos malos. imagínense cuando cuando le dimos a los españoles pozole hecho con cabeza de ser humano entonces este último Moctezuma quiere habitar o sea no se quiere suicidar quiere habitar en el inframundo y manda a sus agoreros y adivinos que eran otros los manda con pieles de los guerreros sacrificados los manda a que vayan Amiscalco que es el cerro de Chapultepec y ahí abajo hay una cueva donde lo reciben tres personajes un personaje de la vida real que está ciego de estar
ahí abajo en el cerro y luego otros personajes que parecen ser personajes o son extraterrestres o están realmente conectados con el inframundo entonces este no lo recibe y un personaje de ahí del inframundo le dice que lo va a llevar después de muchos intentos y de que el último Moctezuma mandara muchas pieles de los sacrificados como regalo lo reciben y le dicen que le dan una cita pero uno de sus discípulos lo retira de ahí y finalmente no se suicida. Ahora, lo que yo les quiero decir es que si en el cerro de Chapultepec abajo existen unas cavernas y existió el inframundo, quiero decirles o sugerir, no sé, de que todas las personas que habitaron en el cerro, por ejemplo, vamos a suponer los
niños héroes más o menos, No sería el niño héroe que se aventó un suicidio. Ahora me dicen algunas personas que el espíritu de Carlota todavía está en Chapultepec. A pesar de que ella no murió ahí. Y bueno, también lo que le pasó a Maximiliano. Entonces, otra cosa. Aquí nos vamos a otra historia. Unos jóvenes. curiosos, entre comillas, van y en las muchas entradas que tiene Chapultepec y que no están vigiladas, meten una balsa de hule y encuentran, dicen ellos, unos cadáveres que son del terremoto del 85. Y luego se salen.
Imagínense ustedes que hay un túnel. que era parte del acueducto que va desde Chapultepec hasta Salto del Agua. Imagínense que viene otro temblor y nos volvemos a mover otra vez y entonces eso contribuye a que la Ciudad de México se esté hundiendo de alguna manera. Esto de los jóvenes que entraron a los túneles. Ellos se hacen llamar los exploradores urbanos o algo así y también está en el internet. Y esta historia también está respaldada por unos libros que se han escrito sobre los códices, incluyendo un señor llamado que estuvo aquí, un investigador, ya murió. Que se llamó Gutiérrez Tibón. Después les voy a contar alguna historia más de esto que está pasando en la Ciudad de México. Muchas gracias y felicidades
por el programa. Muchas gracias también a ti, amigo, muy amable. Les habló Tony Tibetano. Ándale, Tony Tibetano, muchas gracias, brother. Nos encantaría que nos platicaras más. Imagínate todo lo que aquí nos contó. Y pensar que existe una entrada al inframundo, pues cambia por completo este paseo en el bosque de Chapultepec, que una cueva deje de parecer vacía y luego haya debajo algo inquietante. Mientras nosotros estamos caminando entre los árboles, quizá algo pueda estar buscando el camino para salir. Tal vez Gina, yo pensé que se iba a referir al niño héroe que supuestamente fue el que realmente se arrojó con la bandera, me refiero a Margarito Suazo. Sí, que dicen que es el soldado que realmente se aventó. Sí, que
él fue quien se arrojó envuelto en la bandera en aquella batalla feroz en donde murieron nuestros niños héroes, los conocidos como niños héroes. Esperamos que pronto tengamos más comentarios de nuestro amigo y también queremos tu comentario acerca del hombre polilla. Algunos testigos han asegurado que esta criatura como que persigue vehículos en otros relatos, simplemente está observando con una distancia considerable y esta carretera que... donde se le ha visto, pues es sorprendente, Nacho, porque los faros iluminan apenas algunos metros su silueta, pero sí es algo constante que digan que se le ven los ojos rojos, como llamas, que es lo que se distingue en un primer momento, después las alas, el tamaño,
y lo más inquietante es asociar esta presencia Con una tragedia, con el augurio de alguna tragedia. Sí, sí, lo hemos mencionado. Y la historia de hace rato que nos escribió nuestro amigo, pues hablaba un poco de ello, ¿verdad? Y también hay varios aspectos que yo creo que sí vale la pena platicar o comentar. Y sobre todo cuando se trata de tragedias, como lo mencionabas. Hay un puente que cayó el 15 de diciembre de 1967. Recordemos que hace rato mencionaba Gina que ahí por los 60s del siglo pasado fue cuando comenzaron a darse algunos testimonios de este avistamiento.
Bueno, pues en este año del 67 se cayó un puente, pero antes hubo una especie de presagio. ¿A qué me refiero? Que se extendió la creencia de que el hombre polilla había aparecido precisamente para avisar lo que iba a suceder. En esa versión, cada encuentro previo se transformó en una señal que nadie supo interpretar. Y entonces la pregunta que deja la historia, pues obviamente estremece a todos. Si la criatura... Advertía de una tragedia porque nadie pudo entender el aviso. Es decir, desde aquel entonces ya se hablaba de que era como una advertencia, pero nadie hizo nada. Vaya, mira, Salvador rápido que cumplió Nacho y ya nos mandó las fotografías, ¿eh? De este vagón del metro con esas caras, esos rostros que...
