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La Mano Peluda

La Mano Peluda I Viernes 30 de Octubre de 2026

Samstag, 31. Oktober 2026 · 1 h 35

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Shownotes

#LaManoPeluda #AbriendoLaConversación
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Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en...

La mano peluda. Hay historias que se cuentan y otras que se susurran. Esta noche, escucha con cuidado porque algo te está escuchando también. Bienvenidos, soy Gina Aviles. Gracias por acompañarnos en esta emisión donde vamos a platicar de esas cosas que nadie puede explicar de manera lógica. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios. Y con ustedes, porque juntos podemos platicar. Queremos tu participación. Síguenos a través de radioformula .com .mx y también de Spotify, la mano peluda Grupo Fórmula. Mándanos un mensaje de voz o de texto al miedofon. 55 -2193 -59 -26. 55 -2193 59 -26. Es un WhatsApp, ya sabes cómo usarlo.

Queremos tu participación también acerca del tema del cual hoy proponemos, pero también puedes contar tu relato de la experiencia que hayas vivido. Cuando llega la noche del Día de Muertos y los últimos momentos, estas últimas velas comienzan a consumirse, hay quienes aseguran que una fila de figuras encapuchadas aparece al final de las calles, avanzando en silencio con pequeñas luces entre las manos. Dicen que no hacen ruido al caminar, que nadie las espera y que aún así conocen perfectamente el camino hacia las casas donde alguna vez vivieron. En Yucatán las llaman pixanes y la leyenda advierte que mirar demasiado tiempo la procesión puede traer fiebre y días de malestar.

Hoy, la procesión de las ánimas, la fila fantasmal que aparece cada año. ¿Qué te parece? Pregunta para ti. ¿Has vivido alguna vez la experiencia de observar luces que avanzan por una calle sin que se escuchen pasos? Si reconocieras entre la procesión a alguien que ya murió, ¿te acercarías? Contesta si te atreves. Sí, queremos escucharte y por este motivo, pues queremos también empezar con los audios, las llamadas, lo que tú quieras comentar. Así es, te estamos esperando, te invitamos a que te manifiestes directamente aquí con nosotros y vamos a iniciar. Venga, la primera, primera.

Nosotros tenemos, de hecho, bueno, anoche platicando con mi suegra, pues distintas cosas que han sucedido en la familia. De repente salió el tema de una persona que es esposa de un cuñado. Cuando nos visitan, pues esta mujer tiene actitudes muy extrañas, quieta, o de repente se ponía de malas, de la nada ya se quería ir, estaba paseando, se ha donado para el otro. Así en las salas, iba al comedor, se salía, se andaba paseando por todos lados, ¿no? Muy inquieta, muy inquieta.

Sí. Se ponía de malas, pues nosotros estábamos platicando cualquier cosa que salía después de... Hacíamos sobremesa y pues estábamos platicando y pues ella realmente nos integra porque es una persona que de provincia, esta mujer es de provincia, pero... Para bien o para mal, pues, no tuvo escuela, no tuvo estudios, no tuvo una preparación académica.

Entonces, pues, cuando estamos platicando, estamos platicando los cuñados, andamos aquí en la mesa. ¿En qué hora? Entonces, teníamos una sábila muy bonita en la entrada. Muy, muy bonita porque, pues, dicen que la sábila en la entrada te ayuda para que detenga todos los males. Todo lo malo que quiere entrar en la casa, te lo echa la sábila.

Sí. La sábila de verdad que está muy bonita, muy bonita, grande y todo. Y una vez llegó esta mujer, tal vez fue error mío el haberla cambiado de lugar. Y quedó allá afuera y la puse en la entrada, en la puerta. Y llegó esta persona, llegaron de visita y llegó esta mujer. Y ay, qué bonita. Y la empezó a tocar como acariciándola, como acariciándola. Y no me lo van a creer, al otro día, y yo estaba limpiando y todo, la muevo para... Estaba babosa como es, pero estaba café y negro. Estaba muy, muy fea. Hasta ya olía mal.

Pues la tiré a la basura. Compramos otra. Yo le comenté, ¿no? A mi suegra y así comentamos en familia. Digo, no, pues estoy muy raro, ¿no? Entonces compramos otra muy bonita. La compró mi suegra que hasta de hecho traía una chiquita al pie de la misma sábila. Traía otra pequeñita que estaban haciendo. Y hasta me dice mi suegra, mire, está muy bonita. Ya le está saliendo un hijito y todo. Ok, la compramos y todo. Y la teníamos igual, pero le dije, no la vamos a poner aquí. Vamos a ponerla de este lado. Pues no, la persona esta en otra visita la tocó y se empezó a secar, se empezó a poner café. Entonces, pues uno no tontamente, tal vez piensan que a veces uno está loco. Yo tengo mucho de que cuando estoy

pues con las plantas, las estoy regando porque yo, yo a mí me gustan mucho también las plantas. Entonces, pues yo me pongo a hablar con las plantas y uno, ay, qué bonito estás, qué bonito estás creciendo con los aguacates, no también, ay, mira qué bonito estás. X, ¿no? Me puse a platicar con la sábila. Le dije, oye, no, ¿cómo puede ser posible? Yo sé que esta persona, esta a lo mejor tiene una energía muy pesada, pero échale ganas, mira, y aquí está el otro pequeñito que está naciendo aquí al pie tuyo. Échale ganas, te voy a poner aquí al lado de las demás plantas para que no estés sola, para que crezcas, para que todo. Y se empezó a recuperar. Se estaba poniendo café y empezó a recuperarse y se puso

verde. Y al día de hoy ya tiene otro hijito, vaya. Pero fíjense que bueno, eso es por contarles algo, ¿no? De lo que nos hemos dado cuenta. Llegaba esta persona y cuando ya estábamos aquí adentro, compartiendo, platicando, se ponía de malas. Y se sentaba frente a uno y se sacaba los zapatos y empezaba a sacudirse las plantas de los pies a frotárselas una con otra, una con otra. Como cuando te sacudes la tierra de la playa. Pues para mí era muy raro, ¿no? Sí. Y se salía luego las plantas, se salía a donde... Tengo todas las plantas en el jardincito y se ponía a ver y las agarraba. Yo le decía, oye, no, no me la toques. No me la toques por esto, porque le eché un fertilizante, porque le rocí esto. O sea,

yo inventaba cualquier cosa para que no me las tocara. Ah, ok, está bien. Y ya se metía. Y de repente, pues se nos hacía extraña su actitud. En otras ocasiones, ya lo que hacían era de que traían comida. Mi cuñado decía, no, pues yo voy a llevar esto y esto y el otro ya. chica pues traía sus, este, pues sus cacerolas con la comida que ella hacía y todo eso, pero yo aquí en la casa, su casa de todos ustedes. Gracias. Me ponía yo a alimentar y a servir, me gusta mucho todo eso, atender a la gente, cuando viene de visita la gente a mi casa, me gusta yo atenderla, que esté bien atendida, bien comida, bien servida, bien todo, aunque yo sea el último que come, pero me gusta atender a la gente. Entonces, este,

ella era mucho de, a ver. Yo me meto en la cocina y te ayudo y yo sirvo. No, no, no, no, yo lo hago. No, pero yo voy y me meto y lo hago y yo caliento porque tú no sabes servir. ¿Cómo no voy a servir? Yo lo hago. Ella era mucho de que quería hacer las cosas y pues a mí no me gusta eso. No me gusta porque soy como medio payasillo en el sentido de que pues tú cuando vas a una casa respetas, ¿no? Pides permiso para ir al baño, pides permiso para esto, o sea, preguntas.

Sí, claro. Porque no estás en tu espacio, no estás en tu casa. Y esta persona se metía a los cuartos, se metía a los baños, se salía, se subía. Y así, a mí eso me molestaba mucho, porque decía, oye, no estás en tu casa. Es una falta de respeto para mí. Entonces, y el hecho de que se quisiera meter a la cocina y todo, y aquí todo en la barra, las cacerolas, y no, yo ahorita sirvo y caliento, y no, yo lo hago. Yo decía, no. Y yo lo hacía, ¿por qué? Porque no me gusta, y eso no me gusta.

Entonces, porque ella era como muy invasiva, quería abarcar todo. Como les digo, estás en tu casa y al menos a mí no me gusta que la gente se tome atribuciones y se sienta con el derecho de ir y venir cuando tú ni siquiera has dado la aprobación y no te piden permiso. Ok, vamos a la pausa, mi amigo. El Nidofon 55 -2193 -5926 y también vamos a recibir tu relato. El corte comercial y regresamos. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Los hombres no roncamos, rugimos para proteger a nuestra pareja del coco, de los fantasmas y los malos espíritus. Sabiduría en las redes.

Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda. Regresamos del corte comercial y estamos esperando tus... Entonces, una ocasión, unos frijoles que hicieron con longaniza, los empecé a vaciar a un topper grande, un pedazo rojo. ¿Cómo? Yo vi y me puse a pensar, quién sabe qué será, a lo mejor se le cayó de alguna servilleta en las tortillas del bordado, algo así. ¿Encontró la explicación? Pero, como hay al lado una cabeza de ajo, lo saqué y lo clavé en el ajo. Se me olvidó. Ahí lo dejé. La noche el estambre estaba negro. De los frijoles se secaron y no, estaba completamente negro. Porque yo incluso tomé la cabeza de ajo, la metí bajo el chorro de agua y el estambre estaba negro. La cabeza de ajo

y todo esto. Claro. Cositas así sucedían con esta mujer. Se sacudía el pelo y les juro que se escucharon como latigazos. Cuando uno pasaba y ella estaba de malas, así como que se hacía, como tiene cabello largo, se lo hacía de lado. Y con él la mano así, zas, zas, zas. De verdad que se escuchaban como latigazos. Y se volteaba y hacía lo mismo, y lo mismo, y lo mismo, ¿no?