No son de personas y tienen pues un sesgo monstruoso. Ok. Hola, buenas noches. Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? ¿Te acuerdas de mí? Soy Jerry. No sé si te acuerdas de mí. ¿Eric? ¿Desde dónde nos escuchas, Eric? Jerry. Ah, Jerry. Jerry, mi querido Jerry. Ok, Jerry, ¿desde dónde nos escuchas? De acá de Jalesco. ¿Y qué nos vas a platicar, Jerry? Sí, este, yo ya había contado una historia, no sé si se acuerden. Pues no sé, mi amigo, ¿de qué fue tu historia? ¿Tienes una nueva? Sí. A ver, ¿de qué se trata? Este, miren, la cosa es esto que les voy a contar. Este, dábanos la sierra. Sí. Un lugar en Michoacán que se llama Tucumbo. Un señor nos invitó a este, busqué a cortar unos elotes, era tiempo de elotes. Sí.
Y pues al señor le gustaba mucho la carne de esos de armadillo. Y esos animales pues caminan. Cuando están muy gorditos, caminan medio embombados que apenas pueden caminar. Y se metió a... Se metió a este... ¿Cómo se llama? Como una cueva hacia abajo de... El piso había como una cueva y vimos que había como escalones. Se nos hizo fácil... pues meternos a la cueva sí este resultó que pues era mucha mucha sangre allí en la cueva pero más novedoso y más para adelante había este montones de dinero de oro y plata estaban asustados y este y pues haga de cuenta que puse el señor dijo pues voy a ir para allá a meterme a ver qué pasó porque hay sangre aquí o x cosa pues pasaron los días Y pasó el tiempo y no nos dijo
nada de lo que había pasado. Y otro señor, amigo de él, nos contó que él había dicho que él no podía quedarse con ese cuento que le dijo él. Y fue un ejército a ver el lugar, porque él pensó de lo peor, dijo, no, pues, a lo mejor alguien asesinaron o X cosa. Sí. Y pasó que, pues, iban 10 soldados, 10 soldados de haber, se metieron para allá. Y pues de repente, pues como que lo estaban rodeando a los soldados. Pues no sé qué pasó, que las linternas que llevaban pues no funcionaban ni nada. Y ya para más miedo, porque dijo el Señor, que así le dijo el Señor. sucedió que golpearon a los soldados los soldados tiraban con sus pistolas pues y nunca le dieron ni siquiera un balazo a esos seres y dicen que eran reptilianos
esos seres malignos que hay ahí en En la tierra. A lo que me cuentan a mí que otras personas por ahí, que hay un este, varios tiempos allí, han vivido allí esos seres por años allí y me cuentan a mí que pues... Por eso hay muchas veces, como les dijera, que desaparecen las personas porque no se meten a cuevas que no saben ni qué, o la ambición de dinero o algo así. Y pues da la ocasión que se va a esas cuevas y no sabe uno. O sea que hay el gobierno que... No dicen nada, son mixtos que no quieren decir. Ellos pueden decir que son cosas, que son mixtos o leyendas, pero no. De hecho, esa cueva, dicen que hay un portal, que ese portal te lleva hasta Monterrey. Se lleva a Monterrey y en curso de eso estuve investigando
por internet y todo eso. Sí. Y ahí en Monterrey también hay una cueva que sucedió idéntico, idéntico de lo que le estoy contando. Lo que querría decir es que tal vez sí exista esa cueva, ¿no? No, sí, sí existe, porque... Porque yo estoy investigando y sí existe, o sea, sí hay portal allí. Pero solo así que dijo el señor que miraba sangre y que más adentro sí miraba como animales hechos.
Perdón la palabra, como que se comían al estómago, todo el estómago y todo. Imagínese pobre gente que tiene animales o algo y pues la pobre gente que se mantiene de los animales, ¿cómo ve? Y luego que esos seres se los coman. Y se dice, ¿usted qué me puede decir? ¿Cree que sí existan esos seres? ¿O reptilianos? Pues mira mi amigo, no se puede saber con certeza, lo que sí es que hay varios testimonios que exponen a esta raza de seres conocidos como los reptilianos con diferentes características. ¿Sabes qué? Se me antoja que pronto toquemos ese tema como tema principal y lo platiquemos aquí entre todos mi amigo. Mi querido Jerry, fíjate que ya estamos a punto de terminar. Te agradecemos mucho que nos hayas
traído este tema en particular, porque lo vamos a tocar más adelante, mi amigo. Muchísimas gracias. Por último, este cuento se lo estoy dando ahorita, porque de hecho no sé en qué parte vieron un ser parecido a reptiliano, de hecho ahorita en las redes sociales. Andan hablando de eso, por si gustan checar. Ok, muy bien. Claro que sí, mi querido Jerry. Muchísimas gracias. Tengo que cerrar el programa y espero que no sea la última vez que charlamos. Sí, pues tengo otras, pero sí me gustaría contárselas. Claro que sí, mi amigo. Muchísimas gracias. Saluditos. Que Dios me los bendiga. Igualmente, Jerry, bonita noche.
Gracias por tu participación. Gina, nos vamos. Agradecemos tu presencia, que cada noche nos podamos reunir, escuchar estos temas. Siempre se queda algo más pendiente, pero esto nos da la oportunidad de invitarte para que mañana también estemos juntos. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles.
Hasta luego, Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes. ¿Por qué? Pues porque juntos escuchamos muy buenas historias. Que tengan una estupenda noche. Que descansen. Y como decimos aquí. ¡Cabot! Esta fue una producción de Grupo Fórmula.