Entonces, en una ocasión, pues, a mí se me ocurrió platicarle a una de mi suegra, vecina. Sí. De que dijo, oye, esa muchacha era muy fea, muy mala. Empecé a platicar todas las cosas que nos empezamos a dar cuenta, mi suegra, yo, todos en casa nos dimos cuenta. Pero principalmente yo, porque... soy muy observador, muy, muy observador, ¿no? Estoy con un ojo para acá y el otro para el otro lado y también como tengo mis perritos, pues tengo que estar vigilando a los que no estén haciendo travesuras, que no se quieran comer algo del piso, ¿ok? Todo eso. Entonces, pues, siempre ando checando, checando todo. Entonces, le empezamos a platicar y yo en específico también empecé a platicar a esta comadrita. Fíjese que

sí, así, así, así. Y ella solita dijo, ¿sabes qué? Este, el día que venga. El día que tú sepas que va a venir, nos dijo, invítenme. Invítenme para yo estar ahí. Quiero verla. Quiero ver cómo actúa. Así lo hicimos. Cuando me dijo mi cuñado, vamos a ir allá. Le dijimos a la vecina, a la comadrita de mi suegra, vengase para acá. Sin saber ellos, el cuñado y la pareja, sin saber que iba a estar la comadrita. Esta mujer no quería entrar a la casa. Le dijo, Este es su esposo.

Vámonos. ¿Por qué? ¿Ya estamos aquí? No, vámonos. Es que me estoy sintiendo mal. No, ¿cómo crees? Pues, vinimos de Vigil. No, vámonos. No quería entrar. Pero con un nerviosismo, con una... Tenía hasta la quijada como trabada del coraje, ¿no? Y yo la vi. Le hice, vámonos. Le digo, no, pásense. Pues ya están aquí, pásense. Se pasaron. Y en el momento que vio a la señora, se quedó parada en la puerta y así como ya vinieron como adentro.

Entonces ya después de que estábamos en la plática, empezó a sacudirse igual los pies, se quitó los zapatos. Y empezó a sacudirse así las plantas de los pies a frotar uno con otro. Y yo vi después que en automático dejó de hacerlo. Y estuvo como que muy calmada, pero se le veía como la ansiedad de querer levantarse de la silla y no podía, y no podía, y no podía. Se fueron y la vecina nos dijo, ¿Esta? Anda haciendo trabajos. Esta mujer está haciendo trabajos. No sé si sea bruja, no sé qué sea, pero está haciendo trabajos. Entonces le platiqué lo de la comida y lo del listón que venía con el alfiler ahí en los frijoles con unganiza y que lo puse en el ajo y que en la noche estaba negro. Ella me dijo, sí, es que

está haciendo algo. Cuando ella traiga algo, que sea la primera que lo pruebe. Y así lo hicimos. Cuando traía, yo era a la primera que le servía. Y decía, no, sirvele a los demás. Le decía, no, a ver, pruébalo. Pruébalo tú. Yo ya lo probé. Mentira. Pero decía, ya lo probé. ¿Y qué crees? Que me sabe salado. A ver, ten, pruébalo. Tú lo hiciste para que más o menos tengas el sabor.

A mí me sabe salado. Pruébalo. Y ya lo probé. Decía, no, está bien. Pero yo hacía de una u otra forma que lo probara primero. Sí, sí. Esta vecina también en otra ocasión vino. Y llegaron también de visita. Y sucedió lo mismo. Tenía esta chica una actitud muy pesada. No quería moverse del sitio, estaba de malas, estaba enojada.

Entonces, pues la vecinita me dijo que metiera a los perros a la pieza o que los subiera para que no se comieran lo que ella iba a echar. Entonces, esta vecinita lo que hizo fue de que se paró. Me dijo, a ver, yo te ayudo, yo te ayudo a servir aquí, te ayudo y se paró. Al momento que ella se para y pasa al lado de esta mujer, Tiró un puñado de granitos negros y yo me la quedé viendo así y le digo, ah, ya se le cayó y dice, no te preocupes, ahorita lo barremos, primero vamos a atender, no pasa nada. Esta mujer no se movió de las sillas y después vi que estaba de nuevo frotándose los pies y vi que la comadrita de mi suegra cruzó también ella sus piernas, cruzó vaya sus pies, los cruzó porque quedaron de frente

una a otra sentada de frente. Cuando esta mujer empezó a sacudirse las plantas de los pies, a frotárselas, y empezó con el cabello así como latigazos, que se lo hacía con la mano. La vecinita esta, la comadrita, se puso frente a ella, se la quedó viendo y cruzó los pies. Se los juro que esta mujer no se podía mover. Y luego empezó a decir, recogen eso, barran eso, porque no me puedo parar, porque me voy a resbalar. Eran bolitas chiquitititas. Estuvo súper incómoda. Ya se fueron.

Ella iba quejándose que le dolían y le ardían mucho los pies. Se fueron y la vecinita ya ahí dijo, pásame una escoba, pásame una escoba, pero yo voy a limpiar. Y se puso a barrer, se puso a hacer todo y lo tiró en la coladera en la calle. Y le preguntamos y ella nos dijo, lo que tiré son granos de mostaza y lo que hice al cruzar los pies es un espejo. Es para devolverle lo que ella viene a tirar aquí, porque está viniendo a tirar cosas. Y lo que le tira es mostaza. Son granos de mostaza. Esa porque es la forma en que yo me puedo dar cuenta quién es y qué tipo de trabajo se está haciendo. Y nosotros nos sacamos de onda y nos dimos cuenta entonces que la vecinita hacía cosas. Después la vecinita nos pidió su

nombre. La moneda se lavó, se todo. Ella fue por agua, vendita a la iglesia. A un listón rojo grueso. En el cual se puso atrás el nombre, en un lado se puso el nombre de completo de esta persona, de esta chica. Se envolvió alrededor de un diente de ajo, de solamente un diente de ajo. Lo metió en un pedazo de dominio y de ahí lo metió en un frasquito con el agua bendita.

Lo sumergió, se lo llevó al parque y lo enterró. Ella dijo que eso era para contener y para también que lo que ella viniera a soltar. No afectar a la familia. También nos dijo la vecinita, esta comadrita de mi suegra, que ella se fue después unos días a Guadalajara. Porque tiene un hijo allá y dijo, voy a ir a visitar a mi hijo, pero de paso voy a hacer algo. Y después ya nos platicó que ella la fue a encargar. La fue a encargar a un apóstol al templo expiatorio. Pero dice que tenía que ser un templo. Que ella lo fue a encargar allá con un apóstol. a ese templo equitatorio y fue a encargar a esta persona y se los juro que a partir de ahí la persona ya no regresó ya venía el cuñado pero venía solo

oye y fulanita ya no quiere venir se siente así pero pues mira aquí vengo yo y ella les manda saludos desde ese momento hasta el día de hoy jamás ha puesto un pie aquí y fue lo que nos dijo la vecina Esta mujer es bruja, está echando sus cosas aquí, está viniendo a tirar sus trabajos, sin que ustedes se percaten. Lo bueno es que tú te fijabas en la comida, lo bueno es que esto, lo bueno es que el otro, y nos ayudó la comadrita sin saber. Se me hacía muy raro que ella les diga el cabello así como latigazos, pero de verdad, como lo tiene lacio y largo, se lo ponía de un lado y con la mano así se pasaba la palma y se escuchaba asas, asas. Se escuchaba como cuando uno a un mecate mojado lo avienta y como suena

el aire, así se escuchaba. Muy raro, muy raro, jamás pensamos que esta persona, por esas actitudes que tenía y como se cava las ávilas, pensamos que era algo, que estaba haciendo algo malo, vaya. Sí sabíamos que las ávilas detienen todas esas energías, no negativas, pero fíjense, eso nos pasó aquí en familia. Ese hijo así no tiene ni dos años. Pero lo bueno es que miren todo.

Al final de cuentas aquí jamás no nos afectó en nada. Porque somos unas personas tranquilas, unidas, siempre estamos en la armonía, estamos jugando, tenemos muy buena comunicación, siempre estamos bromeando. Aunque mi suegra ya es una persona ya de edad avanzada. Le gusta estar bromeando y nos espantamos y cotorreamos y todo muy bonito, muy padre. Tenemos una comunicación muy, muy buena. Pero quería comentárselos qué tal les parece. Tal vez conozcan a una persona igual o hayan escuchado una situación semejante, pero pues como nos dijo la comadrita, y hoy día lo creo, las brujas hoy día existen y se pueden aparecer vestidas como por dioseras o vestidas con tacón y traje sastre. Y es verdad, uno desconoce,

pero existe, existe, existe y fuimos testigos de ello. Les mando muchos saludos desde aquí, la CDMX, Coyoacán, Cooper Sanz, Kini Nacho, muchas gracias por el espacio. Al contrario, mi amigo, muchas gracias a ti. Y vámonos a la pausa, 55, 21, 93, 59, 26, el corte comercial. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. y sabrás que se siente estar en boca de todos la materia No se crea ni se destruye, solo se recursa. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Ya estamos de regreso del corte comercial. Y bueno, pues hoy tenemos un tema súper interesante y perturbador, por cierto. Fíjense que quienes cuentan la historia

de esa famosa procesión. Dicen que comienza con una sola luz. Primero se distingue un punto amarillento al final de la calle y parece una vela que alguien la está cargando y que alguien la lleva consigo. Y va a un ritmo muy despacio, como caminando en un andar bastante lento. Luego surge otra luz detrás. Después otra. hasta que la distancia revela una fila entera. Lo peor es que cuando aparecen las primeras nadie alcanza a escuchar de dónde vienen esas voces y de dónde vienen ese tipo de manifestaciones. No lo se puede entender, no se logra captar exactamente. ¿Qué es lo que está sucediendo? Pero bueno, muchas gracias a todos ustedes que se están reportando aquí con nosotros, que se comunican y que se conectan

a su programa. Saludamos a Jessica Ponce, a Rebeca Romero, también a Maribel Pineda, a Isaí Barrios. Bienvenidos todos ustedes. Y ahorita los vamos a ir mencionando en cuanto sea posible. ¿Les parece bien si vamos con otro relato? Claro que sí, ¿verdad? Te estamos esperando, estoy esperando que en algún momento tú nos compartas también una historia, ya sea que nos mandes un mensaje de voz o de texto, o que nos digas, quiero contar una historia y te regresamos la llamada. Adelante con el siguiente. Hola, Gina y Nacho, soy Cris de la Vega, ¿cómo están? Hola, Cris. Saludos de aquí de Las Vegas, Nevada. Bienvenido, brother.

Son muchos relatos. Y ahí, mira, yo sabes que les dije que yo tenía una, que tuve una pareja que fue poseída. Sí, sí. Hoy me quiero acordar el nombre de la persona. Hace días me acordé, pero ya se me olvidó. Cuando les quiero contar quién es esa, quiero saber por, bueno, es que me perdón porque me trabo. Lo que pasa es que cuando esa persona, bueno, mi pareja, me decía un nombre. de una persona. Después que la dejé a los dos años donde yo trabajaba, un amigo me dijo de algo y me dijo el mismo nombre. Necesito acordarme el nombre para decirles a ustedes que hay mucha coincidencia en los dos nombres y era el mismo nombre. Ahora me voy a acordar y les voy a platicar. Sí, sí, con calma. Y ahí ustedes

me dicen ustedes que como ven eso. Ok. Bueno, les voy a contar dos relatos chiquitos. Yo trabajaba en Tijuana, trabajaba en las oficinas de la Dorian, antes, ahorita son las Sears. Ahí trabajaba en las oficinas yo. Ahí me pasaba todo, ahí está bien embrujado ese edificio. Pero yo trabajaba de limpieza, éramos parte, yo trabajaba en la...

en la bodega, y había personas, ellos trabajaban en el edificio de los escritorios, éramos diferentes, yo en la bodega de ventas, y había otro edificio pegado con el que estaba yo trabajando, y había de escritorio, todos los de oficinas, pero estábamos conectados, entonces yo me subí al tercer piso y yo me podía pasar. a las oficinas, y me iba a platicar con las señoras de ahí de limpieza, y ellos me contaban que una vez que renunció una señora porque iba caminando, iba para rumbo a los baños, y en ese rato que le robó, se le salió una, es que había lleno de oficinas, pero las oficinas estaban vacías, dice que en un rato que iba para los baños a limpiarlos, que le salió una pelota de una oficina, de un escritorio,

que hacen cuadritos ahí y ya son escritorios. Bueno, el chiste es que no había nadie en esos lados, que son oficinas pero no hay nadie, nomás son los cuadros hechos para oficina. Desde cuando iba a pasar para ir a los baños a hacer limpieza, iba caminando y en ese rato le salió una pelota. de una oficina, una pelota chiquita, dice, de plástico, unas rojas, le salió y se quedó. ¿Y esta pelota? Y entonces ya cuando empezó a acercarse, cuando salió la pelota, empezó a reírse una niña que le hacía bien feo la risa y entonces ella se salió de ahí, de esos lados, porque eran varios pisos. Se salió de ahí y se fue corriendo para donde estaban las otras personas, las compañeras, llorando. Sí, fue lo que me estaba contando la

señora, la que tiene más tiempo. Y se fue llorando, dice, y salió. Y ya no volvió, ya no quiso volver a trabajar ahí porque dice que le dio mucho miedo, ya no quiso volver a trabajar. Porque yo preguntaba, ¿y la otra señora? No, ya no quiso volver, le pasó ayer esto y esto, dice. el señor quiso ver y entró otra nueva y me da risa porque entraban y se salían y luego se entró otra nueva pero eso pasó otro diferente el caso que porque entró otra nueva dice duró como más como cuatro días porque dije que empezó entró una oficina más grande a limpiarla y dice que cuando entró ahí estaba un señor así gachado sobre la mesa como estuviera durmiéndose así Bueno, dice que tocó, dice, lo que me platicó la señora, le platicó

cuando antes de irse, que ya no volvió, dice, no, lo que pasa es que espanta muy feo, dice, porque yo cuando entré a una oficina y se limpiaba, y estaba un señor, dice, agachado así como durmiendo, yo dije, a ver si no hay nadie, le toqué y entré, el señor como dije, yo creo que está dormido, entonces dice, ah, ok, regreso después, entonces ya le dijo a la señora que tenía más tiempo.

Ella ya estaba acostumbrada a todo eso. Entonces ella le dijo, ya limpiaste la oficina tal, dice. Dice, no, porque hay un señor ahí dormido. ¿Un señor dormido? Dice, sí, dice. Dice, no, dice, ahí no hay nadie. Dice, ¿cómo no hay nadie? Si yo lo vi, ahí estaba dormido. Dice, no, no está dormido, dice. Dice, no hay nadie ahí, dice, ¿cómo? Vamos a ver. Ya fue. Y ya cuando, dice que cuando llegó, dice, mira, ya ves que no hay nadie. Dice, ahí estaba un señor dormido, estaba así, achado. Dice, ¿cómo estaba? Dice, estaba así, con la cabeza abajo, con la, pegarla a la mesa. Dice, ay, dice, te voy a decir, pero no te espantes, dice. ¿Qué pasó? Dice, hace como un mes, así, las encontraron al señor y ahí falleció,

dice. Donde un paro al corazón, dicen, ahí lo encontraron muerto, dice. Y así como dices tú, así le encontraron. Así me platicaron que le habían encontrado. Es en serio. Y dice, no. Y en el día, como a las 3 de la tarde, 2 de la tarde, dice, no, aquí ya no quiso volver. Ya no volvió. Dice, no, aquí está muy feo. Aquí está muy feo la cosa. Y dice, no, ya no quiso volver. Y yo, dice la señora, dice, no, yo me acostumbraba, pero a veces me da miedo, pero yo me acostumbraba a todo. Entonces, sí me espantaban a veces, pero pues ya yo, a veces cuando me daban miedo, mejor me encerraba, ya no salía. Y eso de día, no estamos hablando de noche, estamos hablando de día. Y sinceramente, lo que eran esas oficinas, la bodega donde yo trabajaba,

donde venían cosas de remate, era pan y agua, de día y de noche. Eso de día y noche. Nos espantaban mucho, ¿no? De día estaba feo, sinceramente. Yo lo que vi una vez y me sacó de onda. Pero luego lo voy a contar. Y espero acordarme el nombre de esa persona. Hace días me acordé. Y tengo ganas de contarle quién es esa persona, el nombre de esa persona. Y fiel de conciencia.

Apenas que les quiero platicar cómo se llamaba. A ver qué coincide con lo que pasaba con otro caso. Que yo conocí a esa persona. Ahorita mejor no me explico bien porque no le cuento la historia bien como está. Yo creo que otra vez le voy a contar bien la historia. Ya que me acuerdo el nombre, ahorita que le quiero contar a ustedes quién es esa persona. Tiene nombre de persona, pero... Claro. Sinceramente, se me fue bien, qué casualidad se me fue. Y siempre otra vez en la cabeza, siempre, todos los días. Les voy a contar este nombre de esa persona y le voy a preguntar a Nacho si saben algo de este caso.

Hay que escribirlo, amigo. Si ustedes saben algo. Escríbelo. Si coincide algo de los casos, sinceramente, cuando se le mete el chamuco a las personas. Una posesión, sí. Porque dos casos de mi pareja y otro de mi amigo. Y me salió con el nombre de la misma persona de mi expareja, del caso que te les conté. En mucha coincidencia, después de dos años. Pero después lo voy a platicar bien, así para... Ay, sí me acuerdo, quiero contarles.

Siempre todos los días traigo en la cabeza que cuando traigo las historias... siempre traigo esa historia en la cabeza que es el nombre que le voy a decir a Nacho que conciencia tiene este nombre con el otro y ya cuando le quiero contar como ahorita se te va el nombre ok amigo no te preocupes ya será en otra ocasión pero lo importante es que ya nos narraste tu historia ahora es necesario que nos vayamos a un corte y regresamos después de este de estos anuncios publicitarios venga Porque la verdad se esconde bajo la leyenda.

La ponemos al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Ni el malo es tan malo, ni el bueno es tan bueno. Eso sí, el tonto es tonto. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda. Regresamos del corte comercial. La leyenda habla de una fila de figuras que aparecen las noches cercanas a la celebración de los fieles difuntos. En distintas versiones, por ejemplo, visten de blanco, pero también hay quien ha dicho que visten de negro, algunas llevan capuchas, casi todas avanzan con velas. Se dice que salen del cementerio y recorren las calles rumbo a las casas donde vivieron. La procesión no tiene una sola descripción, algunas versiones hablan de ocho. A doce figuras, otras solo mencionan

una fila silenciosa que cruza la noche y desaparece antes del amanecer. Lo extraño es que no aparecen estos relatos cuando hay conversaciones, pero no se les entiende qué dicen. Cuando alguien pregunta quién organizó la procesión, los vecinos dicen, no, es que no es una procesión, solo algunos pueden ver estas procesiones. Vaya, eso no es para todos, no cualquiera lo puede ver. Ahora, el asunto de estas procesiones es que frecuentemente cada ánima lleva una llama de diminuta, una pequeña flamita ahí que se va observando y que la gente alcanza a distinguir. Creo que ya tenemos a alguien en la línea. Hola, buenas noches. Muy buenas noches, Nacho, ¿cómo estás? Bien, de Toluca.

Eduardo, ¿verdad? Sí, de Toluca. Exactamente, mi amigo. Bienvenido, qué bueno que te reportas una vez más, amigo. Pues aquí andamos nuevamente en estas fechas tan significativas del Día de Motos y Halloween. Aquí andamos. ¿Cómo les va? Muy bien, pues espeluznante el asunto, ¿eh? ¿Para qué te cuento, mi amigo? Pero me... Pues tenemos un regalo el día de hoy. Perfecto, pues a eso venimos, mi amigo. Muchas gracias. Adelante, ¿de qué se trata? Pues mira, además que espeluznante, es medio misterioso, llamativo, ahí te va. En estas fechas, pues siempre pongo mi altar de muertos. Sí. Ahí en mi casa, tu casa, pues ahí ponemos el altar. Bajando las escaleras del segundo piso, tenemos una especie, tenemos siempre una,

hay una mesita, bajando las escaleras hay una mesa pegada a la pared y ahí, luego vamos a poner algunos adornitos y ahí colocamos el altar con las fotos. Agüita, sal, las veladoras, las fotos de los familiares, todo. El día 27 es el día que llegan las mascotas. Y no sé si recuerdas que te platiqué hace algunos meses o semanas que había muerto recién mi perro, mi mascota que tuve durante muchos años. Con lo que su foto, tengo algunas fotos de perrito, ahí las puse.

Y sucede que mi hija anda de viaje, mi hija menor, y ella tiene una mascotita, una perra, y nos la dejó. La perrita siempre se duerme, es una perra muy consentida, es una perra de casa chiquitita, de esas razas pequeñas que duerme en la cama con mi esposa, es muy apegada a mi esposa, pero a la noche del 27 pasó algo, la perrita normalmente duerme siempre en la cama y no se levanta en toda la noche hasta la mañana, se levanta, rasca la puerta para salir al jardín, ir al baño y comer. Pues la noche del 27, que es la noche que llegan las mascotas y de que estaba ahí la bota en el altar, toda la noche se la pasó en las escaleras subiendo y bajando, bajando al altar y subiendo de regreso. Toda la noche, no

descansó la perra para nada, se volvió hasta el otro día. Es algo que se me hace llamativo porque nunca hace eso. Es una perra que siempre se duerme y no se levanta. Ok, qué raro. Exacto. Y tengo voladoras tanto de cera como algunas voladorcitas que son de cargas con cargador y que tienen lucecita de LED. Están toda la noche.

Pues durante la noche la perrita, aunque ya duerme, durante mucho tiempo se para en la escalera y se queda viendo hacia abajo mucho tiempo, varios minutos, como 10, 15 minutos, y luego regresa a la cama, se vuelve a bajar y después ya se duerme. Pero estas fechas han sido muy significativas como la atención de la perrita. Está en las escaleras viendo hacia abajo, hacia el altar. Pero siente algo, ¿no? Está viendo algo. Yo creo que siente.

Siente alguna energía o algo así. Una presencia. Porque es muy significativo. Sí, claro. Nunca había hecho esto. Ahora, se comporta de manera inquieta. Bueno, yo sé que... Vas a decir, sí, pues de inquieto, pero me refiero a que si ladra o... No es que se asuste ni que se ponga agresiva, es como que se queda viendo como si viera algo que le llama la atención. Se queda con la mirada fija hacia un lugar. Y ayer, por ejemplo, ayer me metí en mi estudio a escuchar música y ahí tengo las cenizas de Bobby en una urna, las tengo en una esquina. Las cenizas no las puse en el altar porque la caja es grande, iba a ocupar demasiado espacio, nada más puse la foto. Las cenizas están en mi estudio. Pues se acostó en

el tapete que tengo ahí y se la pasó viendo todo el tiempo hacia las cenizas. No ladraba, no se movía, pero se quedaba viendo ópticamente. Normalmente ella se queda viendo hacia las bocinas porque le gusta la música. Es curioso, cuando pongo música clásica o jazz, se queda muy relajada. Cuando pongo música muy estridente como rock y eso que también me gusta, se sale, no le gusta.

Pero ayer estaba escuchando yo música clásica y estaba de parita feliz, pero no peló mucho a mi música. Lo que era, era ver las bocinas y ver las bocinas, ver las cenizas y ver las cenizas y se les quedaba viendo. Y luego en la mañana me dice mi esposa, oye, el día 28. Dice, oye, ¿qué pasaría con la moca? ¿Qué pasaría con la moca que lleva toda la noche, estuvo dando vueltas, bajando al altar y luego está viendo a Bobby que nos vino a visitar? Sí, ¿no? Y precisamente hoy estábamos viendo, antes de venir a trabajar durante la tarde, estábamos viendo la tele, mi esposa y yo, en la recámara. Y desde la recámara se ven las escaleras y la perrita ahí, echada, pero viendo hacia abajo. Y dice mi esposo otra

vez, oye, ¿qué ve esta moca? que llegarán a visitar a lo mejor siente algo todos los días está ahí parada y ella nunca está, ella siempre está en la cama con nosotros es una perra muy consentida es una perra totalmente de casa pues si, si lo entiendo pero ahora su atención es en el altar y en las escaleras vaya pues que increíble doctor Qué increíble, porque no cabe duda que estás sintiendo algo, le llama la atención algo, y es muy particular el hecho de que justo en esta temporada, donde tú colocas tu altar, y entre esas personas que honras con el recuerdo, también está la parte de tu familia, que es Bobby, ¿no?

Sí, exactamente, el perrito está ahí también, a él le puso sus croquetas de agüita, Y bueno, todos tienen ahí algo. Sí. Ahora lo que quiero ver es el día 1 y 2 de noviembre cómo se comporta. Ok, buen punto. Vamos a ver cómo se comporta. Ya les hablaré después porque es muy, muy llamativo que realmente sí. Ah, y te platico algo que no me pasó directamente a mí, pero que pasó aquí en el hospital donde siempre trabajo, que te he platicado que pasan muchas cosas. Claro, sí, sí. Adelante. Estaba yo en la oficina. Y mi compañera del sábado me dice, ay, no, este doctor. Dice, yo me voy a quedar aquí sentada en el sillón toda la noche. Digo, no, porque ella a veces se mete a descansar en la sala cuando hay camas

vacías. Digo, ¿y eso no te vas a meter? Dice, no, porque nada más queda vacía la cama seis. Y en esa cama yo no me meto ni que me paguen, dicen, ni que me den, agarren a golpes. ¿Por qué? Porque ahí me metí y cada que me meto me mueven la cama, me la sacuden. Sí. Entonces, diciendo yo, ahí no entro. Y te digo, en este hospital pasan muchas cosas, es muy llamativo cómo suceden cosas. Y pues bueno, así está la situación. Vaya, pues es de esas zonas que están marcadas por alguna energía, ¿no? O alguien que falleció. Sí, claro. Sí, Nacho, totalmente. Está todo esto marcado. Hay muchas energías, pasan muchas cosas y pues hay que tener cuidado. Y ahorita voy a estar vigilando a la perrita esta, a ver cómo se comporta. Sobre todo quiero ver

el día primero y el 2 de noviembre, a ver qué son los días fuertes, a ver qué sucede. Muy bien. Estaremos pendientes. Perfecto, mi querido Eduardo. Vamos a estar muy, muy al alba para lo que gustes compartir y pues que tengas bonita noche. Les deseo buena noche y... Pues estamos en contacto. Un abrazo a todos y un saludo de la comunidad.

Eso es. Muchas gracias. Bonita noche. Hasta luego. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana. Y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de este corte comercial. Se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Soy Chumel Torres. Te invito a que estés pendiente de nuestro podcast. La mejor información, comentarios y más, mucho más.

¿Dónde y cuándo quieres? Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. A mí lo que me revienta son los camiones. Atentamente, el sapo. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Regresamos con más de lo que a ti y a nosotros nos apasiona. Claro que sí, aquí tenemos esto. Hola Gina y Nacho, les quería primero que nada felicitar por su programa, está muy chido. Gracias amigo. Y pues, lo escucho diario, sé que suena cliché y que todos le dicen lo mismo, pero pues en realidad me gusta bastante.

me hace pasar un momento muy agradable escucharlos escuchar los relatos escuchar a todas las personas que cuentan y pues está está muy chido la verdad ya es como parte de mi rutina diaria en mi traslado a mi trabajo me hago como una hora De ida y una hora de regreso, entonces como que es el tiempo perfecto para escuchar su programa, o sea, un episodio del podcast. Excelente. Y pues ya, entonces prácticamente escucho un episodio diario y pues está muy chido. Y bueno, otra cosa que les quería comentar, bueno, yo nunca he tenido un... Algo, no me ha sucedido algo paranormal ni nada, pero pues me gusta todo ese tema y pues obviamente sí creo en todo eso, ya sea como lo de la brujería o no sé, pues los ovnis, estoy seguro de que

existen, creo en los fantasmas. En las apariciones, en los duendes, en todos los seres elementales, en todo eso, en los demonios, obviamente también en Dios y todo eso. Y pues no soy escéptico, la verdad es que aunque no he visto nada o no me ha pasado nada paranormal. pues estoy seguro de que si existen y o sea todos esos sucesos y pues no hay que no hay que ver para creer o sea estoy seguro porque tantos testimonios de tantas personas que cuentan relatos parecidos y cosas así súper que te quedas pues no tiene explicación pues o sea es es verdad no No lo están inventando ni nada, tú lo notas en su tono de voz y todo eso. Y pues bueno, otra cosa que les quería comentar, ¿no les parece irónico que

las brujas, siendo como capaces de transformarse en guajolotes o pues hacer como cosas... sobrenaturales como quitarse las piernas o quitarse los ojos y pues que tengan tanto poder y tanto pues tanta habilidad para hacer cosas que parecen irreales a la vez sean tan vulnerables con cosas tan cotidianas como por ejemplo poner unas tijeras abiertas en tu cama o por ejemplo regar granos de maíz en tu techo, no sé, voltear un sombrero, cosas así, pues que para nosotros los mortales comunes y corrientes son súper normales, o sea, no pasa nada si dejas unas tijeras abiertas en tu cuarto, o sea, no te afecta ni nada, o un sombrero volteado, pues nada, o sea, no es... Nada, no nos afecta nada. Entonces, pues además es algo irónico que

a las brujas, siendo con unos poderes y habilidades tan grandes, algo tan pequeño e insignificante les afecte. Está raro, ¿no creen? O sea, como que, pues, supongo que al... al final no son tan poderosas porque si unas tijeras las puedes vencer o un sombrero volteado o así pues no sé no se han puesto a pensar en eso pues yo si me he puesto a pensar en eso y pues supongo que al final aunque creamos que wow, las brujas y son súper poderosas y se convierten en gajolotes y así, pues en realidad no son tan impresionantes si lo piensas bien, porque pues unos elementos cotidianos de nuestra vida diaria las detienen y les quitan como sus poderes y así, o sea, está raro, está interesante. Te preguntarás por qué,

o sea, ¿qué tiene que ver unas tijeras abiertas o un sombrero volteado? O sea, ¿eso por qué? O sea, ¿cuál es el verdadero motivo por el cual al hacer eso, pues automáticamente una bruja no puede entrar a tu habitación? O no sé, o sea, es como una duda que pienso, ¿no? Me hace pensar como de, está raro o quién. O sea, ¿quién supo que unas tijeras afectan a una bruja? O sea, ¿de dónde vino eso? O no sé. Y pues, no sé. Es como muchas cosas para analizar. Y les dejo ahí el comentario y la pregunta. Y para que lo piensen ustedes, ¿no? Y pues, bueno. No fue un relato, pero fue un comentario y espero que les agrade.

Los saludo mucho. Los felicito por su programa. Hay que seguir escuchando relatos y sigan con su programa. Felicidades. Los quiero mucho, son parte de mi familia también. Muy amable. Muchas gracias. Es que esto de las tijeras abiertas... que pocos tienen, además de que sabes un montón de cosas, pues, no sé, tu voz es como, está muy chida, y pues Gina, qué decir, también eres súper amable con las personas, me gusta tu forma de comentar las cosas, los relatos, pues también sabes mucho. Sé que han pasado o han vivido muchas experiencias pues desde que estaba Juan Ramón y desde que ustedes estaban en los controles y así, y ahora que están dirigiendo La Mano Peluda, pues seguramente han escuchado y vivido muchos

sucesos. Eres muy amable. Y pues nada, no me queda nada más que hacerles el reconocimiento y pues agradecerles que... sean tan apasionados y tan serios y tan buena onda con su trabajo y pues eso se transmite yo creo que ese es el gran secreto de la mano peluda que y por lo cual está vigente hoy en día después de casi 30 años pues el tacto con las personas el ser abiertos el ser honestos el ser pues abiertos a Buenos comentarios, tanto como a críticas, a algunas personas pues les tiran hate y así, pero pues ustedes no se fijen en eso, somos más las personas que los apoyamos y pues que sabemos que lo hacen de corazón y pues que son apasionados, lo hacen con buena intención y pues eso se reconoce, se

los reconozco y estoy seguro que todos los peludomaniacos. Pues se los reconocemos y no se fijen en los malos comentarios, solo pues deséchenlos, no tiene caso fijarse en eso, son personas envidiosas o cosas así, porque pues somos muchísimos más que los apoyamos y pues bueno, nada más agradecerles. Pues bueno, seguimos en contacto. Este fue mi primer audio que les mando. Espero que no haya sido muy largo. Y pues bueno, ahí les dejo esa duda, comentario sobre las brujas. Piénsenlo.

Órale. Claro. Muchísimas gracias por todos tus conceptos, por tu llamada y por las reflexiones que haces. Por ejemplo, esto de las brujas decía que las tijeras abiertas se han tomado como protección para... Una bruja que ande por ahí merodeando porque es el significado de que las abres y quedan como si fuera una cruz. Entonces, colocar las tijeras de esa manera es como cortar las energías negativas que se presentan cuando una persona duerme o está fuera de atención si una bruja está presente. Y además que representa un objeto metálico con punta. Se sabe que las brujas le temen a las cosas que tienen punta, filosas, en una navaja, las tijeras abiertas, con ese simbolismo de la cruz. Y vamos a la pausa. El

Miedofón. Mensaje de Bozo de Texto, 55 -2193 5926. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Hago tan poco deporte que si algún día me ven correr, corran ustedes también que algo grave está pasando. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas.

La mano peluda. Regresamos del corte comercial y mucha actividad que en estos días se puede presentar en nuestras casas especialmente. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Buenas noches, Gina. ¿Cómo estás, Nacho? Buenas noches. Saludos, amigo. ¿Cuál es tu nombre? Rodrigo. Bienvenido, Rodrigo. ¿Desde dónde nos escuchas? De Puebla. Qué chulo es Puebla y qué bueno que también se están reportando de allá. ¿Qué nos quieres contar? Le empecé a platicar un relato que fue muy fuerte para nuestra familia, que fue en Aguascalientes. ¿Qué pasó?

Esto pasó cuando pasó todo eso del coronavirus. Ok, en la pandemia. Pasó en la pandemia, exactamente. Mis papás regresaron de Estados Unidos y andamos buscando una casa. Y en una comida en México, un amigo de mi papá conoció a otro señor que decía que andaba vendiendo una casa muy barata, que estaba muy bonita, muy ubicada y bla, bla, bla. Se le enseñó por fotos. Mi papá y mi mamá se enamoraron de la casa porque decía que estaba bonita. Y le dijo que cuánto. Y entonces mi papá se le hizo muy, muy, muy, o sea, regalada la casa. Y le dijo, ¿qué tiene la casa? Y dice, no, nada, nomás que está cerniterminada, no está concluida. Y se quedaron de ver un fin de semana y fueron a ver la casa y sí, le faltaba la mitad

del piso y detallitos. La casa está en un coto cerca del aeropuerto. No voy a decir el nombre porque la casa ya no es de nosotros, ya es de otra persona que se dedica al misterio y la compró. Entonces en esa casa mi papá la compra, Y tenía el mármol terminado, entonces mi papá mandó a poner el mármol en lo que le faltaba a la casa.

La casa estaba alrededor, tenía reja, tenía alberca, entonces a mi mamá no le gustaba, entonces mi mamá empezó a buscar ahí en el coto quién era el encargado o el administrador de si podía poner barba. Cuando mis papás llegaron, todos los vecinos, porque eran como unas 40 casas más o menos, y de esas 40 no aceptaban habitadas 20, pero la gente muy rara. Muy rara. Todos abrían así la ventana y así como que muy poquito y cerraban la puerta. No, no sé quién administre. Y todo el mundo, los policías les preguntaron a mi papá y tampoco, que no sabían quién administra. Entonces, como nadie dijo que era el administrador, mis papás mandaron a bardear todo. Vieron la regla y todo. Sí, sí. Los albañiles pues se iban trabajando

y supuestamente en 15 días iban a acabar todos los detalles que faltaban. Y mi papá dijo así. Entonces mi papá cuando regresó el maestro al baño le habló a mi papá en la noche que tenía uno a trabajar los albañiles. Y me dijo, ¿por qué? Y si es que algo pasó. Mi papá pensó que se había muerto alguien. Entonces mi papá se va a Aguascalientes, llega y dice, mi papá, algo pasó. Mi mamá se queda en México y va. Pues total que le pregunta al maestro y le dice que vieron un diablo en la alberca. Y mi papá, ¿qué? ¿Un diablo? Sí, un diablo. Y que a uno de ellos le arañó la pierna y le enseñó las fotos cómo tenía dañado. Y mi papá dice, no, pues yo lo pago, porque están dentro de mi propiedad. Pues que

no querían nada, que no querían en mi papá nada, ni su dinero, ni el tratamiento, ni las pequeñas, nada. Se fueron todos. Y mi papá me dice, ¿qué es un diablo? Pero mi papá no cree en esas cosas. Mi papá es totalmente, mi papá es la ciencia, nada de esas cosas existe para él. Mi papá dice... Mi papá decía, gente loca, gente ignorante. Mi papá se lo dijo. Y se fue. Cerró la casa y todo.

Pero mi papá notaba que los vecinos veían, o sea, todos asomaban así, como muy misteriosos. Mi papá decía, gente rara. Porque mi papá los saludaba y la gente no volteaba las buenas. No, todos se quedaron callados y se metían. Salíamos y se metían. Como que los veían raros, ¿no? Exacto. Pero nadie nos decía qué había pasado en esa casa. Nadie nos decía nada. Entonces mi papá terminó, concluyeron la casa, mi papá se quedó y concluyeron la casa. Se quedó todo, todo quedó bien. Y entonces mi papá, allá hay una tienda de parada, compró los muebles y le decoró la casa. Entonces igual, dejaron los muebles y se salieron en friega todos. Dice mi papá, ¿por qué se salen? No, en esa casa hay algo raro, señor. Dice mi papá, ¿qué hay? Mi papá entraba

y no veía nada, no escuchaba nada, nada. Entonces mi papá que sale, que se enoja. contrató tres personas que ayudaron a la casa a limpiar y todo, que trabajaban ahí. Ya ayudaron, mi papá el tipo que estuvo ahí, no pasó nada. Ya le dije a mamá que ya se puede venir, ya la casa ya está habitable, ya todo, las plantitas, el jardín, todo. Es un señor del jardín, de esos que van a cortar los jardines, que si te cortan, de esos que van a entrar por salida, le dice un día a mi papá, oiga, ¿le puedo comentar algo a mi papá? Sí.

¿Usted es el dueño? Y dice sí. ¿Por qué? No le han platicado nada de la casa. Y mi papá, ¿de qué? Dice, en esa casa aparece el diablo. Y mi papá, ¿qué? Aparece el diablo. Yo no he visto nada. Entonces mi papá, pues ya llegamos. La mitad de mis hermanos que llegaron tras unir, mi papá, mi mamá, todos nos llegamos. La señora que empezó a hacer la cocina y bla, bla, bla.

Durmiendo, era como la semana, más o menos. La casa tiene sensores atrás y afuera. Las lámparas se prenden en automático. En el cuarto donde mi hermana iba a dormir, porque además tengo una única hermana, iba a dormir ahí, que se avienta a la ventana, porque esa cámara tiene un balcón, se aventó algo y rompió los vidrios, pero tenía protección. Mi papá y mi mamá se espantan, pensaron que se iban a robar, pero la alarma de la casa nunca se activó, nunca, nunca se activó. Ni las cámaras se apagaron, como si hubiera alguien desconectado, pero las luces sí se prendieron.

Cuando mi mamá abre la puerta de la recámara, dice mi mamá que era una persona como de 1 .40, humano, pero como chango, todo de bello y con la cara de diablo y con los cuernos y cola. Y que se estaba a querer entrar a la casa. Mi mamá empieza a gritar, se paran mis otros hermanos y dice, acabo de ver un diablo en mi papá. ¿Dónde?

En el cuarto. Y mis papás se salen corriendo para el patio, para lanzar la pesca. Y esa cosa brincó del... ¿Qué te gusta? Como tres metros o cuatro, brincó de la recámara hacia la barra y se brincó hacia un terreno valdío que está atrás, porque ahí en ese procedimiento todo atrás es terreno, barril puro valdío, árboles, campo, todo. Y esa cosa iba brincando. Mi papá se...

¿No será un chango que se habrá escapado de alguien? Y mi mamá, yo le vi la cara. Oye, pero ¿no lo describieron cómo era ese diablo que todos mencionaban? Nomás decían que se aparecía un diablo y nada más. Mi mamá lo vio pero en chango y trepado de las rejas rompiendo. Pues pasó. Mis hermanos se quedaron así, ¿cómo el diablo? El diablo ni existe, mamá. Todos mis hermanos no creen en eso. No, mamá. Yo me voy a dormir en ese cuarto y te pongo los vidrios. Como que se hicieron broma. Sí. Pues ya. Pusieron los vidrios. Mi mamá, las ventanas pues eran de aluminio. Pues se dobló porque dio un golpe fuerte. Entonces mi mamá mandó a quitar las ventanas y puso de...

de fierno, como le llaman. Y su mamá, no, yo vi algo ahí, no. Entonces mi mamá ya no se quedó quieta, ya no pudo dormir en paz en esa casa. Y entonces mi mamá se daba cuenta que cuando regaba el jardín, pues como puso la barba, dice mi mamá, pues no me veía. Pero cuando yo salía afuera a regar las plantitas, los vecinos se estaban asomando y todo. Y en las noches los vecinos prendían sus cámaras hacia la casa. Y mi mamá pensaba que les piaban. Entonces mi mamá se enojó. Y le dijo que por qué sus cámaras alumbraban hacia la casa. Entonces mi mamá mandó a poner malla ciclónica y tapotó. Y puso enredaderas para que fueran creciendo. Dice mi mamá, como ves a los vecinos que no nos quieren acá. Nos

ven raro. Y en las noches todo ese fraccionamiento está oscuro. Si vas a una tienda tienes que ir acá, porque nada hay cerca. Lo único que hay cerca es una universidad que está ahí en medio. Pero todo está oscuro, tanto en la mañana como en la tarde y en la noche. Los vecinos son muy extraños. Mi mamá quiso interactuar con vecinos, pero todo el mundo se quedaba callado. Nadie sabía nada, hasta el de la basura, le daba miedo recoger la basura de la casa. Un fin de semana llegan mis primos, porque mi mamá nos invita, y llegan mis primos y todo. Éramos muchos en la casa. Y entonces, ese cuarto se ocupa. Donde viva, dormía, se ocupa. Y ya mi mamá dice, pues ya hay que dormir porque ya están las 11, ya

es tarde, ya que nos subimos todos a dormir. Porque esa casa tiene cuatro recámaras arriba y una sala de TV. Entonces uno sube a la sala de TV y todas las recámaras. Cuando de nuevo ese chango o ese diablo, en medio de las escaleras hay un domo como cúpula de cristal. Por ahí que se mete, que rompe el domo de cristal y que se mete a la escalera. Y un grita herido de mis primos y todos, que dice que había una persona.

Es que es una persona, es una persona, se metió un ratero. Y todos gritan, pero esa cosa se bajó hacia abajo. Mis mamás, mi papá que saca un bat, mis hermanos y palos ahí para ver si era un ratero. Sí. Esa cosa, cuando iban bajando mi papá y mis hermanos todos, se desencala en las escaleras, se pala. Sí. Y era una persona, mi papá lo describe ya, de unos 50, con cara roja, cara de diablo, con cuernos y cola. Y hablaba un dialeto bien feo. Y mi papá, que hasta se le dijo, o se quedó para que se le diera la escalera. Y mis hermanos pudieron bajar más. Y que esa cosa empezó a quebrar todo lo de abajo de la casa. Porque se quería salir. Pues empezó a correr, porque la casa tiene la sala, el residuo, la sala, el comedor, tiene

un despacho. el desayunador, la cocina, y que se va para el desayunador. Sí. Se enojó esa cosa de que no sé qué quería y que pega así en el piso. Gina, no me lo vas a creer, pero el mármol lo voló del piso así como película. Así como si se estornudara todo el mármol. Así lo botó. Del desayunador al comedor y toda la sala. Todo el mármol lo voló. Así se estornudó todo así como si alguien lo estuviera rompiendo. Aquí te voy a interrumpir porque llegó la pausa. No te vayas, por favor. El miedo for 55, 21, 93, 59, 26. Vamos al corte comercial y volvemos.

Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. ¿Dónde? Algunas mujeres se enamoran con un beso o un florazo. Para todas las demás, existe Mastercard, sabiduría en las redes. Seguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Continuamos después del corte comercial de México para el mundo, la mano peluda, y estamos platicando con Rodrigo, y este diablo que al describirlo es peluznante. Rodrigo, seguimos contigo. Sí, y entonces a la hora que esta cosa se enoja, vuela, pega así en el piso como un chango, pega como enojado, y se vuela todo el mármol. Y corre y en la ventana de la sala, como

era un ventanal, lo vuela, porque era de aluminio, vuela el ventanal y se hace en unas esferas azules. Se hizo como en otras esferas y se fue, se desvaneció. Mi papá agarró y nos dijo a todos, agarren sus cosas y vámonos de acá. Mi papá se espantó, balas con la señora que nos ayudaba. ¿Tú has escuchado algo? La señora, mi papá, diciéndole, como ven que todos están mal alterados, le empieza a platicar.

Es que la vecina del uno me platicó que en esta casa se metía esa cosa, pero que es del campo, y que esa cosa en Aguascalientes existe. Y mi papá, y a mí nunca me había dicho nada, dice, sí, por eso es que la casa se la vendieron barata, porque en esta casa se mete. Entonces mi papá... Agarró y nos fuimos a un hotel ahí y nos fuimos a todos ahí encima a dormir porque eran quienes iban a dormir en la casa. Claro. Llegaron mis papás. Otro día fuimos a la casa como al mediodía y sí, estaba rota así la ventana. Tenía un huecote ahí y todo el aluminio se voló. Mi papá me dijo no. Buscó al dueño que le había vendido la casa.

Lo empezó a buscar. Le preguntó a su amigo que dónde lo podía encontrar, que no sé qué. Tardó como un mes. Sí. Y lo encontró. Y le dijo, oye, ¿por qué no me dijiste que en tu casa había esto? Y dice, yo vendí la casa porque mi hija falleció por eso. Y no les dijo nada. No nos dijo nada. Entonces, mi papá se molestó. Dice, ¿cómo que se murió tu hija? Sí, mi hija se murió en el cuarto. Mi hija me decía que había un chango.

Y yo pensaba que era un chango de imaginación. Y dice, no, mi hija falleció en esa casa por esa cosa. Y mi esposa ya no quiso regresar a esa casa, por eso la vendí. Y el mármol que estaba a la mitad. Se metió a la casa y lo voló él. Entonces mi papá dijo, no, no, no, porque yo tengo hijos y tengo sobrinos y tengo nietos y yo no quiero que pase esto en esta casa. Si me entiendes, allí nacimos como dos meses. Sí, muy poquito. Los vecinos empezaron a dar cuenta de que en las noches había movimiento mucho en la casa. Y entonces un vecino que vivía en la casa 34 se acerca con mi papá en la noche. Él dice, vecino, aunque ponga la barra alta, aunque ponga reja, aunque ponga electrificado, aunque ponga

alarma, esa cosa se mete. Y su casa, como está en medio, es la casa que más se mete, porque en nuestras casas no se mete. Pero esa es la pregunta que te iba a hacer, ¿por qué específicamente en esa casa? No sé qué pasó en esa casa realmente, porque dice el dueño que, bueno, que se le murió la hija, tenía otro dueño, nosotros éramos los terceros dueños. No sé qué hizo, si invocó algo en su momento, hizo algo. Porque la casa no era así. La casa era chica, más chica que lo que es ahorita. Y dice, y la casa de acá, de los cotos, si se da cuenta, son tres modelos. Y su casa es la única que es diferente a todos los modelos y la que tiene alberca y la más grande.

Entonces mi papá se quedó y dice, pero el primer dueño no sé qué hizo porque también se fueron y la casa estuvo vacía un buen tiempo. Y luego la compró el señor. La hija, supimos que falló su hija, pero nunca supimos que había fallido en la casa. Supimos que había muerto, pero hasta ahí. Y se fueron. Y la casa quedó igual inconclusa.

Y tenía reja. Y llegaron los tres y le pusieron barba y todo. Pero nosotros teníamos las cámaras por seguridad, porque esa cosa andaba en la calle o en las cocheras. Y yo lo vi y a nosotros se nos enfrentó bajando esa escalera. Dice, ¿cómo es? Y mi papá le escribió que era como de unos 50. Dice, es un hombrecito, pero como chango, así negro todo, pero con cara de diablo roja y tiene cuernos y cola. Dice, pero tiene una fuerza porque pegó en el piso y vea todo lo que voló. Entonces mi papá dijo no. Le dijo a mi mamá, ¿te quieres quedar aquí? Entonces mi mamá dijo no. ¿Qué haces de la casa? Vende los muebles.

Dice, porque todo esto ya se salió. Vende como quieres la casa. Mi mamá que se va. Y se regresa a Puebla. Mi mamá dice, yo allá me quedo en Puebla, Puebla me gusta mucho, y allá frente a una casa mientras tú arreglas esto. Mi mamá se regresa con mis hermanos y se queda la mitad de mis hermanos. Entonces mi papá pone la casa en venta y no la puede vender. Y ya la casa empieza a tener fama de lo que había pasado. Se empieza a rumular con los vecinos y con los demás cotos. Llega un maestro de la universidad que te comento que está dentro del fraccionamiento. No sé quién sea, yo desconozco porque a quien trató fue con mi papá, no conmigo. Habló con mi papá y le dijo que él sabía de esa cosa. Y me dice, a mí me

gustaría que usted me invitara a su casa para ver su casa cómo está. Si es que hicieron algo, si lo invocaron, si abrieron un portal. Dice, porque yo he escuchado de ese mono que tiene cara de diablo y acá en Aguascalientes lo hay. De hecho, hay gente que dice, no me crea mucho, pero acá hay gente que amanece muerta de acá rumbo al aeropuerto en la pista, cuando se va la gente caminando o los trabajadores. No sé si usted ha sabido que aquí en Aguascalientes, de acá para allá, hay mucho morfite en la carretera.

Y mi papá, no. Entonces mi papá se desplaza y me dice, papá, no, yo ya no quiero saber nada. Entonces mi papá lo lleva a la casa. Entonces ese señor era como medio, desconozco realmente al maestro, pero era una persona que sabía mucho. Porque a la hora que llegó a la casa, se quedó observando toda la casa. Pero como que él presentía algo de la casa. Y me dice, y yo le dije a mi papá, algo hicieron en la casa, lo estoy sintiendo.

Y mi papá, yo no siento nada. Y le pregunta, ¿no creen esto? Me dice mi papá, no, pero ya lo vi y ya lo creo. Y entonces mi papá le abre la reja y entra. Y el señor así como... Hacía las manos como si tocara, pero no toca nada, hacia el aire. Y se empezaba a sentir, me dice, sí, acá hicieron algo. Y mi papá, sincero, me dice, sí, acá hubo algo. Y se empieza a meter así por todo el jardín, por atrás, le dio la vuelta a la casa. Y cuando entró a la casa, se escucharon como las puertas se azotaron de arriba.

Todas las puertas se azotaron. Y mi papá, las puertas estaban cerradas con llave. Como se azotaron. Y le dice, no te preocupes. Si quieres subir conmigo, adelante. Si no, yo subo. Y empezó a sentir la casa y así, y los muebles y todo. Y el maestro le dice a mi papá, ya no te lleves ningún mueble ni nada, porque todo ya está poseído por la cosa esta. Mi papá, ¿cómo? Sí, si tú te llevas un mueble, te vas a llevar algo de una esencia de él a tu casa. Vende todo. Y mi papá acabó de comprar los muebles. Y le dice, tú tienes la última decisión, que te quieres llevar los muebles o algo de acá, o todo lo que está acá.

Ya está mal. La casa está enferma. Y me dijo, ¿cómo que enferma? La casa está muy enferma. Y ya no es la casa. Desde los cimientos a toda la casa está ya maldita. Esa casa ya no se va a curar. Y me dijo, ¿cómo? Sí, ya no hay cura. Si tú traes un padre o alguien, un perico Jehová, alguien así, ya no se cura la casa. Aunque la tiren, ya no se cura. Todo ya está maldito. Cuando el señor subió a las cámaras y todo, Precisamente donde mi hermana iba a dormir, dijo, acá hicieron, acá invocaron. Y me dice, vas a ver, ese cuarto se había estrellado el mármol. Y el maestro, empezaron a buscar un pico o algo así para acá, y que empiezan a alzar las rajas del mármol.

Y mi papá dice, ¿el maestro pudo romperlo? Mi papá, sí, ya se tronó. Cuando alzaron, ¡ay no! Había un pentagrama ahí pintado. No se hiciera sangre, pero estaba rojo. Y teníamos ahí unos símbolos, una simbología que mi papá dijo, no, no, esas cosas son malas. El maestro dijo, esto es malo. Y se llamé como si había algo y era en el cuarto donde iba a dormir mi hermana. Si es que necesariamente tuvieron que haber hecho algo ahí. Sí. Y entonces mi papá dijo, no. Entonces mi papá dijo, no, yo ya me voy de esta casa.

Y dice el maestro, sí, es mejor que usted se vaya y la venda o la deje ahí, que se vaya cayendo la casa. Es el problema de ese tipo de casas, cuando no les pasa nada a esas casas. Las protege el mal. Se podrá empolvar y todo, pero el mal está acá adentro. Y dice mi papá que salieron del cuarto y cerró con llave. Entró al cuarto donde mis papás dormían y ya me dijo mi papá, no, pues ya se va a quedar todo ahí. Prefiero perder todo a que uno de mis hijos le pase algo o me pase algo a mí o a mi esposo. Cuando iban bajando, dice el maestro, mi papá, que se estaba riendo alguien arriba. Pero con una risa así, como burlándose. Me dice mi papá algo horrible, que me dice mi papá, yo no soy ni de llorar,

ni de hacer, mi papá se hizo del baño y se puso a llorar y salió corriendo. Y mi papá que no creía, dice mi papá, es la cosa más fea que he escuchado en mi vida y sentido, porque lo sentí como se reía. Era una risa, pero gruesa y de un hombre, o sea, fuerte, pero así una risa macabra. Y las puertas como si pegaran, como si quisieran salir. Dice mi papá, no, no, no, que el maestro te agarra, no te espantes. Dice, entre más te espantes, más se alimenta. Y que lo agarra el maestro del brazo y dice, estás conmigo. Y si el maestro llevaba una campana, dice mi papá, y que empezaba a tocar. Dice mi papá, yo no sé si la campana me ponía más estresado, pero se calmaba todo. Y tocaba el maestro y decía algo

el maestro y se calmaba, pero dice, así nos salimos de la casa. La señora que trabajaba le dijo a mi papá que ya no regresara, le pagó. al otro señor igual y al jardinero. Y ya no regresaba. Mi papá cerró la casa y se quedó así la casa. Se quedó por casi ocho meses. Mi papá le platicó a su amigo, el que le había recomendado a la persona que vivió la casa, le platicó todo lo que vieron y lo que vivieron. Y él no lo creía.

Dice, ¿cómo crees? Pues este señor se confiesa. Dice, pues a mí me dijo que su hija falleció ahí y la casa está enferma. Dice, la casa está mal. Nosotros vimos ahí las cosas que nos pasó. Y yo ya no quiero vivir. Sí, claro. Señor, conozco a otra persona que le gusta estas cosas, invocarlas, no sé qué. Y le dijo a mi papá, después de ocho meses, como a los nueve meses, si no me equivoco, y le dijo, yo te compro tu casa. Y mi papá, no, no, no, es que no. Y si me pusiera a venderla, pero no me pusiera aquí a pasar algo con alguien más, o una familia. No quiero yo ser el causante de algo malo. Y dice, no. Dice, no. Dice, yo no soy casado. Yo soy soltero y tengo 10 años y sí me gustaría porque a mí me gusta todo eso.

Ah, bueno, él sabía lo que pasaba. Sí, porque él había practicado el amigo. Entonces mi papá, un día van por él, el señor ese, que iba a comprar la casa y se fueron en su carro hasta Aguascalientes. Dice, papá, yo no entro. Yo esa casa ya no la tengo. Acá están las llaves, acá está para que hablas de la casa, este es el código de la alarma, por si se activa, de todo eso. Que entró, que le gustó la casa, que quería la casa y que se la pagaba y que no sé qué tanto. Mi papá no sabía si vendérsela barata o vendérsela al precio porque tenía muebles en la casa. Sí. Entonces mi papá le dice, mira, te voy a ser honesto, yo gasté tanto porque a mí me decoró una tienda la casa.

Todos los muebles, todo lo que ves ahí, lo decoró. Es más, aquí te puedo enseñar el ticket y todo lo que yo gasté. Dice, yo lo que quiero es recuperar los muebles de la casa. Dice, no sé. A mí me costó una baba. Mi papá le dijo, a mí me costó una baba. A mí dame esto, lo que a mí me dieron cuando yo la compré. Págame eso de la casa. Eso sí, págame todos los muebles que yo gasté, que es mucho. Dice, es tanto. Dice, sí. Pero si no así con una calma y una tranquilidad, yo te lo pago. Lleva su carro y que saca un maletín. Acá está el dinero. Cuéntalo. Si quieres, pero dame las llaves en su momento, vamos con el notario, lo que se tenga que hacer para que ya sea mi casa, y no quiero que vengas a molestar. Y mi

papá se dijo, bueno, yo nomás te digo algo, si pasa algo, a mí no me culpes, yo me deslindo, y habló con el notario, la casa pasa por este problema, y no le creyó el notario, ni los que fueron ahí, ¿dónde es el cambio de casa? No le creyeron a mi papá. Ay, señor, ¿cómo que le pasa eso? Bueno, yo me quiero deslindar si pasa algo porque esa casa me dijeron todos que está enferma y yo lo vi. Pues ya hicieron el cambio, tardaron no sé cuánto tiempo y total que ya a la semana, a los 15 días, ya el señor, ya es la casa de él. Y mi papá desde el momento casi decía, papá, acá están las llaves, aquí todo, yo no quiero saber nada y si yo no me voy a cambiar los nombres de todo lo que estaba mi nombre para que quede,

sí, mi papá ya le entrega la casa y se va. Como a dos años, supimos que el señor falleció. ¿Cómo? El que compró la casa, falleció dentro de la casa. ¡Qué terrible! El amigo de mi papá, el que vivía en México, le dice, oye, ¿ya supiste? Y mi papá, no, ¿qué pasó? ¿Te acuerdas que le viste al tipo ese de la última casa que quería estas cosas? Ah, ya falleció. Y mi papá, ¿en serio? Me dice, sí, lo encontraron muerto en su casa. Y mi papá dice, ay, yo se lo dije, que no, que no se metiera con esas cosas que eran malas. Yo no le mentí porque el pentagrama estaba en la recámara y el mármol estaba volado. O sea, ni para decirle, no había nada. Yo le dije, esto todo está mal. Dice, ¿quieres entrar? Entra,

pero todo esto está mal. Yo se lo platiqué y se lo dije. Y se lo dije en persona. Dije, mira, yo te voy a decir el derecho. A mí la casa me la vendieron en el tanto y yo la compré porque se me hizo muy barata. Cuando la vine a ver, dije, no, pues esta casa vale más de tres millones. Pues si está barata, pues yo la compro. Pero nunca pensé que lo que había dentro o lo que había pasaba en esa casa. Entonces todos los vecinos sabían lo que había y todos se escondían cuando alguien compraba la casa. Yo no lo creía.

Cuando la primera vez pasó, luego cuando se nos apareció en la escalera y luego cuando voló el mármol, no, no, no. Entonces mi papá se quedó y luego cuando el maestro de la universidad me dijo que la casa estaba enferma, no, no, no, no. Y dice, a mí ese maestro me dio mucha tranquilidad cuando me limpió, porque me dijo que me iba a limpiar. Me llevó a su casa, me limpió y me dice, ¿y sabía que sabía del tema? Porque tenía muchas cosas, campanas y humo, no sé qué tanto. Y me dijo, te tengo que limpiar porque te puedes, dice, la casa está enferma y te puedes llevar algo de la casa. Y me humilló, me puso un chorro de cosas. La verdad yo estaba confundido, pero dije, si sabe del tema, me tiene que ayudar.

Y dice, no me cobró nada, ni me dijo nada, es muy amable el maestro. Y me dio esa recomendación, vete de esta casa porque se puede morir, o se quiere llevar un alma. Y dice, ¿cómo le agradezco al maestro que me haya buscado? Porque yo no lo busqué. Llegó a voces a él, lo de la casa, y él me empezó a buscar. Yo no sabía hasta que me contactó. Yo creo que muy agradecido porque al saber el antecedente y luego lo que pasó con la persona que les compró la casa, oye, qué bueno que ustedes solo estuvieron ahí dos meses, que se alejaron de ese lugar. Sí. Oye, mire, yo tengo la curiosidad, en las cámaras de los vecinos, ¿qué se veía, qué aparecía? Porque dices que todas las cámaras estaban dirigidas hacia ahí,

hacia la casa. De hecho, los vecinos, ellos sí tienen grabado el chango que te digo. Porque las cámaras daban hacia la casa. Cuando la casa tenía reja. Y el chango se bajaba o se metía a la casa. Pero nunca quisieron compartir nada a los vecinos. Todos se escondían, te digo, porque nadie nos hablaba. Porque nosotros cuando llegamos a la casa, imagínate, éramos ocho hermanos. Y luego llegaron mis primos que eran seis, pues éramos muchos. Y ya salimos a ir a comprar y nos íbamos caminando del popo a la tienda. íbamos echando ralaco y todos íbamos y nadie nos contestaba nadie, ni los policías es más, ni los policías nos abrían la puerta nosotros teníamos que abrir la puerta del fraccionamiento pero te digo yo

noté algo raro, muy raro en ese coto lo que pasaba, porque acá le llaman coto acá son clúster pero allá son cotos y las casas no son feas, son bonitas pero exclusivamente ese coto se sentía Raro, muy, muy. Tenía un ambiente pesado. Después de que nos fuimos, nos íbamos a llevar, porque llevábamos ropa, mi papá dijo, no, se van a llevar nada, todo se queda ahí. No, papá, no, papá. Luego les compro, ahí se queda. Y así nos fuimos, dejamos todo. Se quedaron trajes, todo, se quedaron todo.

Hasta las maletas se quedaron sin abrir una. Y ya no supimos nada de la casa, pero te digo, y las cámaras de la casa, cuando esa cosa aparecía, no prendían las cámaras, ni la alarma se activaba. Parpadeaban las luces. Es lo que empezaba a pasar en la casa. Parpadeaban las luces. Y con esa cosa, te digo que rompió el mármol, olía la casa a podrida. Como a una persona muerta dentro de la casa. Así, no sé. Olía a carne podrida. Horrible, horrible la casa. Y se hacía como un humo, como niebla. No era niebla. Cuando algo se está quemando, es que empieza así como humito blanco. Así en la casa. Y eso se empezó a hacer. Cuando esta cosa voló y se aventó por la ventana de la sala, se hizo ese humo. Y digo que hicieron unas esferas

azules. Se hicieron como 8 esferas y se desaparecieron en la oscuridad. Quien tiene el grabazo, esos son vecinos. Eso sí lo grabaron porque ellos tenían las cámaras hacia la casa. Mi papá les pidió alguna vez que si le podían mostrar y no querían. Todos se escondían y cerraban. Y me las asomaban y cerraban la puerta. No, no moleste, por favor. Así nos decían. El señor de la basura, te digo, que no vivía ahí, entraba el camión, no recogía nuestra basura. Oh, qué mala onda.

Como que no quería tener contacto con ustedes. Pues no sé, pero no recogía la basura y había otro camión que pagas para que se lleve a tu basura. Entonces a ese le teníamos que pagar y recogía la basura, pero también con miedo. Y así la recogía, la aventaba y se subía. Ni siquiera se esperaba que le diéramos el dinero.

No, se iba. Por ejemplo, los del gas estacionario, los del agua que te van a subir, no querían ir a dejar nada a la casa. Me decían, te lo dejo en la entrada del fraccionamiento. Le digo, pero joven, pero se nos ha perdido acá. Pedimos cosas así por celular, por aplicación, y tampoco, todo lo dejaron en la entrada. Y es demasiado raro porque te decíamos, ¿por qué a los vecinos se los dejan y a nosotros no? Aquí la gente es rara, porque nadie nos hablaba, nadie nos hablaba.

Y hasta cuando nos fuimos, nadie nos dijo nada. Ni a Dios les dijeron. Ni a Dios. Y el vecino nuevo cuando llegó, por lo que nos enteramos, tampoco le hablaba. Y menos porque decían que se vestía de negro y andaba con sotana, menos le hablaban porque decían que era el señor algo. Entonces, pues la gente se encerró. Y digo, eran poquitos vecinos que vivían. No había más. Las demás casaban vacías. Sí. Y estaban en venta y nadie las quería comprar. Ay, amigo, pues qué experiencia, ¿eh? Qué fuerte, qué duro les tocó bailar con la más fea, como se dice. Y pues yo te agradezco mucho que nos hayas compartido, brother. Estamos a punto de cerrar la emisión.

Y pues espero que más adelante, si te recuerdas de algo que no nos hayas platicado, que nos lo informes, ¿sí? Claro, con mucho gusto. Ahí tengo otro relato que mi papá también le pasó. Muy bien. Aquí en Puebla. Perfecto, pues aquí estaremos súper pendientes. Que tengas bonita noche. Muchísimas gracias. Igualmente, gracias. Bye. Hasta luego, Rodrigo. Agradecemos tu presencia, tu participación y te invitamos para que mañana estemos nuevamente juntos escuchando relatos de temas que nos apasionan.

Soy Gina Avilés. Hasta luego, Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes. ¿Por qué? Porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengan una estupenda noche. Que descansen. Y como decimos aquí... El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.

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